Martes, 24 de enero de 2017

| 1999/05/31 00:00

EL IMPARABLE

Más que el saneamiento de la economía, la obsesión de Hugo Chávez es la reforma <BR>política de Venezuela.

EL IMPARABLE

El presidente venezolano Hugo Chávez sigue impresionando al continente. Pasada la
impresión inicial, conocido hasta la saciedad su estilo de férrea amabilidad y frases altisonantes, lo que
sigue llamando la atención de la opinión pública internacional es su capacidad para llevar a cabo sus
propuestas sin que las peores andanadas de la oposición le hagan modificar un ápice sus designios. La
prueba se dio el domingo 24 de abril, cuando culminó una semana en la que consiguió dos de sus
objetivos prioritarios: obtuvo del Congreso una 'ley habilitante' que le otorgó poderes casi ilimitados para
manejar la economía del país y celebró un referéndum consultivo para cambiar la Carta Magna. Así,
menos de cuatro meses después de haber iniciado su mandato, Chávez parece imparable hacia lo que
llama "una revolución sin sangre". Sin embargo las medidas económicas anunciadas (ver recuadro)
mostraron que el verdadero objetivo de Chávez es político. Ninguna de ellas hubiera requerido poderes
dictatoriales porque corresponden a la más ortodoxa aproximación al tema. Como dijo a SEMANA un
analista caraqueño, "Chávez no conoce de economía y el tema lo tiene sin cuidado. Ya les dijo a los
venezolanos que no iba a haber soluciones mágicas en ese aspecto". A pesar del riesgo que ello
comporta, por las expectativas que el discurso populista de Chávez ha creado en la población, el
presidente se siente otra vez triunfador: "Estoy feliz y orgulloso, dice. La abstención no es una derrota.
He cumplido con mi palabra" , señaló . Lo curioso de su promesa cumplida es que en su programa
electoral afirmaba que el referéndum sería válido si concurriera por lo menos la mitad más uno de los
electores. Pero ese detalle no lo iba a detener. Al presentir la alta abstención el gobierno resolvió darle
legalidad "si el número de votos afirmativos es superior al de los negativos". Así de simple, "traicionó su
palabra", señaló a SEMANA su ex amigo Jorge Olavarría. Y la verdad es que, aun con la apatía
generalizada con que se acogió el referéndum consultivo del domingo 25 de abril, el primero de su tipo
en la historia de Venezuela, los políticos tradicionales y los independientes ya tuvieron que aceptar,
aunque a regañadientes, la realidad de la Asamblea Nacional Constituyente. Como era de esperarse,
los representantes de la alianza oficialista del Polo Patriótico han anunciado que se retirarán del
Congreso para facilitar el trabajo de la Asamblea, que se instalará a mediados de año. Y aun cuando la
oposición (dos tercios del Congreso) ha cuestionado la legitimidad del referéndum consultivo por no
haber recibido la mitad más uno de la votación, todos los partidos se disponen a participar en las
elecciones de los miembros de la Asamblea Constituyente, lo que prevé una encarnizada lucha y
tensión política en los próximos dos meses. Tanto es así que hasta el ex presidente Carlos Andrés
Pérez y el ex candidato presidencial Claudio Fermín, entre otros, han anunciado su postulación a la
Asamblea Constituyente en elecciones cuya fecha está por anunciarse. Ese cuerpo sesionará por seis
meses. El presidente no oculta que su principal batalla es la política.
Por eso dice que sería "triste y nefasto" que la Asamblea "cayera en manos de las cúpulas de los
partidos" que han dominado la vida política del país. "En Venezuela hay una lucha frontal entre una
mayoría que quiere cambios y una minoría enquistada que no quiere dejar los privilegios. Se impondrá
la voluntad de la mayoría". Y para que no haya duda de su imposición asegura: "Aquí no hay dilema, la
Asamblea Constituyente será originaria -la Corte Suprema eliminó ese término y limitó su función a la
redacción de la nueva Carta Magna- y si llegara a disolver el Congreso sería una expresión del poder
originario de la Asamblea, que no está subordinada a lo constituido. Esta revolución va en paz". Lo que
preocupa a muchos venezolanos es el alcance de esa revolución política, que en gran parte es un
misterio. Por lo pronto Chávez ya ha dicho que quiere quedarse en el poder por lo menos 14 años...

La voz de la con ciencia El respetado historiador, catedrático, escritor y columnista Manuel Caballero,
de 62 años, se ha convertido en el principal y quizás único opositor al gobierno venezolano.
Semana: ¿Cómo interpreta los resultados del referéndum constituyente?
Manuel Caballero: Es el primer aviso (abstención de 61 por ciento) de una rápida erosión del consenso
que había después de las elecciones en el sentido de que había que dejar que Chávez gobernara. Su
popularidad sigue siendo alta, pero me quedé corto porque pensaba que la conversión de este gobierno
en uno autoritario y fascista iba a suceder más o menos rápido. Semana: ¿Por qué se quedó corto?
M.C.: Porque en primer lugar veía nacer un régimen autoritario pero no creía que fuese tan rápido y
mucho menos que la desilusión del electorado fuese tan rápida también. Semana: ¿Hay contradicción
entre su alta popularidad (84 por ciento) y la baja votación (39 por ciento) en el referéndum?
M.C.: Allí se manifestó el descenso en las cifras del consenso, la desilusión del electorado, pero que
ya es algo importante porque toda la campaña se basó en la deslegitimación de los poderes actuales.
Semana: ¿Cómo se puede hacer oposición cuando el presidente amenaza sistemáticamente con la
disolución del Congreso?
M.C.: Lo que yo reclamo a la oposición es que no tenga una actitud más militante. Los partidos
tradicionales están asustados o acomplejados.
Semana: ¿Ante la descomposición moral y social no le hace falta a los venezolanos un régimen
autoritario?
M.C.: Un régimen autoritario no hace falta en ninguna parte. Nosotros tenemos 442 años de régimen
autoritario y 58 años de gobiernos democráticos.
Semana: ¿Qué podría hacer Chávez ante la derrota del referéndum?
M.C.: Huir hacia delante. Podría profundizar al máximo el enfrentamiento entre el Congreso y la Corte
Suprema de Justicia para cerrarlos antes de la Asamblea Constituyente. Semana: ¿Qué pasaría si la
mitad o más de los miembros de la futura Asamblea Constituyente es adversa a Chávez?
M.C.: Todo depende de la capacidad de reacción de la oposición. No jugarse el todo en una elección
para ir construyendo el frente del NO.
Semana: ¿Y si la Asamblea rechaza la propuesta de Chávez del cuarto poder moral y la reelección
presidencial?
M.C.: Chávez aceptará absolutamente todo lo que le diga la Constituyente aunque le sea adversa con
una excepción: la reelección. Si eso no se da cierra la Asamblea y dirá que es ilegítima.
Semana: ¿Y si los chavistas forman mayoría en la Asamblea? M.C.: El problema de Chávez no es con
este Parlamento sino con cualquiera por una sencilla razón: él no quiere mayoría sino unanimidad.
Semana: ¿Qué pretendería él con eso?
M.C.: Una vez obtenidos sus objetivos, que son en primer lugar la militarización del país, es decir, la
conversión de las fuerzas armadas en su partido político, en segundo la eliminación o por lo menos la
reducción al mínimo de los poderes contralores, el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y otros, y
en tercer lugar la reelección. Entonces Chávez va a aplicar cualquier programa económico, porque no
tiene uno propio, que le asegure mayor supervivencia. Posiblemente aplique un ajuste de corte
neoliberal más duro de todos los que ha habido hasta ahora.
Semana: ¿Cómo lo definiría como hombre?
M.C.: Chávez es el típico guapetón de barrio y eso le encanta a la gente.
Semana: ¿Y a su ministro del Interior?
M.C.: Luis Miquilena, que no se ha leído un libro en su vida, tiene una ventaja sobre Chávez porque no
se siente acomplejado ni trata de ocultar su ignorancia, metiendo citas de almanaque como hace el
presidente. Semana: ¿Qué sabor le dejó la carta que envió Chávez al 'Chacal'?
M.C.: Es una delicia para un siquiatra.
Semana: ¿Qué rasgos fascistas le ve?
M.C.: La militarización del país, la toma de las fuerzas armadas como modelo de la sociedad, el
antiparlamentarismo, la obsesiva insistencia en la tradición, en este caso la bolivariana. Hay un ensayo
de Umberto Eco, llamado 'El fascismo eterno'. De los 14 puntos que él da hay nueve que se pueden
aplicar a Chávez. Yo cito tres porque no recuerdo ahorita los otros. Medidas ortodoxas Las primeras
medidas son clásicas y ortodoxas, concebidas para atacar la severa crisis fiscal, reducir su déficit de
9.000 millones de dólares, equivalente a 9 por ciento del PIB, y detener la caída de la economía. De
revolucionarias no tienen nada.
* Aumento salarial lineal de 20 por ciento para los empleados públicos.
* El IVA de 15,5 por ciento para todos los consumidores. 4 Impuesto de 0,5 por ciento al débito u
operaciones bancarias. 4 Reforma al Impuesto sobre la Renta.
* Reforma a la administración pública: reducción y fusión de ministerios.
* Recursos para las obras cívicas de los militares. 4 Negociar acuerdos con el FMI y otros organismos
multilaterales. 4 Aprobado endeudamiento externo por 3.800 millones de dólares. 4 La paridad
cambiaria seguirá con la flotación de bandas.
* El bolívar llegará a 630 por dólar al finalizar el año. 4 Se privatizarán los sectores aluminio y eléctrico.
Chávez y 'El Chacal' Los venezolanos que pensaban que ya no era posible seguirse sorprendiendo con
las acciones de su presidente quedaron estupefactos cuando se supo que Hugo Chávez envió una larga
carta 'de solidaridad' a Illich Ramírez Sánchez, conocido como 'Carlos' o 'El Chacal'. La misiva al
misterioso venezolano, condenado por terrorismo en la cárcel de La Santé, en París, contiene lo más
granado de la retórica del ex militar golpista y está llena de citas filosóficas y bíblicas destinadas a
'levantar la moral' del preso. Ante la conmoción que causó, Chávez explicó que se trataba de
"solidaridad humana" y no de "afinidad política" para alguien cuyos derechos humanos supuestamente
están siendo violados en su confinación solitaria. Sea como fuere, el escándalo recibió impulso cuando
se supo que la familia de Ramírez Sánchez se reunió con el canciller José Vicente Rangel, y que éste
dio la orden a la asesoría jurídica de su dependencia de iniciar un estudio sobre la legalidad de la
captura del reputado terrorista internacional, hecho que tuvo lugar en oscuras circunstancias el 15 de
agosto de 1994 en Sudán. El mayor temor de Chávez es que los políticosse apropien de 'su'
Constituyente

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