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| 12/7/2002 12:00:00 AM

"El crecimiento económico no soluciona los males por sí solo"

SEMANA habló con el presidente de Chile Ricardo Lagos en Santiago. Anunció que su país volverá a cooperar con Colombia en sustitución de cultivos.

El presidente de Chile, Ricardo Lagos, tiene la reputación de ser uno de los mandatarios más serios y profundos de América Latina. Y esa es la primera impresión que causa en su despacho del legendario Palacio de La Moneda, escenario de los momentos más dramáticos de la historia reciente de ese país. Es sobrio y sencillo y su discurso claro y contundente. Aunque conserva, a mediados de su período, una popularidad superior al 53 por ciento, su gobierno está acosado por acusaciones de corrupción que tratan de oscurecer su panorama. Pero Chile tiene uno de los Estados menos afectados por ese fenómeno en América Latina, y Lagos no quiere perder la iniciativa en otros aspectos, como la política internacional del subcontinente.

SEMANA: ¿A qué se debe su viaje a Colombia?

RICARDO LAGOS: Se trata de revisar las relaciones bilaterales Chile?Colombia, lo que hemos hecho, las cosas pendientes. En segundo lugar, compartir una mirada común sobre los temas de la región, la forma en que se inserta en el mundo, donde es tan importante tener posiciones comunes si queremos incidir. Y tercero, el tema de la actividad terrorista en Colombia, la guerrilla, respecto del cual el presidente Alvaro Uribe ha tomado una posición tan firme, no me puedo ir sin un intercambio de ideas de primera fuente, cuál es su posición, su percepción de cómo trabajar y en qué cosas podríamos aportar una colaboración.

SEMANA: La cooperación de Chile con Colombia, la llamada cooperación horizontal, está suspendida por razones del déficit fiscal en su país ¿Va Chile a cooperar de nuevo con Colombia?

R.L.: Sí, estamos buscando la forma y modalidad de avanzar en esa dirección. Hemos trabajado tanto en cooperación respecto al proceso de cambio de cultivos, erradicación, conversión. Hemos trabajado en administración pública, políticas sociales y nos gustaría poder explorar otras fuentes de cooperación. Ese es otro de los campos que quiero conversar con el presidente Uribe.

SEMANA: Vemos en este momento en América Latina una ola de inestabilidad. Venezuela en problemas, Colombia, Argentina con una situación económica muy complicada. ¿Dónde está el origen de esa crisis de gobernabilidad?

R.L.: Yo creo que en lo esencial es una América Latina que ha sido capaz de, primero, restablecer los sistemas democráticos en los 80, en los 90 tuvimos un cierto nivel de crecimiento económico. Pero no fue acompañado de un crecimiento social, ni de medidas para generar sociedades más justas y creo que cuando eso no ocurre entonces la tendencia a buscar nuevos caminos es evidente. En Chile tuvimos la suerte o la fortaleza o la decisión política de aplicar políticas sociales a un crecimiento económico elevado, y esas políticas sociales, que pasaban por aumento impositivo y por otras cosas que no están en la sabiduría convencional de muchos, pasamos la pobreza del 40 por ciento al 20 por ciento de la población. Cuando haces eso estás en mejores condiciones de enfrentar situaciones como la que tenemos hoy día. Hoy en Chile tenemos un nivel de desempleo del 9 por ciento, vis a vis el 6 u 8 anterior, pero ese crecimiento lo soportas mejor cuando ha habido políticas sociales. Es más, dentro de mi período, prometí, se aprobó y está en vigencia un seguro de desempleo. Nos hemos embarcado en un programa de Chile Solidario para atacar directamente las 240.000 familias que son indigentes, sabemos dónde están, conocemos su dirección, conocemos su composición social. Creo que suponer que el crecimiento por sí solo da cuenta de los males sociales de América Latina es un profundo error. A lo mejor sí, pero en un plazo tan largo que para entonces ya el descontento social ha emergido con fuerza.

SEMANA: ¿Estaríamos ante la crisis, ante la defunción del consenso de Washington?

R.L.: Pongámoslo así: Chile no ha seguido muy de cerca el consenso de Washington. El consenso no habla de subir impuestos, nosotros los subimos, no habla de dirigir políticas hacia los sectores más pobres, nosotros las seguimos. Creo que el consenso de Washington dice verdades muy obvias, como que tiene que haber políticas macroeconómicas serias, responsabilidad fiscal, independencia monetaria, espacios a la privatización, las reglas de la economía de mercado, eso está muy bien, pero si eso no va seguido de una política social a la larga nuestras sociedades no funcionan.

SEMANA: Chile acaba de entrar como socio de la Unión Europea, ¿eso significa que está dando la espalda a América Latina?

R.L.: No, de ninguna manera, uno hace política exterior desde su realidad geográfica. Chile hace política exterior desde América Latina, como miembro asociado del Mercosur, como miembro del Grupo de Rio, ese es nuestro hábitat natural. Otra cosa distinta es que al ser Chile un país de economía muy abierta, en donde más del 60 por ciento de nuestro producto está constituido por importaciones y exportaciones. Chile busca nuevos mercados en todos lugares, así hemos hecho acuerdo con Europa o con Canadá, o con México. Hemos firmado con Corea, estamos negociando con Estados Unidos, porque Chile tiene un comercio muy equilibrado, el 30 por ciento es Europa, el 25 por ciento es Asia, el 20 por ciento es Estados Unidos. Chile está consciente de lo que significa este nivel de apertura del mundo, pero eso es comercio, no es política exterior.

SEMANA: ¿Qué tan contagiable es Chile de la crisis económica del cono sur?

R.L.: En este mundo tan global todos somos contagiables, unos más otros menos. Creo que es muy importante lo que van a ser las nuevas autoridades de la región. Mañana recibo al presidente electo 'Lula', pasado mañana al presidente Gutiérrez de Ecuador. Y claro, estamos haciendo seguimiento muy cercano, hemos tenido algunas pequeñas turbulencias, el tipo de cambio se está moviendo un poco más de la cuenta pero hasta ahora tenemos la casa en orden. Y toco madera.

SEMANA: Hablando de 'Lula', se ha dicho que usted le ha ofrecido ser el puente de las relaciones de él con Estados Unidos. Si eso es cierto ¿se debe al temor de que a Brasil le vaya a pasar lo que le pasó a Argentina, y eso resulte catastrófico para Chile y el resto del continente?

R.L.: Yo no diría un puente, somos un país pequeño y Brasil tiene contextura y musculatura para tratar directamente con cualquier país. Lo que sí me parece importante es tratar de explicar las realidades en nuestros países. El gran mercado de Brasil es Brasil y por lo tanto la forma en que aborda los temas comerciales es distinta a la forma como lo hace Chile. Aún así creo que es muy importante para el presidente 'Lula' comprender que en este mundo interdependiente la reacción de los mercados es muy importante. Y por lo tanto los reflectores van a estar sobre sus primeras medidas. El está consciente de esto. Si como resultado de las primeras medidas los mercados tienen dudas y sube el riesgo país de Brasil, sube la tasa de interés, y tendría que pagar mucho más. Y si los mercados lo reciben bien y baja el riesgo Brasil, bajan las tasas de interés y así hay mayor espacio para políticas sociales. Porque ese es un país que necesita un 3 y medio por ciento de superávit fiscal sólo para pagar intereses.

Parte de lo que se dice puede ser porque el día en que fue elegido 'Lula' yo estaba en México en la reunión de Apec, con los líderes del Asia Pacífico, el presidente Jiang Zemin, el premier ruso Putin, entonces yo expuse en una charla informal estos puntos de vista y el presidente Bush me dijo bueno, si gana 'Lula' lo voy a llamar e invitar a Washington. Eso me parece muy importante y entiendo que en estos días 'Lula' va a estar allá. Y creo que es importante que entre ambos haya una buena química.

SEMANA: Usted fue uno de los pocos presidentes que acudieron al funeral del presidente Banzer, por su pasado dictatorial, y eso ha sido motivo de especulación teniendo en cuenta además la inexistencia de relaciones entre sus dos países por razones históricas. ¿Cómo explica esa presencia?

R.L.: Con el presidente Banzer tenemos historias muy distintas. Sin embargo cuando era presidente electo fui a la transmisión de mando del presidente Batlle, en Uruguay, y estaba Banzer. Almorcé con él y me dijo, "yo quiero relaciones basadas más en el futuro que en el pasado" y yo le contesté: "Esa es la única forma de abordar el pasado, tenemos un pasado respecto al cual difícilmente vamos a alcanzar consenso, porque la forma como usted y yo lo miremos es distinta. Pero si tenemos una agenda de futuro, inevitablemente vamos a mirar el pasado con distintos ojos". Desarrollamos una agenda muy abierta. Pero luego vino la enfermedad. En una reunión en México me encontré con el presidente encargado Quiroga y le dije que si se moría Banzer yo quería hacer un gesto y que si le parecía inadecuado me lo dijera. Le pareció muy bien y cuando supe del deceso tomé un avión a Santacruz, le di el pésame a la familia, fui a la misa y regresé. Pero lo que quise señalar es que nuestros países tienen que mirar a futuro. Si uno está en este puesto para administrar nostalgias del pasado, usted no está a la altura de las esperanzas que demostró cuando fue elegido.

SEMANA: Chile en el Consejo de Seguridad...

R.L.: Trataremos de aplicar la política de Chile en el sentido de que privilegiamos los acuerdos multilaterales y el consejo de seguridad juega un rol muy importante en el objetivo de la paz mundial. Dentro de ese contexto Chile quiere trabajar y jugar un papel.

SEMANA: ¿Chile votaría a favor de una acción contra Irak?

R.L.: Esperemos que ese país dé cumplimiento de las normas del Consejo de Seguridad para evitar llegar a una política de fuerza, que es el recurso último. Yo creo que todos estamos pensando que todo esto tiene otro tipo de solución.

SEMANA: Cuando usted llegó al poder muchos dijeron, un nuevo Allende, pero hemos visto fluidas relaciones con Estados Unidos. ¿Qué es ser socialista hoy?

R.L.: Es lo que ha significado siempre, cómo tú tienes una libertad que se profundiza con grado creciente de igualdad de oportunidades. Los instrumentos por los cuales tú vas a tener más igualdad de oportunidades han cambiado porque cambió el mundo, en donde la globalización tiene que ver con la instantaneidad de las relaciones económicas y comerciales que antes no existían. Lo instantáneo, hacer un clic y transferir miles de millones de dólares, eso es lo que cambia al mundo y lo hace global. Por eso yo creo que es muy distinto gobernar a este país o cualquier país de América Latina en la década de los 70 que hacerlo en el año 2000. En este contexto soy el presidente socialista que llega a La Moneda después del presidente Allende con todo el respeto y el cariño que yo tuve por el presidente Allende y por los que aquí perdieron la vida, que son muchos.

SEMANA: ¿Cómo ve su gobierno ahora que se acerca la mitad del período, se habla de corrupción, evidentemente ha subido el desempleo, el crecimiento no es el que había antes, cómo se mira usted?

R.L.: Bueno, la respuesta fácil es que nos tocó la peor crisis internacional desde los años 30, en donde caen simultáneamente Europa, Japón, Asia y Estados Unidos. Recuerdo el año pasado, en junio, estuve con el canciller alemán Schroeder y me dijo vamos a tener un crecimiento del 2,5 por ciento, bueno, terminó con .25. El segundo aspecto tiene que ver con que Chile ha sido capaz en este período de crecer al 2 ó 2,5 por ciento. Cuando un país está creciendo al 7 y cae al 2-2,5 por ciento, una sola observación: las exportaciones de Chile en los últimos cinco años han aumentado 50 por ciento. El cuánto. Pero lo que nosotros obtenemos por esas exportaciones aumentadas es igual que si no hubiera aumentado. Esa es la magnitud en que la crisis internacional nos ha afectado, si hubiéramos mantenido los niveles del año 96, 97, 98, hoy día tendríamos un crecimiento entre el 6 y 7 por ciento. Yo quisiera decir que parte de lo que yo prometí fueron cumplidas, como el seguro de desempleo, reforma laboral, combate a la evasión, derogar la pena de muerte, derogar la censura y yo creo que vamos a avanzar en la reforma de la salud, mejorar el transporte en las principales ciudades.

SEMANA: ¿Cómo le gustaría pasar a la historia?

R.L.: Primero me gustaría llegar a marzo de 2006 y después pensar en la historia. Yo creo que es un error gobernar pensando en la historia.
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