Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/28/2002 12:00:00 AM

El gran asalto

Putin dio el mayor golpe de su presidencia con el exitoso rescate de la mayoría de los rehenes del teatro de Moscú.

Esa noche se habian vendido 711 entradas, por lo que sus dueños no llenaban las 1.163 butacas disponibles para presenciar en un teatro al sur de Moscú Nord-Ost, el musical ruso más famoso. Pero la función no terminó. En el intermedio 40 personas vestidas con camuflados subieron al escenario, dispararon al aire y gritaron: "¿Es que no entienden lo que ocurre?".

Pronto no les quedarían dudas. Se trataba de comandos del movimiento separatista checheno bien armados y con explosivos atados al cuerpo dispuestos, según sus propias palabras, a morir para cumplir su misión. Su exigencia al gobierno ruso era que en menos de siete días retirara su tropas de Chechenia y terminara la guerra a cambio de no matar uno a uno a los rehenes. El cadáver de una joven, retirado del lugar, pareció ser la confirmación de que la tragedia había comenzado. Pero luego se supo que había muerto al tratar de escapar en el momento de la toma.

Para el jueves los terroristas habían dejado salir a 150 rehenes entre niños, mujeres embarazadas, personas enfermas, extranjeros y musulmanes. También habían pedido a las autoridades rusas que enviaran medicinas y un médico. Los rehenes que permanecían en el lugar se comunicaban con sus familiares por medio de celulares y describían una situación cada vez peor, con muchos de ellos atados a las sillas o entre sí y el agua y la comida comenzando a escasear.

Mientras el presidente Vladimir Putin suspendía una gira que concluiría en México, su gobierno desplegó varios centenares de soldados alrededor del teatro mientras dos parlamentarios chechenos intentaban iniciar un diálogo . Pero el gobierno sólo ofreció dialogar a cambio de la liberación de los rehenes.

Para el viernes, el ataque de los chechenos había logrado el objetivo de regresar a las primeras páginas la guerra de independencia que rebeldes chechenos vienen librando desde hace más de 10 años contra Moscú. Todo comenzó tras la desintegración de la Unión Soviética. Los chechenos declararon su independencia en 1991, y tres años después el entonces presidente Boris Yeltsin envió sus tropas para tratar de recobrar el control. Tras dos años de hostilidades Moscú debió reconocer que había fracasado: las tropas se retiraron humilladas y todo parecía terminado.

Los chechenos eligieron a su presidente, Aslan Maskhadov, el comandante rebelde durante la guerra, pero el país poco a poco cayó en la anarquía. En 1999 Rusia volvió a invadir el territorio después de una serie de atentados en Moscú atribuidos a chechenos, pero en esta oportunidad ganaron la guerra. Ese éxito de la línea nacionalista y dura de Vladimir Putin, entonces primer ministro, le significó convertirse poco después en el sucesor de Yeltsin.

Aunque los rusos dicen que sus operaciones en la zona ya terminaron siguen sufriendo graves bajas, la última un helicóptero militar en el que murieron un número aproximado de 114 soldados. Los rebeldes cambiaron de estrategia y en vez de enfrentar a los rusos están utilizando una 'guerra de guerrillas' para luchar de manera indirecta con un enemigo superior en armamento y número.

Pero el sábado en la madrugada las tropas Alfa le dieron un nuevo rumbo a un episodio que prometía cambiar el destino de la tormentosa relación entre Rusia y Chechenia. Los rusos entraron en acción cuando los rebeldes comenzaron a cumplir su amenaza. En una operación espectacular, lograron salvar a la gran mayoría de los civiles y dar de baja a 36 guerrilleros. Putin, de nuevo, se había salido con la suya.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.