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| 5/17/1993 12:00:00 AM

El son se fue de Cuba

El exilio de Albita Rodríguez, uno de los símbolos culturales de la revolución cubana, representa un duro golpe para Fidel Castro.

El son se fue de Cuba
QUE FIDEL CASTRO SE EStá quedando solo en el campo político es una verdad que se proclama a gritos en los últimos meses. Pero que los artistas cubanos, principales abanderados de la revolución, estén abandonando la causa en busca de un asilo político, es algo que ni él mismo esperaba.
El baldado de agua fría le cayó a Fidel la semana pasada, cuando la cantante folclórica Albita Rodrígueiz anunció desde Miami a los medios de comunicación su decisión de quedarse en Estados Unidos y su deseo de que ese país le otorgue asilo político. La noticia no hubiera causado conmoción si no fuera porque Albita Rodríguez era Sara Castro la demostración ante el mundo de que el son no había muerto en Cuba. Costumbrista por convicción, la intérprete y compositora cubana se había transformado en el último lustro en el símbolo cultural de la isla. Sus canciones, que describen los amores y los sueños de esos campesinos que habían ayudado a derrotar el régimen de Batista, eran el principal estandarte del régimen de Castro para demostrarle a toda América Latina que los hijos de la revolución todavía se sentían orgullosos de pertenecer a la Cuba de hoy.
Albita Rodríguez pertenecía a esa generación de artistas que había crecido bajo el manto de Fidel y había ofrecido su respaldo incondicional a la revolución, en lugares donde el solo hecho de ser cubanos y artistas ya era una clara propaganda. Luego de haber triunfado en las islas del Caribe con su primer disco de salsa y son cubano, Albita había llegado por primera vez a Colombia en 1989. Por ese entonces, la sonera cubana se dio cuenta de que en Colombia era mucho más fácil organizarse en el plano artístico, que en Cuba. Firmó un contrato con una compañía disquera para lanzar su segundo álbum y decidió instalarse en el país por algún tiempo.
Su determinación de quedarse en Colombia dio pie para que comenzaran a circular rumores sobre su posible deserción. Pero la verdad era que Albita tenía autorización del gobierno castrista para quedarse en Colombia, con la condición impuesta por ley para cualquier artista que viajara de que un porcentaje de sus ganancias fuera consignada al Estado cubano.
Pero si bien aquí las cosas funcionaban bien para ella, Cuba iniciaba un acelerado proceso de desgaste político, económico y social; el mismo desgaste que había ocasionado el derrumbe del comunismo en la antigua Unión Soviética y en los países del bloque socialista, con el agravante de que, sin ellos, la isla se quedó sin el respaldo que había hecho viable su revolución. La última vez que Albita Rodríguez fue a Cuba, en octubre del año pasado, encontró una situación tan dramática, que por primera vez consideró la posibilidad de no regresar a la isla. Tenía deseos de radicarse en España, pero las cosas no se dieron y decidió viajar a Miami en semana santa. Desde allí envió una carta al director del noticiero CMI, Yamid Amat, explicando las razones por las cuales había abandonado Cuba.
En ella expresaba su dolor porque las grandes realidades que había prometido la revolución eran una falacia. Según sus declaraciones, la Cuba de hoy está agobiada por el hambre, la injusticia social y la falta de libertad, principios sobre los cuales se había construido el comunismo en la isla. Fidel, a ojos de Albita, se había preocupado únicamente por pasar a la historia, sin importarle que 30 años después el país estuviera volviendo el tiempo atrás. El hambre, la prostitución, la escasez y la segregación de que eran objeto los cubanos en la época de Batista y que llevaron al comandante a la Sierra Maestra, volvieron a cobrar vida tras más de 30 años de socialismo.
Según los expertos, el exilio de Albita Rodríguez y de muchos de los músicos que tocaron con ella, puede ser el inicio de la deserción masiva de artistas. Hoy por hoy, los compositores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés y la bailarina Alicia Alonso constituyen la única carta que le queda a Fidel Castro para la defensa del régimen en el exterior.
Lo que los especialistas se preguntan ahora es cómo Castro va a salvar esta situación, sobre todo cuando hoy, más que nunca, el gobierno cubano necesita que sus artistas se promocionen en el extranjero.-
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