Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1996/12/23 00:00

EL ESPIA INSOSPECHADO

La captura de un alto funcionario de la CIA por espiar a favor de Rusia es un nuevo golpe a los servicios secretos de Estados Unidos.

EL ESPIA INSOSPECHADO

Cuando nadie pensaba que el caso de Aldrich Ames pudiera repetirse, la semana pasada fue capturado en el aeropuerto Dulles, de Washington, Harold Nicholson, el funcionario de más alto rango que haya sido acusado de traición por el servicio secreto de Estados Unidos. Nicholson intentaba abordar un vuelo hacia Zurich, Suiza, y aparentemente no tenía la menor idea de que lo estaban siguiendo.La captura fue lograda por el esfuerzo conjunto de la Agencia Central de Inteligencia _CIA_ y de la Oficina Federal de Investigaciones _FBI_, según un nuevo plan de trabajo establecido a raíz del caso Ames, famoso no sólo por la calidad de los secretos vendidos a la Unión Soviética (que causaron la muerte a varios agentes dobles) sino porque Ames estaba casado con la colombiana Rosario Casas. Los directores de ambos organismos, John M. Deutch de la CIA y Louis Freeh del FBI, se esforzaron en una novedosa rueda de prensa conjunta en insistir que la captura de Nicholson fue un rotundo éxito.Sin embargo el caso Nicholson es un fuerte golpe para los servicios secretos norteamericanos. En primer lugar, es un recordatorio de que Rusia, a pesar de las buenas relaciones que tiene ahora con Estados Unidos, sigue buscando a como dé lugar conocer las actividades secretas de los norteamericanos y, sobre todo, que nadie está exento de caer en la tentación del dinero fácil. Nicholson, al contrario de Ames, no era un funcionario de segunda sino un hombre que había llegado a muy alto nivel, con cargos en Manila, Bangkok, Tokio, Rumania y Malasia, al punto que fue jefe de estación (en Rumania), un cargo prácticamente equivalente al de embajador. Desde 1994 hasta 1996 trabajó en el centro secreto de entrenamiento de la CIA en Camp Peary, cerca de Williamsburg, en Virginia. Aunque sus revelaciones a los rusos no produjeron ninguna muerte, está confirmado que en el Kremlin deben saber los nombres y las biografías de todos los graduados de esa academia entre 1994 y la primera mitad de 1996.La acusación judicial formulada por el FBI sostiene que Nicholson traicionó a su país por avaricia y sin ninguna motivación de tipo ideológico o altruista. El documento parece indicar que Nicholson, quien tiene 46 años, es padre de tres hijos y divorciado, habría entrado en el negocio ilícito para financiar su romance con una mujer que vive en Tailandia. Y en parte por eso mismo cayó. Sus numerosos viajes al Oriente, donde se quedaba en hoteles suntuosos que nunca hubiera podido pagar con su salario anual de 73.000 dólares, fueron el principio de su fin.

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