Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/03/27 00:00

EL GRADO DE "EL GRADUADO"

A los 50 años de edad, Dustin Hoffman decide hacer un alto en su carrera.

EL GRADO DE "EL GRADUADO"

Nada distinguía en sus comienzos a Dustin Hoffman de esa multitud de jóvenes neoyorquinos que aspiraban a pasar de camareros a modelos y luego a actores, atraídos irresistiblemente por los millones y el glamour de la pantalla gigante. Hoy, sin embargo, la diferencia es clara. Tras 20 años de su salto al estrellato en "El Graduado", y a los 50 de edad, Hoffman ha decidido que, por fin, ha llegado al descanso de su carrera.
Casado por segunda vez, su esposa Lisa le ha dado la felicidad y seguridad que se busca afanosamente en las calles de Nueva York, además de tres hijos. Hoffman es perfeccionista cuando de trabajo se trata. Sus actuaciones siempre son recordadas por directores y colegas con la misma calificación. El mismo se acusa en cierta forma, del grado de desesperación a que han llegado los unos y los otros, en los campos de trabajo. "Meryl Streep, por ejemplo, terminó casi odiándome después de 'Kramer vs. Kramer'. Por otro lado, en 'Tootsie', cuando los produtores me obligaron a trubajar con Sidney Pollack, la relación se complicó tanto que estuve a punto de desistir".
Dustin Hoffman odia haber nacido en Los Angeles. Su padre, trabajó mucho tiempo en los estudios de Colombia Pictures. y siempre tuvo delirios de productor de cine. Sin embargo, se pensionó como vendedor. De origen judío, no se acuerda hoy de las prácticas religiosas de su hogar. "Me acuerdo que al no ser ortodoxos, pertenecíamos a la clase de judaísmo que se separa de los otros. Celebrábamos la Navidad... Realmente mi tardanza en aceptar mis creencias, me averguenza. Lisa ha sido muy importante también en esto. Ella me ha unimado a hacer lo que he estado esperando por años... más observador y enseñárselo a mis hijos. Quiero aprender hebreo, y hasta llegaría a dejarme barba tipo rabino..." Y barba se está dejando.
Hoffman estuvo en la capital británica -donde charló con el corresponsal de SEMANA-, tras el lanzamiento de su última película, The rain man ("El hombre de la lluvia"). Su papel uno de los mejores de su vida es el de un autista llamado Raymondt Babbitt que le ha dado desde ya nominación para la próxima lluvia de Oscares de la Academia. Para esta personificación pasó un año estudiando a fondo los problemas de los autistas y hasta vivió temporadas largas en casas de familias con este tipo de enfermos.
"Fue difícil, largo y triste a veces. Pero es el papel que más me ha llegado, y creo que el que mejor he hecho. Tenía que lograr la creación de un personaje que aunque ficticio -Raymond no existe- debería ser uno verdadero, un enfermo mental, además con las cualidades del genio y del hermano mayor que se encuentra emocionalmente con un miembro de la familia -su único hermano- al que no ve hace 20 años. Una mezcla delicadísima, peligrosa y esclavizante".
Coprotagonizada por Tom Cruise, The rain man se convirtió en la película más taquillera en Alemania en donde ya se exhibe y promete se lo mismo en el resto de Europa y América.
"El perfeccionamienlo de mi trabajo junto con Tom ha sido un éxito. Imagínese que he regresado a la edad de 40 años, tratando de sobrevivir emocionalmente con un joven al que nadie ha querido nunca y que tampoco ha dado nada a nadie. A veces creí volverme loco. Pero respeté mucho mi papel. Tom dice, quizá con razón, que muchas veces me comporté como si estuviera actuando, en los largos momentos de descanso. Aquello me absorbió mucho... Curiosamente hoy en día quisiera estar más cerca de la 'lejanía' en que un autista vive. Es un mundo fascinante. La personificación de Raymond, es totalmente verdadera. No hay en su comportamiento algo que no sea verdad. Estudié mucho este caso y sé que no estuve 'fingiendo' nada".
Lo cierto es que Hoffman se "especializa" en lo que puede alejarlo más de su propio ser. Tootsie, su propia idea, se convirtió en otra de sus obsesiones a la que se dedicó demasiado tiempo. Estas declaraciones incondicionales a favor de su trabajo, le causaron su rompimiento con la bailarina Anne Byrne.
"Tootsie me dejó exhausto. Me encantan las mujeres, cuando son atractivas y cuando no lo son. Pero eso era cosa del pasado. Sigo siendo chauvinista, al final de 'Tootsie ' me frustraba la idea de no poder tener hijos, amamantar, usted sabe... esas cosas".
Ligeramente relajado cuando habla, muy abierto y simpático Hoffman no parece, al menos en su conversación con periodistas, la persona obsesiva e histérica descrita por sus colegas y compañeros de trabajo Al contrario. Hace chistes. Uno que otro "claro que si" en español. No conoce Bogotá y la mala imagen de Colombia le importa poco, si se tratara de una visita futura. "No sé, suramérica me excita. He filmado algunas escenas en Brasil. Y volvería de cualquier forma. Por trabajo o por placer. Verá usted, los actores no estamos enraizados en ninguna parte. Somos como gitanos. A veces por eso en términos familiares es difícil encontrar una base".
Dustin Hoffman, tan joven como parece siempre, unas pocas canas en su barba naciente, con su caminado "chueco" que es verdadero, está nominado para su segundo Oscar- primero lo ganó en "Kramer vs. Kramer"- y sin embargo, no es arrogante. Jamás se pone una corbata. La primera vez lo hizo hace 20 años cuando asistía a su propia fiesta en "El Graduado" .

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