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| 2/22/2017 12:37:00 AM

El doble rasero de Trump

Desde antes de llegar a la presidencia, Donald Trump se caracterizó por sus propuestas en materia comercial e inmigratoria, supuestamente para defender los intereses de su país. Sin embargo, algunas de sus acciones dejan ver razones poco presentables, desde racismo hasta intereses económicos.

Donald Trump no se cansó de hacer promesas en su campaña presidencial. Contra todos los pronósticos, sus propuestas “políticamente incorrectas” como el muro, las deportaciones, la renegociación de los acuerdos comerciales y los vetos a los musulmanes calaron en sus electores. Sin embargo, ¿cuántas de estas propuestas son en realidad una convicción política del nuevo presidente de Estados Unidos? Muchas de sus acciones recientes hablan de un mandatario comprometido con sus votantes, pero detrás de ellas hay también un conflicto de intereses.

El problema no es el Libre Comercio, es México

Donald Trump ha ofendido a mucha gente, tanto en sus primeros días en la presidencia como en su camino a la Casa Blanca. Pero su ensañamiento con sus vecinos del sur ha superado todos los límites. El muro, la renegociación del TLC y la inmigración ilegal han marcado la agenda del nuevo presidente estadounidense, y los mexicanos tendrán que familiarizarse con ella al menos en los próximos cuatro años.

México no tiene otra alternativa que convivir con Trump. Cerca del 73 por ciento de sus exportaciones van hacia su vecino del norte y muchas de industrias, como la automotriz, compiten directamente con las estadounidenses.

Y en pocos días Trump ha enviado un mensaje contundente: el problema no son los acuerdos comerciales sino con quien los mantiene.

Por un lado, amenaza a México con abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), por considerarlo injusto. El mandatario ha afirmado en múltiples ocasiones que el NAFTA, del que forman parte México y Estados Unidos  junto con Canadá, ha sido "unilateral" desde el principio, con el resultado de "un número masivo de desempleados y de compañías perdidas".

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Sin embargo, al hablar del papel de Canadá en este acuerdo, el presidente Trump ha sido más cauto y luego de reunirse con el primer Ministro canadiense Justin Trudeau esta semana, Trump afirmó que desea “construir puentes”, de cooperación y comercio.

“Maravillosa reunión con el primer ministro Trudeau y un grupo de líderes empresariales y mujeres de negocios, de Canadá y Estados Unidos”, publicó en su cuenta de Twitter.

En una conferencia conjunta, Trump afirmó que el comercio con Canadá es “espectacular” y que únicamente le hará “unos retoques”, al ser cuestionado sobre su objetivo de renegociar el NAFTA, firmado por estos dos países y México. Por su parte, el mandatario canadiense manifestó que el tratado ha sido “bueno” para su país y por eso “es una verdadera preocupación para muchos canadienses, porque sabemos que nuestra economía depende mucho de nuestros vínculos, nuestra relación con Estados Unidos”, destacó.

De este modo, el único mandatario que tiene pendiente hablar con Trump sobre el futuro del NAFTA es el mexicano Enrique Peña Nieto. En un principio iba a ser uno de los primeros mandatarios en reunirse con el nuevo presidente pero canceló su visita luego de que Trump insistió en que los mexicanos pagarán “completamente”  el muro fronterizo que planea construir en la frontera entre los dos países.  ¿Quién explica ese doble rasero?

Un veto migratorio “a dedo”

Una semana después de su llegada a la Casa Blanca, el presidente Trump cumplió una de sus principales promesas de campaña.  El 27 de enero, acompañado de todo su gabinete, firmó una orden ejecutiva que negaba la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de siete países, predominantemente musulmanes.

Trump se refirió por primera vez a negar la entrada de musulmanes en diciembre de 2015, cuando los miembros de su partido ni siquiera lo tomaban en serio. Hizo las declaraciones hizo al mes siguiente de los ataques vinculados al autodenominado Estado Islámico que dejaron 130 muertos en París, y unos días después de que una pareja asesinó a tiros a 14 personas en San Bernardino, California.

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Ya una vez posesionado, Trump señaló a Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen como potencialmente peligrosos. El documento presidencial que soportaba el veto aducía razones de seguridad, al afirmar que "numerosos individuos nacidos en el extranjero han sido condenados o implicados en delitos relacionados con el terrorismo desde el 11 de septiembre de 2001".

Sin embargo, algunos medios estadounidenses revelaron días después del veto que este no tenía sentido si la explicación se basaba en los ataques a las Torres Gemelas. De hecho, un artículo del diario The New York Times explicó que desde el 11 de septiembre de 2001 nadie ha muerto en Estados Unidos a causa de un ataque terrorista perpetrado por alguien que haya emigrado o descienda de alguien de Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán o Yemen, los siete países nombrados en la prohibición.

Entonces, ¿Por qué estos países y no otros más peligrosos? Las razones son confusas. La orden dejó por fuera a países como Arabia Saudita o Egipto, países donde surgieron los fundadores de Al Qaeda y varios otros grupos terroristas. Tampoco están Afganistán y Pakistán, países con un extremismo persistente y décadas de guerra que han producido miles de milicianos que han logrado cruzar el charco. También quedó por fuera Turquía, fuertemente cuestionado en los últimos años por su papel beligerante en el conflicto en Siria.

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Y algo notorio es que la lista tampoco incluyó a ningún país musulmán en el que el presidente Trump tiene intereses empresariales.

De acuerdo con el Washington Post, Donald Trump cuenta en la actualidad con ocho empresas registradas en Arabia Saudita, en donde en la actualidad su emporio planea construir  uno de sus complejos hoteleros. En Turquía, dos edificios de lujo cuentan con los derechos de su nombre y anualmente le significan al presidente un ingreso en promedio de 5 millones de dólares. Indonesia y Emiratos Árabes completan la lista de los países mayoritariamente musulmanes en los que Trump tiene negocios y que, curiosamente, no se vieron afectados por el veto.

De acuerdo con el Washington Post, Donald Trump cuenta en la actualidad con ocho empresas registradas en Arabia Saudita, en donde en la actualidad su emporio planea construir  uno de sus complejos hoteleros. En Turquía, dos edificios de lujo cuentan con los derechos de su nombre y anualmente le significan al presidente un ingreso en promedio de 5 millones de dólares. Indonesia y Emiratos Árabes completan la lista de los países mayoritariamente musulmanes en los que Trump tiene negocios y que, curiosamente, no se vieron afectados por el veto.

Y aunque un juez de Seattle declaró ilegal el veto, Trump afirmó que no se quedaría quieto y que buscará formas para que su orden quede en firme.

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