Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/09/07 00:00

EL HOMBRE DE LA SONRISA

SEMANA habló con Henrique Salas Römer, la esperanza de los adversarios de Hugo Chávez en Venezuela.

EL HOMBRE DE LA SONRISA

Muchos venezolanos, sobre todo en las clases altas, están al borde del pánico ante el avance incontenible de la candidatura del ex militar golpista Hugo Chávez Frías. No ven quién será capaz de ganarle las elecciones del 6 de diciembre ahora que la candidata Irene Sáez se desplomó en las encuestas. Pero si a Henrique SalasRömer le siguen saliendo sus propias predicciones, sólo le falta esperar a octubre para convertirse en el favorito de los 11 millones de electores y después triunfar en las elecciones presidenciales. Porque el nuevo segundo en las preferencias ha acertado en las fechas de su avance desde que lanzó su candidatura a fines del año pasado, cuando nadie apostaba por él.
En efecto, con un tímido 6 por ciento de preferencia y ubicado en el cuarto lugar, Salas Römer empezó el año con pocas probabilidades porque la alcaldesa Sáez y Chávez acaparaban el favoritismo en las encuestas. Hoy se encuentra en el segundo lugar pero aunque la diferencia es aún grande, de 20 puntos, Salas Römer sostiene que la va a superar dentro de dos meses.
Henrique Salas Römer, de 62 años, economista graduado en la Universidad de Yale de Estados Unidos, habló con SEMANA en su visita a Bogotá para asistir a la posesión de Andrés Pastrana. No le gusta que le llamen conservador ni que digan que es de derecha o izquierda pero su corazón siempre ha estado con el partido democristiano Copei, de cuyas filas se retiró en septiembre pasado por desacuerdos en cuanto a las primarias
Su postulación la hace con su movimiento independiente 'Proyecto Venezuela' y su oferta electoral se resume en sus palabras, "en las '6D': Descentralización, Democratización, Despartidización. Desmarginalización, Dignificación y Desarrollo." Y como bandera ofrece la sonrisa.
"Eso viene de mi época como gobernador de Carabobo, y ahora sostengo que volver a sonreír es recuperar la alegría perdida del venezolano", dice. Ese el plato fuerte de su candidatura con un mensaje de cambios en paz en oposición al discurso violento de Chávez, que apela al odio y al resentimiento de la mayoría empobrecida. La población ha caído en el 80 por ciento de la pobreza y tiene motivos para sentirse descontenta y con rabia. Aunque hoy los votantes prefieran emocionalmente al ex comandante, Salas Römer también invoca sentimientos, pero de alegría. Porque el hombre de la sonrisa considera que sí podrá dar la felicidad con su fórmula de las 'D', inspirada en los sistemas de Canadá, Alemania y en su gestión en la gobernación de Carabobo, el estado industrial del país.
Nacido en Puerto Cabello de una familia adinerada, el candidato de Proyecto Venezuela fue gobernador de Carabobo durante dos períodos entre 1989-96. Su joven hijo Henrique Salas Feo continuó al frente de la gobernación, al ser elegido hace tres años.
Su gestión en Carabobo es su carta de presentación. El nivel de vida de los carabobeños está por encima de otras regiones. Durante su administración se construyeron más viviendas que en el resto del país. Los hospitales son gratuitos y funcionan bien. Y se aplicó un nuevo sistema educativo de jornada completa con cinco materias básicas. La educación para el trabajo y el deporte son obligatorios en las escuelas primarias.
Para Salas Römer los problemas del país no son económicos sino políticos. Responsabiliza a los dirigentes de Acción Democrática y Copei del desastre. Su fórmula de desmarginalización consiste, según dice, "en combatir la marginalización social, base de conseguir otra D, la dignificación. Vamos a demostrar que los cordones de miseria pueden ser eliminados". Aunque no ha dicho con qué recursos realizará su sueño, el plan contempla la dotación de infraestructura y servicios básicos de los barrios pobres y las zonas empobrecidas de la frontera con Colombia.
En cuanto a la descentralización propone "descentralizar el gobierno mediante el traslado de las competencias y atribuciones a las regiones y de allí a los municipios". En materia de seguridad piensa eliminar la Policía Técnica Judicial y crear un cuerpo único que se ocuparía de los crímenes horrendos y el narcotráfico. Las regiones tendrían sus propios policías estaduales.
Otra 'D' , de la despartidización, consiste en la ruptura con el sistema imperante pues la administración pública no puede continuar con el clientelismo de los partidos tradicionales. El ex gobernador de Carabobo califica de "cáncer" la forma como los partidos tradicionales y los sindicatos han manejado los cargos y los contratos de los entes públicos. Para erradicar esta enfermedad piensa imponer la meritocracia.
Y en el tema de las relaciones con Colombia, dice que éstas tendrán que ser "forzosamente de amistad" y se declara "bolivariano convencido" y partidario de recuperar las aéreas fronterizas para la sociedad civil, "convertir los teatros de operaciones militares en teatros del desarrollo".
Poco a poco la prédica del ex gobernador ha ido ganando aceptación. Su fuerza se encuentra en los sectores empresariales, la reducida clase media y alta y los círculos diplomáticos.. Para un independiente como Simón García el proyecto de Salas Römer es la opción frente al caos y el voto desesperado de los seguidores del ex militar golpista. El politólogo García reconoció a SEMANA las dudas que despiertan 'los objetivos ambiciosos' de Salas Römer. "Uno podrá interrogarse sobre si todos ellos son alcanzables. Pero también se podría uno topar con una fugaz respuesta: si se logró en Carabobo, ¿por qué no lo intentamos para el país?".
Por su parte el diputado Miguel Conde señaló a SEMANA que el proyecto de Salas Römer "no es la imposición partidista o del acuerdo del cogollo sino la expresión de un liderazgo profesional y fortalecido por la aceptación de la sociedad civil".
Pero Salas Römer tiene también algo en común con el comandante Hugo Chávez: su afición por los caballos y lo que ellos significan en el imaginario popular de su país. Cuando era gobernador solía salir montado en un caballo blanco como el Libertador para recorrer el campo donde se realizó la batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela. Ese caballo blanco hoy es su símbolo

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