Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 9/3/2011 12:00:00 AM

El dragón de acero

Con aviones indetectables, portaaviones, misiles, satélites militares y espionaje informático, China ya no solo tiene el ejército más grande del mundo, sino uno de los más modernos. Asia y Estados Unidos ven ese salto con preocupación.

"Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra. Los guerreros derrotados primero van a la guerra y luego tratan de ganar", escribió hace más de 2.500 años el estratega chino Sun Tzu en El arte de la guerra. Su país parece hoy estar aplicando sus observaciones al pie de la letra. Aunque China es pacífica, el acelerado desarrollo técnico y armamentista del Ejército Popular de Liberación anuncia que el dragón asiático está dando un gran salto adelante.

Un informe del Pentágono publicado la semana pasada explica que el Ejército chino, que tiene más de dos millones de soldados activos, está "acortando su brecha tecnológica". Informa que "de aquí a 2020 va a ser moderno" y que eso "podría desestabilizar toda la región Asia Pacífico". Si bien el día que Beijing compita militarmente con Washington por el dominio global aún está lejos, en pocos años va poder reclamar su patio trasero, el Lejano Oriente, donde va a tener una ventaja militar y táctica sobre Estados Unidos y sus aliados coreanos, taiwaneses y japoneses.

Uno de los pasos para afirmar su poderío fue la botadura hace un mes del primer portaaviones de la Armada en el puerto de Dalián. Lo compraron a Ucrania en 1998, lo actualizaron, lo equiparon con nuevas armas y ya están entrenando pilotos y marinos para que sea operativo. No tiene la autonomía ni la tecnología de los colosales portaaviones estadounidenses, pero, según el Pentágono, es el primer escalón para fabricar de aquí a 2015 sus buques en sus astilleros y construir una flotilla de segunda generación.

Ingenieros chinos también están poniendo a punto el Chengdu J-20, un avión furtivo que gracias a su geometría, sensores infrarrojos y fuselaje en fibra de carbono pasa inadvertido en los radares enemigos. La aeronave va a ser una plataforma para ataques de largo alcance, en espacios aéreos hostiles. China también está perfeccionando los ASBM o misiles balísticos antibuques. Disparados desde bases terrestres, vuelan a más de diez mil kilómetros por hora, son guiados electrónicamente y pueden hundir un portaaviones o cualquier barco de guerra a más de 1.400 kilómetros. Aún no existe ninguna defensa contra esta arma, lo que le da una ventaja excepcional a la Marina china y le quita la supremacía naval a la norteamericana en Asia.

Esa progresión va de la mano con el avance del programa espacial chino. En 2010 lanzaron 15 satélites, un récord, y aumentaron sus capacidades de vigilancia, navegación y comunicación, sectores claves para guiar misiles y mejorar su inteligencia. El Pentágono, además, advierte que el Ejército de Liberación Popular derribó exitosamente un viejo satélite meteorológico pues, según el informe, los chinos saben que "el espacio es el punto de mando de una batalla moderna".

El documento coincide con la publicación de un informe de McAfee, la empresa de seguridad informática, que señaló hace un mes que Beijing atacó en los últimos cinco años más de 72 organizaciones, entre estas, 49 estadounidenses, que incluyen contratistas militares, organismos gubernamentales, bancos e instituciones internacionales. McAfee describió el operativo como la "más grande transferencia de riquezas intelectuales de la historia" y el Pentágono subrayó que puede ser un modelo para en un futuro golpear, espiar y paralizar los sistemas operativos de un ejército antes de pelear las batallas.

El contraalmirante (r) Eric McVadon, ex agregado militar de Estados Unidos en China y ahora experto del Instituto para el Análisis de Política Exterior, le dijo a SEMANA al respecto que "si bien es cierto que de aquí a una década China no va a sobrepasar a Estados Unidos, puede amenazar, disuadir, retrasar o interrumpir una intervención estadounidense en el Lejano Oriente".

Y los puntos de fricción entre Estados Unidos, sus aliados y China no faltan. En 1949, Taiwán adquirió una independencia de facto, después de que ahí se refugió el general nacionalista Chiang Kai-shek, quien reclamaba desde allí la representación política legítima de toda China. Desde entonces Beijing no ha renunciado a sus pretensiones sobre la isla, pero Washington ha logrado mantenerla a una distancia prudente. Ahora, según el contraalmirante McVadon, "China es cada vez más una amenaza para Taiwán, con más de mil misiles de precisión, cohetes de ataque tierra-tierra, defensas antiaéreas que alcanzan todo el territorio taiwanés, más y mejores aviones".

El otro punto de tensión latente es el Mar de China del Sur, un espacio tan grande como el Mediterráneo, con cientos de islotes y cayos coralinos, cuya supremacía se disputan China, Taiwán, Filipinas, Malasia, Brunéi, Indonesia y Vietnam. Hay reservas de más de 7.000 millones de barriles de petróleo, 900 billones de metros cúbicos de gas, pero es, sobre todo, un nudo marítimo del comercio mundial. Por ahí navegan más de la mitad de la carga del mundo, 80 por ciento de las importaciones energéticas de China y dos tercios de las de Corea, Japón y Taiwán.

Ya ha habido escaramuzas entre guardacostas asiáticos por el control de arrecifes, pero la presencia disuasiva de la Flota del Pacífico de la U.S. Navy ha mantenido a raya cualquier intento de conflicto grave. Pero si China logra que el Pacífico se vuelva una zona restringida para Estados Unidos, el resto de países no podría oponerse a su voluntad de recuperar Taiwán y el Mar de China, que siempre ha considerado como zonas históricas.

Algunos piensan que al Pentágono está exagerando, que trata de asustar el Congreso para que los recortes presupuestales sean clementes con ellos. Dongping Han, politólogo chino, quien le dijo a SEMANA: "China necesita paz para solucionar sus problemas domésticos; su Ejército es de defensa, no tiene una estrategia global, es más, ha sido víctima del imperialismo. El Pentágono actúa como un matón, como dicen en China, 'Prenden fuego, pero no dejan que los otros enciendan una lámpara'".

El contraalmirante McVadon cree que "por cada norteamericano que maldice a China y por cada chino que sataniza a Estados Unidos, tengo colegas en los dos bandos que buscan un terreno común para construir una relación sólida". Un esfuerzo de diálogo y cooperación cada vez más necesario, pues una colisión entre el país más rico y el país más poblado estremecería al mundo entero.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.