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| 4/18/2009 12:00:00 AM

El enigma

Jacob Zuma, un pintoresco polígamo zulú podría extraviar el rumbo del único poder emergente del continente africano.<br><br>

Jacob Zuma inspira muchos temores. Dejó el colegio a los 12 años, tiene cuatro esposas, le gusta vestirse con pieles de leopardo y cantar canciones de guerra zulú. Ha pasado los últimos años capoteando procesos de corrupción en su contra y uno en el que se le acusó de violación. En este ultimo, alegó que no se había contagiado del sida de la supuesta víctima por haber tomado una ducha. Pero nada de esto impedirá que se convierta en el nuevo presidente de Sudáfrica, pues el partido que lidera, el Congreso Nacional Africano (CNA), el mismo de Nelson Mandela, tiene todas las de ganar en las elecciones del próximo miércoles.

Zuma, como afirma The Economist, está a punto de convertirse en el "hombre más poderoso de África". Su país es el único miembro africano del G-20 y se prepara para organizar el Mundial de fútbol.

Algunos evocan el fantasma de Robert Mugabe, el dictador de Zimbabwe, pero esa es una caricatura desproporcionada. Zuma luchó contra el apartheid, estuvo 10 años preso junto a Mandela y a pesar de que no tuvo educación formal, pocos dudan de su inteligencia. Aunque es un populista que se precia de tener el apoyo de los pobres, no hay que olvidar que en Sudáfrica hay división de poderes, libertad de prensa y la oposición, aunque minoritaria, se deja oír. Zuma es un líder pintoresco, pero pocos creen que pueda cambiar drásticamente el rumbo. Y si se sabe rodear, incluso podría sorprender con un buen gobierno
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