Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 2013/07/05 00:00

El fin de una luna de miel entre EE. UU. y América Latina

El posible cierre de la embajada estadounidense en Bolivia, el caso Snowden y el incidente con Morales, enturbian la relación.

El respaldo de los líderes latinoamericanos a Evo Morales no se hizo esperar.
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BBC

La incipiente luna de miel del gobierno del presidente Barack Obama con América Latina puede ser la más reciente víctima del embrollo diplomático creado en torno al exanalista de inteligencia prófugo estadounidense Edward Snowden.

Las críticas a la postura "arrogante" de varios países europeos que se negaron a permitir que el avión del presidente boliviano, Evo Morales, cruzara su espacio aéreo, supuestamente por las sospechas de que Snowden viajaba en su aeronave, también hicieron eco en la nación más empeñada en traer de vuelta a casa al informante: Estados Unidos.

El avión de Morales, que viajaba desde Rusia, pasó la noche del martes en Viena mientras el gobierno austriaco investigaba los rumores de que llevaba a Snowden. Por la mañana, cuando se eliminaron las sospechas, se le permitió continuar su viaje.

El incidente causó indignación entre algunos líderes latinoamericanos. La presidenta argentina Cristina Kirchner dijo que el episodio fue "humillante" para un jefe de Estado de la región.

"Toda América Latina"

El mandatario ecuatoriano Rafael Correa publicó en su cuenta de Twitter que "nuestra América no puede tolerar tanto abuso. Lo que es con Bolivia, es con todos".

La presidenta Dilma Rousseff afirmó que "la vergüenza del presidente Morales llega no sólo a Bolivia, sino a toda América Latina".

"(El caso) compromete el diálogo entre los dos continentes y las posibles negociaciones entre ellos", escribió la presidenta.

En un mensaje en su cuenta de Twitter, el ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia dijo que su gobierno expresaba su "rechazo" a la "actitud arrogante" de los países europeos y dijo que "la negativa de sobrevuelo causó sorpresa, por no ser coherente con las prácticas internacionales".

Organizaciones como Unasur -el grupo de naciones sudamericanas- y la OEA también criticaron la decisión.

Horas más tarde, el gobierno francés emitió un comunicado diciendo que pedía disculpas al gobierno boliviano por el "retraso" en la concesión del permiso para el sobrevuelo del avión presidencial de Morales.

"La autorización para sobrevolar el territorio francés fue concedida al momento en que las autoridades fueron informadas que la aeronave en cuestión era del presidente Morales", dijo el comunicado.

"Nunca hubo, por supuesto, la intención de negar el acceso del avión del presidente Morales a nuestro espacio aéreo, el presidente Morales es siempre bienvenido en nuestro país".

La mano de EE.UU.


A pesar que Francia se retractó y de las críticas a los países europeos, otros países -como Venezuela- no dejaron de culpar a EE. UU. (el país más interesado en el destino de Snowden) del "ataque" a Morales. El mandatario boliviano amenazó el jueves en la noche con cerrar la embajada estadounidense en su país.

Para algunos analistas, el caso es, por lo menos, una "sacudida" a la retórica que Washington ha intercambiado con sus vecinos, en la que destaca el deseo de cooperación e integración sobre la base de "igualdad" y "respeto mutuo".

Pero para Christopher Sabatini, el director de política del Consejo de las Américas -una organización empresarial que realiza análisis y estudios sobre América Latina- la cuestión va "más allá de la dinámica del 'país hegemónico' contra los 'países explotados'" que históricamente ha caracterizado los conflictos entre los países latinoamericanos y EE. UU.

"No estoy tratando de justificar el incidente con Morales, pero la colaboración es una calle de dos vías. Para que un país sea tratado con respeto, debe respetar las prerrogativas de la seguridad nacional del otro", explicó Sabatini a BBC Brasil.

Dijo creer que, al asegurar que su país pudiera estar de acuerdo en dar asilo a Snowden, Morales le pisó los callos a EE. UU. al tratar la cuestión del "enemigo número uno" estadounidense de forma "frívola".

"No me puedo imaginar a Peña Nieto, Santos y Dilma (presidentes de México, Colombia y Brasil) actuando de la misma manera. Países que entienden que, con el fin de defender su seguridad nacional, cualquier otro país -incluido EE. UU.- hará todo lo que esté a su alcance", opinó.

"Hay una cierta falta de refinamiento político en como actuó Morales. Si esto no justifica la forma en que fue tratado, lo cierto es que claramente no obedeció las reglas del juego".

Límites


Los más recientes intentos de acercamiento de EE. UU. con América Latina incluyen, aunque menos intensos, aquellos países cuya política exterior contiene posturas antiestadounidenses, como Cuba, Venezuela y Ecuador.

Pero Sabatini señaló que "cualquier intento genuino de acercamiento tiene sus límites."

"Cuando un país trata tan claramente, nada más que por ideología, de socavar la autoridad estadounidense (en términos de seguridad nacional), esto tiene sus consecuencias".

"EE. UU. no reacciona más a escenarios como cuando el presidente Maduro dijo que Washington quiere desestabilizar a su gobierno. Pero (el caso de Snowden) es un tema importante para EE. UU.", agregó.

"Es un tema que va al corazón de la percepción estadounidense de su poder global y que envía un mensaje a otros potenciales informantes o hackers. Cada país debe establecer sus límites y eso es lo que hizo EE. UU.".

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