Lunes, 23 de enero de 2017

| 2007/05/26 00:00

El ejemplo de Chávez

El gobierno enfrenta su primer escándalo por corrupción mientras el presidente Rafael Correa pelea con la prensa y se prepara para lanzar un canal propio.

Rafael Correa ha casado una pelea frontal con el periodismo ecuatoriano. Al diario ‘La Hora’ lo acusó de mentir cuando tituló que el Presidente asaltó la junta bancaria. Después lo demandó por asegurar en un editorial que gobierna el país con tumultos, palos y piedras, en alusión a los manifestantes que han atacado a la oposición

La libertad de prensa peligra en Ecuador. Y es que al mejor estilo del venezolano Hugo Chávez, al presidente Rafael Correa no le gusta que lo critiquen, pero critica y teme que el periodismo desestabilice su gobierno. Sobre todo ahora, cuando la oposición amenaza con un juicio político tanto a él como a su ministro de Economía, Ricardo Patiño, por un vídeo que revelaría supuestas irregularidades para favorecer a banqueros venezolanos en el pago de la deuda externa.

El funcionario -a quien Correa respalda- fue señalado luego de que la televisión divulgó un video que registra una conversación suya con un ex ministro y agentes de la firma internacional Abadi & Company sobre una propuesta para, según economistas, asustar al mercado con fines lucrativos.

Patiño negó que hubiera especulado con el pago de la deuda, pero para el ex candidato presidencial León Roldós, "hubo declaraciones que generaron expectativas y dudas que permitieron que banqueros venezolanos ganaran decenas de millones especulando con un posible no pago".

Para la oposición, Patiño actuó ilegalmente al asegurar, el 12 de febrero, que no tendría dinero para pagar los intereses de los bonos Global 2030, aunque dos días después canceló los 135 millones de dólares pendientes. Correa sugiere que todo forma parte de una conspiración, y dan a entender que la prensa también está detrás de ello.

Correa contra la prensa

El escándalo llega en un delicado momento, pues Correa ha casado una pelea frontal con el periodismo ecuatoriano. En sus últimas alocuciones insiste en tildarlo de "miseria humana", y de tiempo atrás habla de "mafias informativas". Ya había calificado al diario El Comercio como "mediocre" e "incompetente", pero fue con el diario La Hora que el enfrentamiento subió de tono. Después de acusarlo de mentir al titular que "asaltó" la Junta Bancaria, Correa decidió demandar a la publicación por haber indicado en uno de sus editoriales que gobierna el país con "tumultos, piedras y palos". Según Correa, el diario lo "ofendió" con esos señalamientos y denunció al presidente del consejo editorial, Francisco Vivanco, por el delito de "injuria no calumniosa grave", castigado con penas de entre seis meses y dos años. "Se trata de que este país no tenga derecho de opinión ni libertad de expresión, que no es el derecho de los medios, sino un derecho ciudadano", dijo Vivanco a SEMANA.

Correa insiste en que "una prensa mediocre, incompetente, inexacta y mentirosa es parte de las estructuras de la corrupción", y cuestiona a los periodistas por tratar de "defender las calumnias y las infamias bajo el disfraz de libertad de expresión".

En el último incidente, durante una de sus intervenciones radiales de los sábados, Correa expulsó al director de la página editorial de El Universo, Emilio Palacio, al que trató de "majadero" ante la incomodidad de sus preguntas, que involucraban a la familia del Presidente. Carlos Jijón, jefe de información del canal Ecuavisa, también abandonó la rueda de prensa en solidaridad con Palacio. Ambos coincidieron en que tal actitud es un mensaje en el sentido de que no se van a permitir críticas.

Organismos internacionales como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y Reporteros Sin Fronteras (RSF), entre otros, condenaron la demanda de Correa, calificándola de "torpe" y advirtiendo que supone "un peligroso precedente", a lo que Correa respondió que "entre más presión, más firmes estaremos en nuestra posición".

Correa también ha advertido que el diario El Telégrafo pasará a ser del Estado, pues -según el mandatario- son ilegales los aumentos de capital que en dos ocasiones realizó el accionista mayoritario y director, Carlos Navarrete. Adicionalmente, también quiere contar con un canal propio de televisión y anunció que próximamente Ecuador tendrá una estación estatal, que a su vez formará parte de Telesur, la cadena cuyo principal accionista es el gobierno venezolano. SEMANA logró establecer que un equipo de comunicadores venezolanos trabaja sobre el tema y que la intención del gobierno es que comience a operar el 10 de agosto, fecha en que celebra el Primer grito de la independencia.

El asunto ha abierto en Ecuador el debate sobre la libertad de expresión, precisamente cuando en Venezuela se acaba de imponer la decisión de Chávez de no renovar la concesión a la cadena Rctv y reemplazarla por un canal estatal. De paso por Quito, el experto colombiano en ética periodística Javier Darío Restrepo le resumió a SEMANA su opinión: "El asunto es simple: al poder le interesa tener el control de la prensa. Un gobierno que habla todas las semanas en cadena de televisión pone en peligro la democracia, que es el ejercicio del poder discutiendo, no en monólogo. Y la discusión se hace, generalmente, a través de los medios de comunicación democráticos".

Como están las cosas, la situación es delicada, aunque Correa en realidad no ha hecho nada original: simplemente -como muchos preveían- sigue los pasos de Chávez y ha recurrido a los mismos métodos de la 'partidocracia' que tanto critica.

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