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| 9/13/2017 8:31:00 AM

El Lawrence de Arabia alemán

El historiador Pedro Arciniegas cuenta la fascinante historia del doctor Grobba, compañero de promoción del famoso Lawrence de Arabia, el soñador arqueólogo que lideró nada menos que la rebelión árabe contra el Imperio Otomano, actual Turquía.

Asri bi lei ya yamali
Hadhi alek ya ibn Ali.

Actualmente Irak y Siria han perdido todo su encanto oriental ante la actual sociedad occidental y están destruidos. Pero antes de cada guerra mundial fueron el escenario de algunas intrigas espectaculares que entusiasmarían a muchos. Y además de los secretos que guardan, su paisaje tranquilo ya se había estremecido antes de la posterior invasión por las tropas de Estados Unidos.

Un mes de mayo de 1941, meses después de que la batalla aérea de Inglaterra perdiera intensidad, un extraño personaje llegaba a Alepo, Siria. Era alemán, admiraba el islam, era un orientalista, y hablaba bastante bien el turco y el árabe. Para los turcos es un insulto ser referidos como árabes, y son de origen mongol, son distintamente, los turcomanos. Era un prusiano y un profesor de Alemania en Colombia se refirió furioso a él como un charlatán.

Era el doctor Grobba, compañero de promoción del famoso Lawrence de Arabia, el soñador arqueólogo que lideró nada menos que la rebelión árabe contra el Imperio Otomano, actual Turquía. Lawrence murió quizás asesinado por la inteligencia británica por enamorarse de los árabes y tras aceptar reunirse con Hitler. Al enterarse, en Alepo dijeron: “¡Oh! Si solo hubiera muerto en batalla. He perdido a mi hijo, pero no me pesa como por Lawrence… Soy considerado valiente, el más valiente de mi tribu; mi corazón es hierro, pero el de él era acero”. Había lanzado una monumental marcha en el desierto de Medina, Arabia Saudita, lugar de muerte de Mahoma, a Damasco. Saltándose los cañones y derrotando no solo a los turcos sino a los austrohúngaros y los alemanes.

Grobba llegó a Siria un día antes de que el vice-Führer, Hess, en una hazaña considerada demencial volara en un aparato que modificó para cubrir el alcance, y se lanzara en paracaídas sobre nada menos que Escocia antes de ser capturado en la operación de inteligencia H-H-H-H (Hitler, Hess, Haushofer, papá, y Haushofer, hijo). Fue considerado inexplicable, era preferible un desayuno en casa. Nacido en Alejandría, Egipto, 1894, fue condecorado por valor extraordinario en la anterior guerra (1914-1918), en Verdún, herido dos veces incluyendo los pulmones y ascendió de mero soldado raso a un teniente, y fue piloto de guerra. Creía que iba a firmar la paz, aunque seguro de que Alemania iba a ganar, murió en prisión en circunstancias muy sospechosas y lo siguió su hijo, un día antes de una conferencia que prometía ser explosiva. Es bastante seguro que Hitler aceptó aunque creía que era una trampa y condicionó desconocerlo si era así.

Preludio

Tras la derrota del Imperio Otomano, en 1918, en la Primera Guerra Mundial, Francia y la Gran Bretaña dejaron un verdadero laberinto bizantino. Al igual que con el tratado de Versalles, crearon países artificiales. Por ejemplo, desmembraron Siria y la dividieron en cuatro, Líbano, Palestina, Transjordania y, desde antes, el actual Israel. Fue así que los imperios de británicos y franceses se reparten el territorio otomano bajo la ficción de los mandatos que les dio la Liga de Naciones, antecesora de la ONU, como el mandato de Francia sobre Siria y Líbano, que debían ser de una independencia gradual y que en la práctica fue una ocupación permanente en todos los aspectos.

El desprecio fue bastante a pesar de lo que Occidente le debe al islam: de un valor tan colosal y tan poco reconocido que causó vergüenza a los cruzados que querían recuperar Tierra Santa, Jerusalén. El legado grecorromano, la química, las matemáticas, la astronomía, la medicina, y la metafísica, y salvó a Platón de desaparecer en la oscuridad. Al punto que esos bárbaros tenían la cura para la Peste bubónica o Negra, que despobló la Europa cristiana, pero era inaceptable. La ocupación musulmana en España, o sea el califato de Córdoba o de los Omeya, (extensión del Califato Omeya de Damasco, Siria), y que terminó bajo el empuje de los Reyes Católicos en otra Cruzada paralela, fue una época de esplendor como pocos en el mundo, con observatorios astronómicos que estudiaban la grandeza, y una arquitectura sacada de un mundo de fantasía. Con ella enlazó el Imperio Otomano, con sus califatos, y que se preocupó poco por la ciencia y el islam.

Cuando los cruzados recapturaron Tierra Santa se resbalaban en la sangre porque degollaron hombres, mujeres, y niños musulmanes y cuando la recapturó Solimán el Magnífico, uno de los líderes más importantes del poderoso Imperio Otomano, perdonó la vida de hombres, mujeres, y niños, y les dio salvoconducto, murió en el frente y dejó a su sucesor el imperio más grande y mejor organizado de Europa, sí, de Europa y humilló al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V, el César. En definitiva, cuando Europa estaba en la noche oscura de la edad media cristiana, el islam iluminaba al mundo, desde Damasco y Bagdad.

Alemania no se quedó atrás. Un arqueólogo aficionado alemán encontró las ruinas de Troya a partir del mito de La Odisea de Homero cuando todos incluyendo los arqueólogos más encumbrados decían que era una fábula, y la rescató del olvido. Los alemanes han sido grandes egiptólogos, existe un flameante Museo Egipcio de Berlín y un paciente arqueólogo alemán trajo pieza por pieza y reconstruyó, en el magnífico Museo del Pérgamo, lo que se pudo rescatar de la perdida Puerta de Istar de Babilonia (hoy Irak). La Puerta es de la antigua civilización de Sumeria, la cual tiene paralelos con la mitología germánica, con la lucha entre los Ases y los Vanes mitológicos y que son unos padres del pueblo germano, el conflicto tan intenso entre los dioses y los semidioses o gigantes producto de la mezcla con hombres.

Así mismo esta mitología se refleja en el Altar griego del Pérgamo, descubierto por un arqueólogo alemán, y traído y reconstruido. Esta mitología griega, germánica, sumeria, emparentadas, finalmente tiene paralelos con la India, el Cáucaso y otras partes. Alemania definitivamente se convirtió en el centro de las artes y de la filosofía y el referente cultural de Europa y Viena, la casa de Mozart y Beethoven, rivalizó y llegó a desplazar a París como la capital del mundo.

El vagabundo perdido en Viena, Adolfo Hitler, como Goethe y Schiller, al cuestionarse dónde estaba Alemania, porque no la veían, dijo que “Antaño fuimos un pueblo enérgico. Poco a poco nos hemos ido convirtiendo en un pueblo de pensadores y de poetas”. Y Hitler al igual que el judío Stefan Zweig, autor de El Mundo de Ayer, sobre la pequeña sociedad burguesa anterior a la guerra, el idealismo y el optimismo de una época, y que se suicidó en Petrópolis, Brasil, el 22 de febrero de 1942, porque estaba seguro de que Hitler ganaría la guerra, y otros autores de la época de Weimar, se refirió a la Berlín de la República de Weimar surgida del tratado de Versalles como esa “Gran Ramera de Babilonia…”.

La aventura alemana en Oriente Medio ya había comenzado en la Primera Guerra Mundial con el cuerpo ‘Asia’, destinado a ayudar a los otomanos contra los aliados occidentales, y que llegó hasta Palestina y triunfó en la Mesopotamia. Además, en el frente de Rusia los alemanes entraron al Cáucaso, en la frontera de Asia, y llegaron hasta Georgia y enlazaron con Azerbaiyán. Por lo demás también entraron en contacto militar con Afganistán y la India. Pero el cuerpo ‘Asia’ fue derrotado por Lawrence de Arabia, el romántico, tranquilo, e incómodo arqueólogo de Oxford, que los admiró y obligó a retirase hacia Damasco, Siria, de los que pocos, si es que alguno lo hizo, escapó a la muerte o captura. Entre los que lo enfrentaron estaba Dönitz, luego sucesor de Hitler que estuvo en el mitológico estrecho de los Dardanelos. Y desde antes se construía un ferrocarril de Berlín a Bagdad y Basora, vía Turquía y Siria con Alepo, que accedería al Golfo Pérsico, y desde ahí, permitiría un suministro de petróleo y comerciar con el resto del mundo. Su último tramo, logró terminarse a finales de los años 30 del siglo XX, pero estalló la segunda guerra mundial.

Grobba

La aventura recomenzó con el doctor Fritz Grobba. No suena romántico, pues que era ‘nazi’ confeso, y fue apodado ‘el Turco’ desde niño y por sus compañeros de la Universidad de Berlín donde se graduó en leyes y economía. Muy popular entre los árabes, había sido intérprete en el Consulado alemán en Jerusalén, Palestina, y en la Primera Guerra luchó en Francia, y luego en el cuerpo ‘Asia’ contra Lawrence. Herido cerca de la Mesopotamia, se casó con una mujer árabe de origen sirio que murió de una enfermedad al regresar. Al salir de un Gulag soviético, tras diez años, vio el mundo dividido por la Guerra Fría.


Foto: Getty Images

Estuvo en el departamento del Ministerio de Relaciones Exteriores encargado de Oriente Medio, fue representante en Afganistán, encargado de la sección sobre Irán, Afganistán y la India y embajador en Irak. Era un defensor del nacionalismo árabe, compró un periódico llamado El Mundo Árabe, tradujo Mein Kampf y además logró que Radio Berlín hablara árabe. Cuando Hitler llegó al poder, utilizaba el pseudónimo A. Borg, su nombre al revés y agregó fonéticamente una b.

Estaba en Bagdad desde 1932, invitó a militares iraquíes a Alemania donde existían comunidades de todas partes, incluyendo tibetanos, cuyo Dalai Lama en los años veinte tradujo Mein Kampf diciendo que ese inji (“extranjero honorable”) había sido escogido para un “alto propósito”, y creía que existía una sincronía entre la cruz gamada del nacionalsocialismo y la del Bön budista de los monjes guerreros y similitudes. Cuando Hitler llegó en 1933, recibió felicitaciones del Tíbet. De hecho, existieron expediciones en Europa, América o Asia y a los Himalaya, considerada tierra antigua y sacra de los arios, al igual que la Antártida y el desierto de Gobi en Mongolia, y la India, el Cáucaso y Siria, Irak, Irán, Egipto y otras partes y fueron los primeros blancos en Lhasa, capital del Tíbet, inaccesible, prohibida, y hoy anexada por China.

Grobba era carismático y tenía una vida considerada glamorosa y sociable y le gustaban mucho las fiestas en Oriente, donde la champaña y la cerveza importada de Múnich fluía. Eran otros tiempos. Siempre les decía sinceramente a los árabes que debían buscar su autodeterminación. Logró enviar oficiales alemanes a Irak además de expediciones científicas y financió una versión iraquí de las Juventudes Hitlerianas y se reunió con oficiales iraquíes en Siria y Líbano junto con nacionalistas sirios. Apoyaba el “Cuadrado Dorado”, cuatro tenientes coroneles del ejército y la fuerza aérea considerados patriotas. Grobba apoyaba la causa panárabe cuando muchos alemanes aun no lo hacían, incluyendo su propio ministerio. Cuando era teniente mandó un batallón de mil árabes franceses y había luchado junto con los árabes en Palestina.

Era una leyenda en el mundo árabe. En el Irak anterior al mundo en guerra se interesó mucho por las excavaciones arqueológicas, como Babilonia. Ese nostálgico mundo era un nido de drama y espionaje. Grobba, junto con el Chargé d’Affaires de Francia, fue a Kuwait después de pegarle una “superficial y no particularmente bienvenida llamada” a un agente político británico, según este. Cuando en 1939 la tubería petrolera británica en Irak es atacada y se incendió, fue acusado pero logró escapar y se refugió en la corte del rey de la Arabia Saudita, con sentimientos antibritánicos y germanófilos, donde fue embajador y el consejero del rey saudita se reunió con Hitler en junio de 1939 contemplando una alianza, interrumpida por la guerra en Europa.

La guerra

Con la caída final de Francia en 1940 bajo los ‘nazis’, estos solamente ocuparon por seguridad una parte en el norte y el este de Francia de frente a la Gran Bretaña y el océano Atlántico, incluyendo París, sede del gobierno militar. El resto era la Francia no ocupada y el Imperio francés siguió de pie bajo la Francia no ocupada o de Vichy, con Pétain, el anciano héroe de la otra guerra, y que a pesar de ser considerado como colaboracionista era respetado incluso en la resistencia y trataba por debajo de cuerda con los anglonorteamericanos, que le dieron suministros incluso militares.

Por su parte el inmenso ejército francés, la flota y aviación en Ultramar incluyendo Siria, y con muy poquitas excepciones, como la Guayana Francesa en Suramérica, y Gabón, en África ecuatorial o central francesa, se declaró leal. De Gaulle, en el gobierno en exilio en Londres, intentaba crear la “Francia libre” muchas de cuyas tropas fueron nativos de las colonias aunque según este, que después describió a la resistencia francesa como “negros, judíos y comunistas”, “los objetivos de civilización emprendidos por Francia en las colonias excluyen toda idea de autonomía”.

Y de decenas de miles de franceses que escaparon de Dunkerque, solo unos 3.000 se le unieron. Cuando se acentuaba el cerco de Dunkerque, y tras una demora de 48 horas que permitió reforzar las defensas, creyéndose imposible que los británicos pudieran escapar de ahí y con una aviación alemana que no logró mantener a raya la flota, desde el sur, en el bajo Somme, los británicos realizaron varios ataques acorazados. Un humilde apuntador artillero detuvo una columna blindada cuando en 20 minutos destruyó 9 tanques a los que dejó acercarse a unos 100 metros.

Era el soldado raso Brinkforth, en medio de pedazos todavía calientes de chatarra. Según un miembro de su pequeña unidad, que destruyó 30 tanques británicos, “Nuestra batería de cañones está hirviendo de los disparos”. En la noche del 17 al 18 de octubre de 1941, Hitler comentó privadamente que “…Cuando el ataque aéreo sobre París, nos limitamos a actuar sobre los aeródromos, para preservar a una ciudad de glorioso pasado.

Es cierto, tomándolo en conjunto, que los franceses se conducen de un modo feo, pero están sin embargo cerca de nosotros y me hubiera hecho daño tener que atacar una ciudad como Laon [departamento del Aisne, región, Picardía], con su catedral”. En París, Hitler visitó en silencio la tumba de Napoleón Bonaparte, irónicamente enterrado junto con sus mariscales y devolvió a Francia el ataúd de su hijo, con María Luisa de Habsburgo, emperador de los franceses, Napoleón II, muerto joven en la vieja Austria.

Mientras tanto, tras Francia, se dio una colosal y épica batalla aérea sobre los Cielos de Inglaterra, y que los alemanes estaban ganando a pesar de las desventajas. El poco radio de acción de los aviones y mar de por medio, los Cazas solo podían quedarse poco y dejaban sin escoltas a los bombarderos, los británicos tenían aviación comparable y poderosísima, sabían de antemano todo por las torres del radar, que la aviación en picado estaba destruyendo hasta que convencer a los alemanes que no eran la fuente del radar, y, además, jugaban de local.

Se perdió principalmente al dejarse provocar por Churchill que repetida y deliberadamente bombardeaba ciudades alemanas, como Hanóver o como Berlín, bombardeándose Londres en respuesta, y desviándose de la industria y aeródromos sus ataques justo cuando la aviación británica daba sus últimas boqueadas de vida, además del sorprendente valor civil británico. Hitler en un discurso, desafiante, después de ofertas de paz, que siguieron, y al punto que contempló ofrecerle a los británicos doce divisiones para Ultramar, declaró que, en el estado actual de las cosas, la guerra terminaría con la derrota de Gran Bretaña o Alemania, y no de la Alemania nacionalista.

A un visitante de Hungría le dijo lamentar que “lamentaba la destrucción de las hermosas ciudades inglesas y los sufrimientos del pueblo de Inglaterra. La culpa la tenían íntegramente los incompetentes políticos ingleses”. La tenaz resistencia británica y los descalabros a los italianos obligaron a poner atención al mar Mediterráneo, al sur de Europa y el norte del África, y a enviar el cuerpo ‘África‘ bajo el general Rommel, que increíblemente capturó la inexpugnable fortaleza de Trobuk, en Libia, África musulmana (Magreb), perdida por los italianos, hueso duro de roer, y que avanzó a Egipto en el nororiente.

Fue el mejor táctico ofensivo de toda la guerra, el escudo tenía una esvástica y una palmera, y muchos nativos gritaban a su paso “¡Hitler! ¡Rommel!”. Un héroe de la mayor gloria, hijo y nieto de profesores, casado con una mujer de una familia italiana, en la anterior primera guerra había cargado cuerpo a cuerpo a tres soldados franceses cuando se quedó sin munición. No era nazi pero admiraba a Hitler y su viejo rival Schörner, aunque un nacionalsocialista fanático, draconiano, brillantísimo táctico y compartía con el soldado raso, y despreciaba al estado mayor y a muchos oficiales conservadores y reaccionarios, le hizo una escandalosa broma a Rommel, cuando eran cadetes, al meterle unos cubiertos de plata y en una cena de gala sonaron delante de todo el mundo, torturado en un Gulag soviético, Schörner siguió siendo un nazi.

Hitler quería bloquear el Mediterráneo occidental capturando el puerto británico de Gibraltar, en España, y devolvérselo a los españoles y quizá devolverles el Marruecos francés hasta Orán en Argelia. Y, además, bloquear el Mediterráneo oriental capturando el canal de Suez, en Egipto, que Mussolini había invadido, tras rechazar el ofrecimiento de una división de ayuda por Hitler. Y, de cara al océano Atlántico occidental, algunas bases en el noroccidente y occidente de África, como Casablanca, en Argelia, parcialmente representado en la película del mismo nombre, y las islas Canarias españolas y las islas Azores y Cabo Verde portuguesas, para proteger el bloque de Euroáfrica. Y así neutralizando su uso de trampolín hacia el sur de Europa por la Gran Bretaña, que derrotó a la armada francesa en Argelia, de Gaulle, que con la británica atacó a la armada francesa en Senegal, y los Estados Unidos, y ayudar a Francia a recapturar África ecuatorial.

Pero perdió tiempo valioso entre España que pedía mucho y ofrecía poco, el doble juego de Francia y el estorbo de Italia, y que, según Hitler, que quería neutralizar a los Estados Unidos en su carrera al Atlántico oriental, “de otra forma hubiera servido para decidir la historia mundial”. Se notaba que el gobierno de Estados Unidos a diferencia de su pueblo quería intervenir como diera lugar, y ya intervenía de hecho con todo tipo de material y con presencia militar, provocaba a la marina alemana en aguas europeas y escudaba la marina británica, tan enorme y orgullosa que era considerada invencible. Según Hitler “si los anglosajones consiguieran un enclave en cualquier punto (por ejemplo, en las islas adyacentes a África y a Europa), la doctrina Monroe europea estaría acabada. Pero ésta era la réplica a la doctrina Monroe americana” y dijo sobre Islandia, ocupada por Estados Unidos en el Atlántico norte, “los americanos tendrán que salir de allí”.

Según el agregado militar en Washington, un genio de ferrocarriles que en la anterior guerra creó en Bulgaria un puente directo con Turquía y luchó con valor contra Estados Unidos, y amigo de Patton, general estadounidense que estuvo en el bando equivocado como este reconoció, “EE. UU. había iniciado una política imperialista a gran escala en el Atlántico... Es típico de la presunción norteamericana que Estados Unidos impulse su propia interpretación de la doctrina Monroe” y al tiempo que reclamaba “el derecho a buscar localizaciones en África occidental para sus bases”.

En la batalla del Atlántico, y a pesar de los insignificantes submarinos y condiciones terribles, se logró poner varias veces en jaque a los aliados, curiosamente tres días después de iniciar la guerra se hundió por equivocación un transatlántico civil, Athenia, tras lo cual Hitler prohibió atacar los buques de pasajeros incluso si eran acompañados de buques de guerra y los aliados reconocieron, tras juzgar al almirante Dönitz, que no habían seguido las llamadas reglas de la guerra marina. Además, Argentina y Alemania fueron aliadas más adelante (y el Paraguay fue amigo, había simpatías en Colombia, en América del sur agradecían a los alemanes por lo que dieron y existían sentimientos proalemanes incluyendo México, y, además, admiración por Hitler, en Chile, existía un movimiento local “nazista” chileno).

Y si era necesario, Hitler contemplaba intervenir en todo el mundo musulmán. “Es en Oriente donde debemos buscar el supremo romanticismo” dijo von Schlegel. Y Goethe, que se sentía atraído por la belleza del islam al que no obstante criticaba, dijo que “no desmiente las sospechas de que él mismo sea un musulmán”. Y von Herder y otros y no solo de Alemania también se sentían atraídos hacia Oriente. Casi se cambia el orden del mundo. El enigma de Hitler, aquel soldado raso anónimo y condecorado con la Cruz de Hierro prusiana como un austriaco en una unidad bávara, de los poquitos sobrevivientes de su compañía asaltando las trincheras, soldado de primera por Ypres en la “Masacre de los inocentes”, que capturó 14 soldados, 1 oficial, 1 sargento franceses, con solo 10 balas en su revólver, aunque era mensajero lo cual requería de coraje e inteligencia excepcional, que se negaba a ser evacuado herido, y respetado y admirado por sus superiores y compañeros pero que lo consideraban un tipo raro.

Según un compañero de la anterior guerra “No comprendo cómo Hitler… podía seguir adelante, rodeado de explosiones y no se cansaba de animarme gritando ‘Adelante, Baltasar’”. Un motivo por el cual Hitler, en su propio mundo, no fue suboficial fue que no quiso y tenía aspecto poco militar. Le gustaba llevar el pelo largo. Y el enigma se extiende a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, en que Alemania ganó con 98 medallas, por encima de las 56 de los Estados Unidos, y en que el equipo francés entró al estadio extendiendo el brazo detrás de la bandera de su país.

Después que a Hitler el comité olímpico le pidiera dejar de recibir y dar la mano a los ganadores, porque violaba el protocolo, el cuatro veces medallista de oro negro Jesse Owens aseguró en su autobiografía que, al pasar al frente de Hitler, este "se incorporó, me saludó con la mano y yo le devolví el saludo en la misma forma” y además aseguró que Hitler le envió una fotografía firmada. F. D. R., Roosevelt, que comentó Hitler en 1941 y 1942 se le notaba su ascendencia judía y lo acusó de “francmasón” y “criminal”, no lo recibió en la Casa Blanca como era el protocolo para un medallista ni le dio la mano y “el presidente ni siquiera me mandó un telegrama”.

Y no solo eso, un respetado y veterano periodista deportivo, tras la guerra, aseguró que Hitler dejó el estrado tras la carrera, como demandaba el protocolo, pero que alcanzó a darle la mano a Owens detrás del puesto de honor y que alcanzaron a fotografiarlo y que este cargaba, y le mostró, una foto de Hitler dándole la mano describiéndola como “uno de mis más hermosos momentos” en presencia de otros colegas, que habrían preferido callarse, cuando los contactó en los sesenta para intentar supuestamente “cambiar la versión aceptada”. Owens no mencionó un encuentro pero aseguró que fue tratado mejor en Alemania que en Estados Unidos y “Creo que los periodistas mostraron su mal gusto”.

El mundo musulmán

Pero la atención principal de Hitler, desde mucho antes, estaba en invadir la Unión Soviética, que debía ser a inicios de mayo de 1941. Fue aplazada para el 22 de junio al invadir a los Balcanes para neutralizar a Serbia, por un golpe de Estado instigado por británicos que sacó a la antigua Yugoslavia del Eje, y para ayudar a Italia, tras su derrota en la invasión de Grecia, porque intervinieron los británicos. Hitler admiró los griegos y ordenó liberar todos los prisioneros. Y solo seis hombres de una compañía SS capturan Belgrado, ciudad no tan abierta, en un asalto brillante contra tropas demasiado superiores. Más de 340.000 yugoslavos son capturados sin conocer el número de muertos, la aviación yugoslava destruyó unos 40 aviones el día uno y fue un desgaste ante la invasión a la Unión Soviética, incluyendo su demora de seis semanas.

En los Balcanes se tropezaron con musulmanes: 65 por ciento en Albania y 11 por ciento en Yugoslavia (30 por ciento en Bosnia y Herzegovina y un 60 por ciento en Kosovo y Metokhii). Bosnia fue parte de Austria-Hungría, parte de su mejor infantería y muchos querían ser parte del III Reich y disfrutar protección. Se consideraban primero europeos y luego musulmanes, fueron considerados de origen ‘ario‘ y poco después de la derrota de Stalingrado, es creada una división de musulmanes bosnios en las Waffen-SS, brazo armado de las SS, diferente de las SS generales y campos de concentración. La Handschar, de montaña, primera división no ‘germánica‘ de las SS de la que era auxiliar, no era plenamente.

Aunque la guerra empeoró y tuvo problemas entre otros por el envío fuera de casa como Francia, realmente no habría cometido excesos, aunque tenía de sobra motivos, y contra la guerrilla yugoslava del mariscal Tito y los soviéticos aun el último mes de la guerra fue de nivel increíblemente óptimo, y al punto de que su principal comandante alemán, un prusiano, se ganó el amor de los musulmanes.

Por lo demás, cuando Hitler invadió la Unión Soviética, encontró musulmanes del Cáucaso, Asia menor y Asia central y conformó tropas con ellos a partir de emigrados en Alemania, prisioneros de guerra y población local, a veces de dudosa confiabilidad por varios factores como su traslado del frente este al oeste como Francia, pero por lo general de sorprendente confiabilidad.

Entre otros, el 450° batallón de turcomanos musulmanes que logró escapar un cerco en Ucrania, volvió al infierno, solo para rescatar el cadáver de su jefe alemán. Entre los pueblos túrquicos, del Cáucaso y de Asia central, una división de voluntarios de Turquestán fue la 162 división de infantería turcomana del Ejército que luchó contra los soviéticos y los Estados Unidos en el frente de Italia. Compuesta de alemanes y turcomanos y azeríes túrquicos de Irán y Azerbaiyán y con oficiales y dos regimientos mandados por musulmanes resultó buena como una división alemana promedio y no solo según su propio comandante von Niedemayer, otro Lawrence de Arabia.

Fue profesor de ciencias naturales, geología y filología en Baviera, hablaba inglés, ruso, árabe, turco y persa moderno, fue agregado militar en Irán, viajó por la India y fue el primer europeo en cruzar por el desierto de Lut (“desierto del vacío”) en Irán, donde está la temperatura más alta del planeta, en la Primera Guerra Mundial comandó una expedición militar a Afganistán, llegó a Kabul, y sirvió en el frente del Medio Oriente, Flandes y Francia.

Tras la Primera Guerra pasó por Moscú, y tras la Segunda murió en una prisión soviética. Un comando de la inteligencia militar, la Bergmann, compuesto de caucasianos del norte, georgianos, armenios y azerbaiyanos, bastante comprometido con la causa del Eje, realizó con éxito varias tareas de expedición, sabotaje y policía en contra del ejército soviético apoyando “el Nuevo Orden” en el Cáucaso, que Hitler ordenó debía tener un tratamiento privilegiado, con autonomía, aunque con una colonia militar, para vigilar los pozos de petróleo.

Es más, durante la campaña del Cáucaso, en la Unión Soviética de 1942, hacia los yacimientos petrolíferos del Cáucaso, y por ende del Cercano y Medio Oriente, donde vieron desiertos y oasis como los del norte de África en medio de inmensas estepas, se unen hombres de ojos rasgados. Los calmucos, budistas, una raza mongol con ramificaciones en Rusia, China y Mongolia, hablaban tibetano y fueron una de las unidades más exóticas, de caballería, incluso tenía camellos y combatieron muy bien no solo contra guerrilleros sino contra el ejército soviético. Recibieron consideración especial los cosacos, inmortalizados en la obra Miguel Strogoff, correo del zar, de Julio Verne y considerados arios perdidos (al igual que muchos ucranianos que se unieron individualmente y los Países Bálticos), conformaron caballería y combatieron muy bien.

También recibieron consideración especial los tártaros del Volga y de Crimea, de origen turcomano, en preparación de una alianza con Turquía y por ende los pueblos túrquicos de Siberia, como Turquestán, que combatieron muy bien pero también considerados muy crueles. Dos batallones de Azerbaiyán y uno de Armenia tuvieron éxito contra la guerrilla, a diferencia de otros como uno de Georgia que mejoró tras ser purgado y es así que un batallón de montaña y uno de infantería georgiano, un batallón de montaña y dos de infantería del norte del Cáucaso, un regimiento de azerbaiyanos y una fuerza de caballería de las SS del Cáucaso, según un informe secreto posterior: “En 1942 casi todos los batallones fueron comprometidos a servicio en primera línea.

A pesar de errores y abusos, ellos sirvieron bien y frecuentemente se ganaron reconocimiento del más alto cuartel de mando alemán”. El oficial de las SS Mayer-Mader, otro Lawrence de Arabia, fue el excéntrico y popular primer comandante de las primeras unidades turcomanas y de un regimiento de Turquestán o “Musulmán del Este” de las Waffen-SS, había viajado no solo por Asia central, sino por China, donde fue consejero del famoso líder chino anti-japonés Chiang-Kai.

Aventurero, su religión era el islam, quería hacer guerra de guerrillas contra los soviéticos en el centro de Asia lo cual causó fricciones con un líder de Turquestán y al momento de su muerte en 1944, sentida por sus tropas, fue reemplazado por un musulmán. Se contemplaba una alianza con todas las repúblicas soviéticas musulmanas hasta la frontera con Mongolia y con la China en Asia oriental.

Y por si fuera poco, si los alemanes capturan la ciudad de Stalingrado, ubicada arriba del Cáucaso, a orillas del río Volga que separa Europa de Asia, que fue capturada en un 90 por ciento, y luego en un 95 por ciento con ingenieros de asalto que avanzaban al este de la enorme fábrica de cañones Barricada y del gigantesco complejo industrial Octubre Rojo, se debía enviar un cuerpo expedicionario para continuar el avance en el sur a través del Cáucaso, y hubieran irrumpido en el Medio Oriente, y enlazado con el cuerpo ‘África’ de Rommel que avanzaba en Egipto.

En el Cáucaso, donde hablaban 70 idiomas, alcanzaron los suburbios de Ordzhonikidze, la capital de Osetia del Norte, y la estación terminal de la autopista militar georgiana, uno de los puntos de entrada a Georgia, la patria natal de Stalin, cerca de Turquía e Irán. Fue capturado el pozo petrolífero de Maikop en Adiguesia y casi los de Grozny en Georgia y Bakú en Azerbaiyán, o sea el más rico del mundo. Unidades de patrulla llegan a unos 20 kilómetros de Astrakán y al borde del mar Caspio.

De Gaulle visita en diciembre de 1944, camino a Moscú para verse con Stalin, a Stalingrado, recuperada por los soviéticos tras aislarla, y donde tres batallones turcomanos entre los alemanes lucharon encarnizadamente y hasta el último, y combatió muy bien la legión croata que era un regimiento reforzado del ejército alemán reclutado en Varazdin (Croacia) y Sarajevo (Bosnia), se sorprendió al descubrir que aún se desenterraban cuerpos. Esto siguió varias décadas y un periodista soviético le pidió sus impresiones a lo cual dijo en francés “¡Ah, Stalingrado! ¡Qué gente tan formidable! ¡Un pueblo realmente grande!”, a lo cual el periodista dijo “Ah, sí, los rusos”, pero “No; no hablo de los rusos; me refiero a los alemanes. ¡Haber llegado hasta aquí, tan lejos y haber soportado tanto!...”.

La plaza de la ciudad de Stalingrado por lo demás el orgullo del sistema comunista a pesar del jefe alemán Paulus fue capturada en una violentísima guerra urbana que el mundo no había conocido, la montaña Mamáyev Kurgan que la domina, el gigantesco silo de grano y el enorme centro comercial Univermag, el distrito comercial y el distrito residencial con la colonia obrera, y la llave de la ciudad, el distrito fabril, con la fábrica de Tractores ‘Dzerzhinski‘, la Acería Octubre Rojo y la fábrica de munición ‘Barricada‘, solo faltando la casa ‘Roja‘, que casi cae y la zona alrededor de la fábrica química ‘Lazur‘, y resistencia alemana siguió tras la rendición del 2 de febrero, incluso en marzo o abril, un secreto, Stalingrado fue el infierno bíblico en la tierra.

Los tanques luchaban dentro de las fábricas, la llamada ‘Casa del Comisario‘, bastión inexpugnable, fue capturado y la mejor representación de la batalla de Stalingrado, esa ciudad que decidió el destino mundial y la campaña de Hitler en el Medio Oriente, en una guerra urbana similar a las que se dan hoy en la región y a la guerra en la jungla, es la icónica foto en los duros combates para tomar las fábricas en el norte de Stalingrado del capitán Friedrich Konrad Winkler mirando un infierno, nacido a orillas del río Rin, y que sirvió en la élite compañía de asalto del 557° regimiento de granaderos y luego tomó el mando de la 6ª compañía, con la insignia de asalto en Plata de la infantería, ambas Cruces de Hierro, la insignia de Plata de herido, la medalla de invierno en Rusia y la Cruz del Mérito, desapareció en un Gulag soviético. Nadie sabía quién era el de esta foto, pero sus hijos lo reconocieron y escribieron “Nuestro querido padre en Stalingrado, octubre de 1942” y en otra foto suya a un capitán del grupo de Winkler le falta uno de los gemelos de rango de las hombreras porque se desprendió de él para ascender a otro soldado.

Siria

Una cooperación era posible en Siria, aunque el armisticio con Francia no daba a Alemania ningún tipo de ventaja política ni militar en el occidente de África de cara al Atlántico y Estados Unidos. Y los alemanes habrían podido ocupar el resto de Francia, y como bien anotó Goebbels. Como parte de unos protocolos, a Hitler se le permitió acceso a las instalaciones militares francesas en Siria, donde se encuentran Asia, África y Europa, y fue centro de lucha de Sargón I, Ramsés II, Alejandro el Grande, Saladino, Solimán, y Lawrence. Cuando los británicos franceses y judíos traicionaron a las tropas árabes de Lawrence, lo que lo escandalizó, al punto que este devolvió sus medallas y rechazó el título nobiliario y el puesto de Virrey en la India, y abandonó una reunión con el rey, se estaba estableciendo un Estado árabe independiente con capital en Damasco, y los árabes aceptaban la posibilidad de un Estado judío en Palestina.  

Existieron muertes irreemplazables como las del doctor von Scheubner-Richter, en el golpe de la cervecería de Hitler, y los generales Heydrich, en un atentado cuando estaba logrando ganarse a los checos, von Reichenau, en un accidente aéreo, que a diferencia de Himmler llegó a poner en regla a unas tropas de las SS por indisciplina en Polonia (y dejó huérfano al jefe del VI Ejército en Stalingrado, Paulus), Hube (‘El Hombre‘) y Dietl, en accidentes aéreos.

Otra fue la del general Wever, proponente del bombardeo estratégico, en un accidente aéreo, antes de la guerra, y con él su sueño de bombarderos pesados y de largo alcance que hubieran derrotado a Gran Bretaña y atacado las fábricas que, ante la invasión, Stalin, desarmó y en hazaña de cíclopes trasladó al otro lado de los montes Urales, en Asia, donde las reconstruyó, y la industria soviética estuvo protegida. Su hijo Walter, as de la aviación con 44 derribos confirmados, murió en abril de 1945, cerca de Berlín, pocos días antes del fin de la guerra piloteando los modernos jets inventados por los alemanes, al igual que los actuales submarinos nucleares.

El mismo día de la muerte de Wever papá un prototipo salió para la producción y solo hasta muy tarde comenzaron a construirse los bombarderos pesados de alta velocidad, alto radio y alta altura, al punto que no podían ser derribados por los soviéticos y bombardearon plantas eléctricas en la propia Rusia.

Se produjo uno que podía bombardear el canal de Panamá, y la costa Este de los Estados Unidos, incluyendo a Nueva York. Y a Washington. Pero existía algo único en el mundo, un programa de vuelos de reconocimiento estratégico, y la inteligencia militar tuvo a su disposición una unidad de largo alcance, con cuatro escuadrones, y aviones modificados al mando del coronel Rowhel, condecorado por lo más profundo del territorio enemigo.

Luego fue una unidad élite con aviones experimentales o capturados, y realizó vuelos a tanta altura con cámaras que podían ser indetectables, además de usar insignias civiles, comerciales o pocas marcas y también insertó agentes y fuerzas especiales, que además lo hicieron por tierra o mar. El aporte de aviadores alemanes en otros países fue muy importante, como Thyben, un as con 157 derribos confirmados y que derribó en solo 4 minutos a 3 modernos P-38 Lightning estadounidenses, según archivos norteamericanos, 4, terminó en la aviación de Colombia donde se nacionalizó igual que, antes de la segunda guerra, Boy, herido dos veces en la primera en la infantería y derribado como as y que sirvió en la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo, la primera aerolínea de América y la segunda del mundo que compitió con la famosa Panam estadounidense, actual Avianca, fue coronel aviador, y sin el cual no Colombia no derrota al Perú, cuya aviación tuvo que escapar del pánico, por el Trapecio Amazónico, guerra en la cual se usaron bombarderos en picado improvisados y se realizó el primer puente aéreo militar de la historia conocida, antes de la guerra del Chaco o la guerra civil de España.

La unidad de Rowhel voló sobre la antigua Unión Soviética, Egipto, Turquía, y por supuesto Siria, y Mosul, en Irak, escenario actual de violentos combates contra al Dáesh o actual Estado Islámico de Irak y el Levante.

Irak

Grobba había traducido de Mein Kampf el término antisemita por antijudío para evitar algún sentido de que Hitler se refería a los árabes semitas. Los nazis llegaron a cuestionar la pureza semítica árabe diciendo que tenían fuertes influjos arios y consideraban a los judíos no como una raza sino como un pueblo. El interés del III Reich por Oriente Medio había sido periférico, de simpatía y esporádico, de apoyo, más que todo simbólico. Incluso se reunieron con nacionalistas en Beirut, Líbano, en el Levante -Siria, Líbano, Palestina, Jordania, Egipto, Irak-. Muchachos de las juventudes iraquíes desfilaron en el Congreso del Partido en Núremberg y fueron recibidos por Hitler y existían asociaciones para árabes exiliados. Goebbels visitó Egipto.

Irak, también conocido como la Mesopotamia, era parte del mandato británico, y nació tras la caída del Imperio Otomano. Kuwait pertenecía claramente a Irak, tenía la misma cultura y población pero los británicos se encargaron de alejarla. La frontera había sido delimitada pero no estaba demarcada. Aunque nominalmente independiente en 1932 y solo tras muchos años de resistencia y la presión de Lawrence de Arabia a Churchill, ministro de colonias, los británicos habían preparado el terreno y dominaban todos los aspectos. Al explotar la Segunda Guerra Mundial en 1939, el reino de Irak deportó a los alemanes y rompió relaciones diplomáticas con la Alemania de Hitler.

Pero, curiosamente, no le declaró la guerra, lo que para los británicos era una violación del tratado Anglo-iraquí de 1930 y por si fuera poco anunció que sus Fuerzas Armadas no serían desplegadas fuera. Los británicos presionaron y cambiaron el gobierno. Ya en 1937 un general había dado un golpe de Estado que triunfó y puso un gobierno antibritánico pero murió asesinado ese mismo año por un kurdo, al parecer pagado por Gran Bretaña. El rey protestó en la Sociedad de Naciones por los esfuerzos británicos de un Estado judío en Palestina quitando a los árabes desde la Declaración Balfour de 1917, y, murió en un accidente automovilístico el 4 de abril de 1939: el pueblo iraquí marchó en la calle con pancartas diciendo que fue un asesinato. Fue reemplazado por su hijo y entre tanto, el representante del Comité Árabe enviado en 1940 a Berlín recibía la declaración de cordialidad por el nacionalismo árabe, y Grobba servía en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El golpe

Los británicos estacionados en Irak junto con los Estados Unidos presionaban para un estado de guerra activo y eso implicó congelar los activos de Irak en los bancos del mundo. Pero, de repente, el 1 de abril de 1941 se dio un golpe de Estado, con dos divisiones de infantería y una brigada mecanizada y se instaló como primer ministro a Al-Gaylani: quiso expulsar a los británicos y aunque no querían ninguna guerra aquellos atacaron el 1 de mayo con amplias fuerzas y se encontraron con resistencia iraquí. Además, Irak quería recuperar Kuwait en manos occidentales. En las minutas de una reunión en mayo está escrito que Hitler decidió asistir a Irak de cualquier manera. Al iniciar mayo, había luz verde. Se solicitó a Francia el uso de bases aéreas en Siria, y aviones hicieron presencia en Alepo, a Mosul, Irak. Por otro lado, llegaron varios exiliados y se apoyó militarmente a nacionalistas de Palestina y Siria. Y de Siria y el Líbano, voluntarios cruzaron la frontera a Irak.

El 11 llegaron los primeros tres aviones alemanes a Mosul. Entre tanto, Grobba tenía instrucciones de hacer un enlace con Bagdad. El 9 llegó a Alepo, en 2 aviones del escuadrón personal de Hitler, con 2 cazas, y personal, como un intérprete, un secretario consular, y un consejero de legación, y comandos que incluían dos alemanes nacidos en Palestina, el 10 a Mosul donde estableció contacto y el 11 llegó a Bagdad por tierra, en donde se reunió con Al-Gaylani. Llegaban suministros por aire, tren y submarinos, a través de Siria y Turquía, y Grobba precedía a un regimiento de comandos, mientras la Royal Air Force atacaba los suministros.

El regimiento a su vez precedía a un alto mando especial de operaciones que se estableció en Alepo al mando del general aviador Felmy que había comandado un escuadrón en el desierto del Sinaí, Palestina y el frente de Turquía. Era cuñado de Grobba. Pero curiosamente no mandaba el componente aéreo pues estaba al mando del coronel Junck, viejo amante de la aeronáutica que en la anterior guerra fue herido 3 veces, un as de la aviación y que sirvió en el trópico al ser parte de una misión militar en Bolivia. Fue el comandante de campo de Felmy y respondía directamente a Göring, el jefe de la fuerza aérea.

Un hijo del antiguo ministro de Guerra y jefe de las Fuerzas Armadas mariscal von Blomberg, que debió renunciar, por casarse con una mujer con pasado, debido a una intriga de Göring aunque Hitler intentó evitar su renuncia, y del que este no se olvidó, al decir en la campaña de Francia “Nunca olvidaré cuánto le debo a von Blomberg por este momento”, llegó a Irak como comandante del grupo de reconocimiento de las fuerzas especiales. También debía integrar el comando aéreo con los iraquíes, y, además, aumentar a la brigada árabe, traída por los comandos con estudiantes en Alemania y voluntarios de Irak, Siria, Palestina o Arabia Saudita. Murió en el caliente desierto, pues los beduinos celebran disparando y una bala entró en su avión, que volaba cerca a Bagdad.

Su único hermano fue teniente coronel y comandante de un batallón acorazado y cayó en África, casi tres años después. Su hermana se casó con un hijo del mariscal Keitel que fue comandante condecorado de caballería en las Waffen-SS. Keitel fue el subalterno de Blomberg y no quería aceptar el ascenso a mariscal porque se quejó era para individuos en el frente.

Al-Muranabbi, famoso poeta del califato abasí el cual trasladó su capital de Damasco a Bagdad, nacido en Kufa, Irak, le dio una oda al príncipe Sayf-Dawla de Alepo, señor en Siria, que decía: Zid hashshi bashshi tafaddal adni surra isili (¡Añade, ríe, alégrate, regocíjate, acércate, demuéstrame tu favor, compláceme, dame!) y el príncipe, cuya corte fue un espectacular, “vibrante” centro cultural, le respondió: “Tendrás lo que deseas”. Desde Alepo, en Siria, Hitler atacaba y el 23 de mayo Hitler entre otras cosas decía: “El movimiento de liberación árabe en Oriente Medio es nuestro aliado natural… he decidido adelantar los desarrollos en Oriente Medio apoyando a Irak” y que “La manera en que la posición inglesa entre el Mediterráneo y el Golfo Pérsico -pasando por una ofensiva contra el canal de Suez- se verá derrotada de manera definitiva” sería decidida solo después de la invasión a la Unión Soviética, cuya derrota quizás haría salirse de la guerra a los británicos. El planeta estaba en vilo.

Irónicamente la revista Time informó que la Unión Soviética había reconocido el gobierno golpista y el periódico New York Times del comienzo de relaciones diplomáticas entre ambos. Sobre los cielos de Irak se dieron violentos duelos aéreos. No se podía enviar más aviación y tropas terrestres, tras la imposibilidad de acabar la fuerza aérea británica y la cancelación definitiva de la operación León Marino para desembarcar en la isla británica en coordinación con Irlanda (y que nunca entusiasmó a Hitler según su propio y calvo consejero Jodl), por la sangrienta invasión paracaidista en la isla de Creta, en Grecia, y por la inminencia de la invasión a la URSS, de la que Hitler dijo “El mundo contendrá el aliento”, amén de los enormes bloqueos y aun así, la aviación alemana en Irak, que volaba con insignias iraquíes, y aunque muy reducida, consiguió varias victorias en el aire y en apoyo terrestre aunque los británicos tenían fuerzas superiores incluyendo tanques y una aviación comparable que reforzada desde Egipto realizó una espectacular victoria contra los alemanes sobre Mosul.

En los campos los iraquíes lucharon de manera impresionante pero estaban siendo empujados por los aliados. Sin embargo, la brigada árabe fue enviada el 11 de mayo con el capitán de comandos Berger para ayudar a los iraquíes que estaban en una fuerte lucha. Esta unidad quería humillar a los británicos y tenía voluntarios por todas partes, de Irán, de Jordania, de Egipto, de Líbano, de Siria, de Arabia Saudita, de Yemen y de Hadramaut con oficiales alemanes y las fuerzas especiales, que incluían alemanes nacidos en Cercano y Medio Oriente y que estuvieron en el camino de Damasco a Rutba en Irak.

Capturó dos barcos de guerra británicos y cincuenta barcos de suministros, derrotó cien británicos en el valle de Tigris, y alcanzó el Oasis Salah tras marchar 48 horas y una asesina tormenta de arena, donde se dio una batalla con fuertes bajas pero indecisa contra los británicos. Estos, además tenían una legión árabe, vehículos blindados o cazas, aviones de transporte y camiones y cañones de asalto motorizados y bombardeos atacaron las ciudades iraquíes desde Basora que fue capturada con su petróleo.

Una fuerza de socorro británica desde Egipto, Palestina y Jordania con 500 vehículos, la 1ª división de caballería y la 4ª brigada de caballería blindada, un regimiento mecanizado, el primer batallón del regimiento Essex, el 60° regimiento de artillería de campo, un grupo antitanque antes de entrar a Irak fue atacada por la guerrilla beduina y los nacionalistas del Comité Sirio de Ayuda a Irak, que causaron bajas en el Oasis Rutba en Irak. Y el Oasis Kamal conectaba Damasco y Homs en Siria con Rutba.

Luego luchó contra la Fortaleza de Rutbath Wells apoyada desde el cielo y contra los iraquíes y su Ejército. La aviación alemana estaba ganando a pesar de sus fuertes bajas y tener que canibalizar aviones británicos para repuestos. Un avión fue derribado por fuego amistoso de artillería antiaérea iraquí.

Tres pilotos que sobrevivieron Irak fueron Martin Drewes, que terminó la Segunda Guerra Mundial con 52 derribos confirmados, Paul Zorner con 59 confirmados y William Herget con 73 confirmados (el mayor as de la guerra fue Hartmann, nacido en Shanghái, la China, hijo de un médico, prácticamente un niño apodado el Diablo Negro por su insignia y con 352 derribos confirmados solo entre octubre de 1942 y abril de 1945, existió recompensa por él y su condena a 20 años de prisión en un Gulag soviético fue absurda, el crimen y que tuvieron que inventarse fue sabotear su industria aeronáutica al derribarles más de trescientos aparatos, según consta en su sentencia, y nunca fue derribado aunque su insignia era visible, y que debió estrellarse contra el suelo 14 veces debido a fallas mecánicas, o por los daños recibidos por partes de los aviones derribados).

El 17 de mayo el 70 por ciento de los aviones alemanes estaban perdidos y la situación empeoró a finales de mayo. Alcanzaron a llegar aviones italianos que estuvieron en la batalla aérea final sobre Bagdad.

Churchill autorizó violar el espacio aéreo de Siria y la aviación británica atacó Palmira. La aviación alemana estuvo en la batalla de Faluya, considerada intensa, bombardeada por la aviación británica y en la cual los iraquíes contraatacaron con tanques para recapturar la ciudad a orillas del río Éufrates, camino a Bagdad y en ella la aviación alemana causó fuertes bajas y protegió Bagdad, pero no había piezas de repuesto o gasolina de calidad, y ya no quedaron cazas, solo los pilotos en tierra.

Mientras las ciudades iraquíes eran atacadas por aire y Bagdad, era sitiada. Junck, el de los aviones, comentó, con desconsuelo, que de haber recibido solo 30 aviones más habría detenido a los aliados y ganado la guerra de Irak, lo cual es posible, dado la efectividad que demostró su puñado de aviones que hicieron sufrir a los aliados. Grobba envió un mensaje reportando más de 100 tanques en las afueras de Bagdad. Pero fue un rumor falso de los británicos, pues que por entonces no había ahí, solo algunos vehículos blindados.

Ya solo quedaban dos bombarderos con cuatro bombas. Hitler, dijo que el golpe iraquí había sido prematuro, que hubo un problema de comunicaciones, y que no habían avisado de antemano. También dijo que el apoyo habría podido ser mejor antes del golpe, que se habría podido coordinar mejor y que la ayuda debió llegar más pronto y ya de por sí demoraba, pero que unas circunstancias lo obstaculizaban. Entre los factores que jugaron en contra estaba los obstáculos puestos por Pétain y por los turcos. Su lugarteniente Hess comentó en cautiverio que “Hitler no abandonará a Irak en un apuro mientras luche del lado alemán”. Grobba dijo, muy amargamente, en sus memorias que no se apoyó a tiempo a los árabes.

Irónicamente, ya era inminente la llegada de más aviones de haber resistido más en Bagdad: tras el duelo de máquinas, el día 30 de mayo fue evacuado Bagdad, a Teherán, Ankara, y Berlín al igual que los humillados pilotos en tierra, que dejaban aviones averiados y piezas, y el 31 de mayo se firmó un acuerdo de cese de fuego. Pero tropas iraquíes rebeldes siguieron resistiendo durante varias semanas.

Pero una columna británica que fue creada solo para capturar a Grobba invadió ilegalmente Siria. La brigada árabe se retiró allí el 9 de junio, donde combatió tras la guerra en Irak del 18 de abril al 30 de mayo, y aunque la aviación alemana evacuó para no dar excusas, los aliados invadieron Siria y Líbano del 8 de junio al 14 de julio con fuerzas que incluían tanques y bajas contra Francia, que, a cambio del uso de bases aéreas en Siria, se comprometió solo a defenderla: aquí un futuro general judío en las posteriores guerras israelíes contra los árabes estaba en el techo de un edificio, mirando con binóculos las posiciones de Vichy cuando fue impactado por un francotirador, desde mucha yardas, perdió un ojo y quedó con un famoso parche negro.

Un violento pogromo estalló en Irak contra los judíos, que ya habían sido expulsados de Babilonia miles de años antes, pero tras la caída del gobierno de al-Gaylani y al parecer el número de muertos fue inflado e incluyó represión británica posterior a los árabes. El profesor Yaacov Toby de la Universidad de Haifa en Israel sostiene que “De los muchos factores que crearon el ambiente hostil hacia los judíos en Iraq, el alemán está en el fondo de la lista. Fue marginal, quizás casi despreciable, en comparación con otros factores… La mera existencia de propaganda no es suficiente”.

A su vez los aliados occidentales, junto con los soviéticos, invaden, sin advertencia, Irán con bajas del 25 de agosto al 17 de septiembre para asegurar el petróleo y los suministros de Estados Unidos a la Unión Soviética a través del Golfo Pérsico, en el sur desértico, junto con el puerto de Múrmansk en el norte ártico de Rusia. Aunque era neutral, se consideraba al Shah amigo de Alemania y lo reemplazaron con el hijo, tumbado en la Revolución islámica de 1979.

En julio los alemanes presionaron a Pétain para crear una unidad nacionalista siria y así nació la legión árabe con 500 sirios y libaneses y 7 alemanes, que dieron una sorpresa en la batalla de Raqqa, norte de Siria, deteniendo las fuerzas británicas pero el jefe francés se rindió, al caer, bajo los australianos, Beirut, en el Líbano. Alepo, cayó ante los aliados, pero las fuerzas especiales alemanas siguieron actuando en Irak, Siria, Irán, Afganistán y la India, además de Egipto, Túnez, Marruecos, Argelia, Nigeria, Chad, Eritrea o Etiopía (antigua Abisinia), en el norte, oeste, centro y este de África, hasta el borde con Sudán.

Una compañía reforzada tropical tenía alemanes nacidos en las antiguas colonias de Camerún, Togo, África suroriental y suroccidental y en el mundo musulmán. Hitler contemplaba por lo demás, pero con muy poco interés, un futuro imperio en África central con las colonias perdidas de Togo, Camerún, Ruanda, Burundi, Namibia y Tanzania donde Alemania conquistó el Kilimanjaro, punto nevado y el más alto de África, y el Congo belga para unirlas, pero comentó que era suficiente con recuperar Camerún por café, o ninguna de ellas. Los árabes eran considerados blancos y tendrían categoría social y económica encima de los africanos y había otras colonias en el continente de Oceanía y océano Pacífico, el Protectorado de la Nueva Guinea y que con el archipiélago Bismarck incluía las islas Salomón y Marshall, Palaos, la de Nauru y las Carolinas considerado parte de Micronesia, las Marianas, ahora territorio estadounidense, y Samoa considerada parte de la Polinesia, que contempló reclamar al Japón, y además existía una concesión comercial en la “China alemana”.

Existían dos escuelas para administradores de policía colonial y sus integrantes fueron enviados hacia Roma y el norte de África italiana pues que Italia contaba con experiencia en colonias a diferencia de los alemanes. Pero en unos años Europa tal como comentó dejaría de migrar a América del sur y sobre todo del norte, donde eran numerosos con un aporte importante y había un partido proalemán, el German American Bund, lo haría pero con dirección al Este, Euroasia, donde se germanizaría parte de la población y se establecería una colonia inexpugnable en este “espacio vital” con soldados campesinos y núcleos fortificados conformado líneas en forma de collar de perlas en este centro del mundo (Heartland).

El alto mando de Felmy siguió existiendo y expandiéndose al área de operaciones de Oriente Medio, para crear unidades. Su jefe de estado mayor era el mayor Mayer, que ya había servido en Turquía, Palestina, Irak y Argelia. La legión árabe, ahora legión alemana-árabe siguió existiendo con 2 batallones motorizados y 2 de infantería y, además, el 845º batallón reforzado alemán-árabe con un coronel árabe también nació en Grecia en julio con 3 compañías de árabes, una de las cuales hablaba 20 idiomas, 1 alemana y oficiales árabes y unidades adjuntas, motorizado completamente y debía actuar en el Gran Desierto entre Siria y el Irak.

La legión, tenía un escudo con los colores típicos rojo, verde, blanco y negro, las palabras “Arabia Libre” y fue parte del comando de Felmy. Este fue renombrado cuerpo de Ejército y estaba completamente mecanizado, con tanques, caballería mecanizada y un cuerpo aéreo y debía actuar independientemente para la invasión en el Medio Oriente y llegó al Cáucaso, donde enfrentó un cuerpo de ejército soviético, élite de guardias preparándose a romper hacia Irán, Irak y Siria. El personal alemán se preocupó por conocer sobre esta región del mundo y el personal árabe sobre Alemania.

Y en este cuerpo existía un grupo especial alemán-árabe para la guerra en el desierto y muchos habían servido en Oriente Medio y el norte de África y la Legión Extranjera francesa, debía actuar en Irak, pero fue al desierto del Sahara y llegó a Bengasi, Libia, por vía aérea y luego fue el regimiento de Panzer granaderos ‘África’ con Rommel avanzando por Egipto a Palestina. Italia todavía resistía en el este de África, en Eritrea, Etiopía y Somalilandia británica o la Somalia con el Cuerno de África, el golfo de Adén y el mar Rojo, tras invadir Somalinadia británica incorporándola y de incursionar en Kenia y Sudán.

Con el duque Amadeo II de Saboya-Aosta, apodado el “Príncipe del Sahara”, y uno de los mejores jefes italianos y un fascista verdadero, y ahí se formó una compañía motorizada alemana con cascos tropicales y de unos 150 en el batallón de infantería mecanizada italiana Ferrero, con civiles, marineros y mercantes como el barco de lujo Coburgo y barco mercante Cisne del Este que estaban en el Mediterráneo y de la línea alemana de Extremo Oriente, el mar Rojo y el océano Índico, además, colonos y comerciantes alemanes escapados Tanzania y Kenia o residentes en Eritrea y Somalia, atrapados en África oriental italiana y que debieron acostumbrar su dieta por la mediterránea de pastas y legumbres distinguiéndose en el frente de Sudán, en Keren en Eritrea y otras partes.

Con el capitán Schmidt nacido en Sudáfrica, que describió su “mucho entusiasmo”, estuvo en la campaña francesa y fue enviado desde Roma directamente en avión para asumir el mando, y a su vez, logró escapar en el último avión italiano que despegó de la capital de Eritrea con tres pilotos borrachos al norte de África donde se encontró con Rommel, pues que los italianos en África oriental, la joya del régimen fascista, que dejó muchas obras públicas, tenían la esperanza de que el cuerpo ‘África‘ enlazara con ellos. Si Rommel capturaba el Valle del Nilo, y siguen resistiendo hasta finales de 1941, cuando Rommel se retiró por primera vez de Egipto, al terminar el sitio de siete meses en la batalla final contra los aliados, con números superiores, blindados y aviones además tropas nativas de todas partes y moderno y excelente material, aunque tras la rendición miles siguieron resistiendo en guerrillas y siguieron resistiendo ahí incluso tras el armisticio de Italia en septiembre de 1943 y hasta el final de la guerra.

Y aun había algunos colonos alemanes en África, como Camerún, y también los bóers o Afrikáner, antiguos holandeses con un historial de lucha legendaria contra los británicos, que, desde Rhodes, fundador de la colonia británica de Rhodesia, los comprimían, para Alemania eran algo romántico y simpatizaban con ella, especialmente concentrados en Namibia (antigua parte alemana de África suroriental), y África del sur, por ejemplo, un barco dejó en la colonia española de Río de Oro a un boxeador olímpico sudafricano muy conocido y fundó el partido nacionalsocialista rebelde de Sudáfrica donde existían sentimientos proalemanes. Hitler consideraba que no se debía medir u obligar a los negros a vivir bajo parámetros occidentales que no eran suyos y se intentó hacer contacto con África subsahariana.

Y aun colonos alemanes en Asia, como Samoa, por ejemplo, Hewel, “un Viejo Luchador”, que estuvo en el golpe de la cervecería, vivió en la isla de Java, el sureste de Asia, y contactó con los alemanes en Indonesia, fue diplomático y además consideraba a Ribbentrop como un imbécil fuera de su profundidad como ministro de exteriores, su diario mencionó que “Por la noche, estuvimos sentados largo rato junto al fuego, en compañía del Führer. Escribirá un tercer volumen de Mein Kampf… titulado ‘Colección de promesas incumplidas’”.

Felmy, que en la actual Franja de Gaza vio un ataque de una unidad árabe en la Primera Guerra Mundial que lo impresionó, siguió al mando, en Egipto y Túnez fueron reclutados musulmanes para varios tipos de tareas como vigilar judíos y en la construcción y al lado de Rommel sirven beduinos y muchos árabes de Felmy. Los anglonorteamericanos desembarcan en el noroccidente de África, Argelia y Marruecos, hacia Túnez, que eran franceses, mientras que al otro extremo Rommel se retiraba de Egipto, y parte del cuerpo de Felmy en el Cáucaso alcanzó a llegar a Túnez y se crearon dos batallones de Túnez, uno de Marruecos y uno de Argelia, incluyendo egipcios, libios, sirios, iraquíes, sanusíes, tuaregs y otros árabes del desierto, que fueron parte de la legión árabe (y que incluyó individuos de extracción negra y que recordaban a los negros Askari que sirvieron junto con los alemanes en África suroriental en la Primera Guerra), pero no alcanzan a desplegarse, además perdieron un teniente coronel y un capitán alemanes en un ataque aéreo, sin reemplazo, y fueron destruidos.

Alcanzaron a rechazar un ataque estadounidense. Al rendirse el ejército acorazado ‘África’ en la cabeza de puente de Túnez, norte de África, muchos árabes fueron voluntariamente al cautiverio con los alemanes. El 845º batallón alemán-árabe siguió con la moral alta y efectivo y una de sus compañías, de paracaidistas árabes, que tuvo éxito en el norte de África contra los anglonorteamericanos y en Grecia contra los guerrilleros, desertó, pero solo para unirse al regimiento de su viejo comandante en África, el mayor Schacht. Así al menos 100 árabes lucharon en la batalla de Berlín en 1945. Según Schacht, “en marzo y abril en Pomerania y en los pantanos del Óder la compañía árabe probó completamente su efectividad.

En al menos dos instancias debí mi vida a los árabes. Sus pérdidas eran en proporción a su coraje”. Mientras tanto, en Alemania se creó un Comité Árabe con Grobba como su presidente y ya era plenipotenciario especial para los países árabes, y se proyectaba un Ejército bajo mando alemán, con una o dos divisiones sirias, una división palestina/transjordana y tres iraquíes además de los de Irán.

Jerusalén

Finalmente, Hitler contó como aliado al gran muftí de Jerusalén, el líder religioso del islam. Escapó de Irak esa primavera 1941 junto con su rival, el primer ministro irakí al-Galiani y había caído en desgracia ante los británicos por haberse opuesto a la colonización judía en el mandato británico de Palestina y liderar una violenta revuelta, y creó las bases para un futuro Estado palestino, por lo demás era pelirrojo rubio y ojos azules y Hitler comentó “en más de un caso los ancestros del Muftí debieron haber sido arios, probablemente tenía la mejor sangre romana” y así mismo también decía “nuestro aliado en esa región además de ser un ardiente defensor de su nación, siempre procede desde los intereses reales de los árabes, y nunca es mandado por alguna ridícula fantasía”.

Goebbels anotó que Hitler “lo considera descendiente de los cruzados, y también parece uno”. El Führer comentó el 16 de mayo de 1942 que los diplomáticos “Querían persuadirme de que dirigiese una proclama a los árabes, sin tener en cuenta el hecho de que, mientras nuestras tropas no estuvieran ante Mosul, tal proclamación constituiría una locura, hallándose presos los ingleses a hacer fusilar a todos los árabes que se sublevasen para apoyar nuestra acción”. Al igual que al-Galiani se reunió con Hitler y Grobba. Logró de Hitler que en la entrada alemana en el Irak el Ejército fuera puesto en manos de oficiales iraquíes y sería un aliado. Los alemanes planeaban una Gran Unión Árabe independiente de Alemania y de Italia. Muchos de los que sirvieron con los alemanes fueron el germen de los ejércitos árabes, que en la posguerra participaron en el movimiento de independencia de sus países, como el presidente Sadat en Egipto, Burguiba en Túnez, y Talfah, gobernador y alcalde de Bagdad, que como oficial estuvo en el golpe, seis años en prisión y tío maternal y futuro suegro de Saddam Hussein, que con 5 años presenció los aviones alemanes.

El líder del ejército sirio al-Qawuqji, que después mandó un Ejército de la Liga Árabe contra Israel en la guerra de 1948, siguió resistiendo en Irak mucho después de la caída de Bagdad y fue herido por dos aviones británicos cerca a Palmira en Siria, aunque los alemanes lograron su evacuación a Berlín, donde le extrajeron 19 balas y piezas de metal y quedó con una bala en la cabeza demasiado sensible, para el final de la guerra Austria y Alemania eran un refugio para exiliados de todas partes del mundo y la represión tras la guerra como la francesa en Argelia fue gigantesca.

Se colgaron carteles por toda Siria que decían “En el cielo Dios es nuestro gobernante, en la tierra Hitler”. En 1945 Hitler, mirando sus errores, reconoció que “una amistad atrevida con el islam era todavía posible hasta 1941: Londres podría manejar su imperio y Berlín erradicaría el bolchevismo”, que “Estábamos listos para poner nuestras fuerzas en la balanza por la preservación del Imperio británico; y todo eso, márquenlo, en un tiempo cuando, para decir verdad, me sentía mucho más inclinado simpáticamente al más bajo hindú que a cualquiera de esos isleños arrogantes.

Luego, los alemanes estarán complacidos porque no hicieron ninguna contribución a la supervivencia de un estado de cosas obsoleto por el cual el mundo del futuro habría encontrado difícil perdonarlos” y “solo consideren lo que habríamos podido hacer para ayudarlos, incluso incitarlos… la presencia de los italianos en nuestro lado nos paralizó; creó un sentimiento de malestar entre nuestros amigos islámicos que inevitablemente nos vieron como cómplices, voluntaria o involuntariamente, de sus opresores… las pretensiones ridículas del Duce de ser considerado la Espada del islam… Este título, adecuado para Mahoma y un gran conquistador como Omar, fue conferido por unos pocos miserables brutos a los que había sobornado o aterrorizado. Tuvimos una gran oportunidad de perseguir una política espléndida en relación con el islam.

Pero perdimos el bus, al igual que lo perdimos en otras ocasiones, gracias a nuestra lealtad a la alianza italiana”. Grobba aseguró que intervenir a tiempo en Irak habría obligado a Inglaterra a hacer la paz y que la oportunidad no fue reconocida a tiempo en el ministerio y el alto mando en parte por su oposición a Hitler, que los árabes habían explotado mejor a Alemania que esta al movimiento árabe y sobre el servicio diplomático, que no fue modificado tras el ascenso de Hitler y aún conservaba la estructura de la época de Weimar: “El rechazo de cada iniciativa unilateral alemana en la región árabe se debió al hecho de que los enemigos de Hitler en el Ministerio de Relaciones Exteriores trabajaron en contra… En parte, no reconocieron la oportunidad, y en parte la obstruyeron”. Antes de la guerra solo Irak y Jordania eran nominalmente independientes, los británicos reprimen a India y Palestina, y Francia, la Indochina en Vietnam, Marruecos, y Siria.

Hitler agregó “Es más, esta política fútil ha permitido a esos hipócritas, los británicos, posar, si quieren, como libertadores en Siria, en Cirenaica y en Tripolitania”. Además, sobre Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Costa de Marfil, Sudán, Guinea, Mauritania, Níger, Senegal, Burkina Faso, Togo, Chad, Centroáfrica, Congo, Camerún, Madagascar, Líbano y Siria, “Nunca, bajo ningún precio, debimos haber puesto nuestro dinero en Francia y contra los pueblos sujetos a su yugo. Al contrario, debimos haberlos ayudado a alcanzar su libertad” y sobre los asiáticos “que en ellos… las razas blancas, por supuesto, dieron algunas cosas a los nativos, y ellos fueron los peores regalos que habrían podido darles, esas plagas de nuestro mundo moderno -materialismo, fanatismo, alcoholismo y sífilis. Del resto, dado que esos pueblos poseían cualidades propias que eran superiores a cualquier cosa que podríamos ofrecerles, han permanecido esencialmente sin cambios.

La colonización no es una actividad a la cual los alemanes se sienten llamados a perseguir, y Alemania nunca debió haber hecho causa común con esas naciones colonizadoras y siempre debe abstenerse de perseguirlos a ellos en sus aspiraciones coloniales”. También comentó que “Bajo la dirección del Reich, Europa se habría vuelto unificada rápidamente. Una vez que el veneno judío hubiera sido erradicado, la unificación habría sido un asunto fácil.

Francia e Italia… habrían tenido que renunciar a sus pretensiones de grandeza. Al mismo tiempo habrían tenido que renunciar a sus pretensiones en el Norte de África y el Cercano Oriente; y esto habría permitido a Europa perseguir una política atrevida de amistad hacia el islam”. Y sobre Euroasia, “Es hacia el Este solo y siempre que las venas de nuestra raza deben expandirse. Es la dirección que la propia naturaleza ha decretado para la expansión de los pueblos germánicos” y “Estoy seguro que los japoneses, los chinos y los pueblos del islam siempre estarán más cerca de nosotros que, por ejemplo, Francia, a pesar del hecho de que estamos emparentados por sangre”. Del presidente Frank Delano Roosevelt, dijo que “ha hecho todo en su poder para provocar a los japoneses”.

Ya Hitler habría comentado que “La época árabe -para los árabes los turcos están a la altura de los perros- fue la más cultivada, la más intelectual y en todos los aspectos la época mejor y más feliz de España. Le siguió el período de las persecuciones, con sus incesantes atrocidades... Solo en el Imperio romano y en España bajo la dominación árabe ha sido la cultura un factor poderoso”. Que “el cristianismo fue el primer credo del mundo que exterminaba en nombre del amor. Su idea fundamental es la intolerancia… El bolchevismo es hijo ilegítimo del cristianismo. Ambos son inventos de los judíos… Jesús no era judío.

Por cierto que los judíos lo consideraban hijo de una puta; de una puta y un soldado romano… el objetivo del galileo era liberar a su país de la opresión judía”. Y “por eso los judíos lo liquidaron. Pablo de Tarso (antes del camino de Damasco se llamaba Saulo) era uno de los que más ferozmente habían perseguido a Jesús. Cuando supo que los seguidores de Jesús se dejaban degollar por sus ideas, se percató de que haciendo un uso inteligente de las enseñanzas del galileo se podía derribar el Estado romano que los judíos odiaban.

Es en este contexto como hemos de entender su ‘iluminación’… se habían atrevido a confiscar lo más sagrado… ¡el oro amontonado en sus templos! Pues entonces, igual que ahora, su Dios era el dinero… Jesucristo era ario, y San Pablo se sirvió de su doctrina para movilizar el inframundo del delito y organizar un protobolchevismo… pese a los esfuerzos de san Pablo, las ideas cristianas no tuvieron éxito en Atenas… estallaron en risas… Para aquella sociedad la idea de un solo dios era impensable. En este aspecto los romanos eran la mismísima tolerancia… Los judíos nunca hubieran entregado… a alguien de su propio pueblo; lo hubieran liquidado ellos mismos… sumamente probable que en Galilea vivieran gran número de descendientes de legionarios romanos, galos en su mayoría… Su madre bien pudo haber sido judía. Jesús luchó contra el materialismo de su época, y en consecuencia contra los judíos. San Pablo deformó con diabólica astucia la idea cristiana”.

Hitler también admiró el islam sobre el cristianismo, y, además de rechazar el culto a la personalidad, quejarse de la mentalidad de campanario de los alemanes, aceptar los hábitos saludables de la religión como la higiene y afirmar que seguir siendo católico, respetar la fe religiosa del campesinado al que quería darle observatorios astronómicos, manifestar el sueño de renunciar al terminar la guerra, retirarse a Linz, publicar otro libro y perderse en Italia como un artista anónimo, buscaba el llamado “cristianismo positivo”, compartido por un cruzado contra la Iglesia de Roma, las Iglesias protestantes o evangélicas y Jerusalén, su camarada del partido Rosenberg y habría comentado que “De todos modo no nos conviene meternos ahora en una lucha con las iglesias. Lo mejor es dejar que el cristianismo muera de muerte natural… A mi juicio no habría nada más insensato que restablecer el culto de Wotan.

Nuestra vieja mitología dejó de ser viable cuando el cristianismo implantó la suya. Nada muere a no ser que esté moribundo… no es función del partido ser una falsificación de la religión… En especial no quisiera que nuestro movimiento adquiriese un carácter religioso e instituyera una forma de culto.

¡Acabar en el pellejo de un Buda me resultaría abrumador y desearía no haber vivido!... que cada hombre tenga sus creencias privadas… ¿Qué Dios es ese al que solo le agrada ver a los hombres humillados ante él?... el cristianismo es un invento de mentes enfermas, no cabe imaginar algo más carente de sentido ni un modo de vida más indecente de convertir la noción de divinidad en una burla… Los alemanes se destrozaron mutuamente durante 30 años solo para discernir si tenían que comulgar bajo las dos especies o no. No hay nada más bajo que este tipo de nociones religiosas… Ahora bien, ¿por qué he de sustituir la representación cristiana del más allá? La humanidad concibe de modo natural el sentimiento de la eternidad, sentimiento que se halla en el fondo de todos los seres humanos.

Del mismo modo que el cuerpo vuelve a la naturaleza, el alma y la mente migran. De modo que la vida renace eternamente de la vida… Me parece que yo habría llegado a un acuerdo con los papas del Renacimiento. Evidentemente a nivel práctico su cristianismo era peligroso; y a nivel de propaganda seguía siendo una mentira. De todos modos, un papa que protege a los grandes artistas y defiende la belleza a su alrededor, aunque sea un criminal me resulta más simpático que el pastor protestante que bebe de la fuente envenenada... tengo 6 divisiones de las SS formadas por hombres indiferentes en materia de religión. Y eso no les impide ir serenamente a la muerte”.

Estados Unidos envió tanques y suministros militares al Medio Oriente. Grobba publicó una directiva llamada ‘Los judíos son los que manejan los hilos de los americanos’ y decía que cada estadounidense que venía a Oriente lo hacía al servicio de los judíos que lo enviaban sin que lo supiera. Grobba, experto en el Medio Oriente, mantuvo el enlace, se encargó de una rama en París y siguió vinculado extraoficialmente al Ministerio de Relaciones Exteriores, hasta ser internado en un gulag soviético.

La gran mayoría de los que lucharon con los alemanes fueron ejecutados o terminaron en gulags, y a pesar de muchos se rindieron a los aliados occidentales se los dieron a los soviéticos. El gulag era prácticamente una sentencia de muerte. Mussolini se proclamó protector del islam pero los árabes se reían de los italianos y aunque se había considerado parte del Medio Oriente como esfera de influencia de Italia, necesitaba ayuda alemana y en el futuro estos serían intermediarios garantizando la autonomía. Les quitaban el petróleo a los aliados y solo necesitaban el de Rumania y el Cáucaso.

El 18 de junio de 1941, Alemania y Turquía firman un tratado de amistad de diez años. Hitler consideraba que Turquía debía proteger el estrecho de los Dardanelos y quizás recuperaría Chipre. Como anécdota, tras la guerra a un estudiante turco en Austria su profesor que hablaba todas las lenguas turcas le mostró el dedo, al igual que otros, y les dijo: “Miren, chicos. Soy un oficial de las SS. No me importa que ustedes son turcos y no me importa qué son o quiénes son”.

Y cuando Italia se salió de la guerra muchos italianos conformaron la división Italiana de las Waffen-SS que llegó a rechazar con varias ofensivas a los anglonorteamericanos incluía al pagano, esotérico y orientalista Ronconi, primer teniente nacido en Madrid en 1920 y condecorado de una familia aristocrática que se remontaba al patriciado de Roma, miembro de un grupo comando alemán-italiano-árabe tras líneas enemigas, herido tres veces y conocedor de tantrismo y gnosticismo y que hablaba español, catalán, griego, latín, árabe, turco, hebreo, chino, tibetano, sánscrito, iraní y otros.

El resultado. En Palestina hasta el día de hoy existió una colonia alemana establecida por luteranos y actualmente un barrio en Jerusalén, Israel, además de otras colonias en el mundo como Venezuela o Colombia. Además de los alemanes en los Balcanes que fueron reclutados, en todas partes del imperio ruso como el Volga, Ucrania y el Cáucaso existía importante población alemana, entre otros períodos invitada por la zarina de origen alemán Catalina la Grande pero fueron deportados en masa a los gulags de Siberia por Stalin, de hecho fue una condena a muerte, y la población alemana llegó hasta Asia central donde todavía están, incluso existen alemanes de Kazajstán. Existió un barrio alemán en Moscú y fueron alemanes los que diseñaron las famosas cúpulas moscovitas que son destino turístico.

El III Reich quería anexarse los Países Bálticos y Bielorrusia (comisariato del Reich Ostland) y Ucrania (comisariato del Reich Ukraine separando a la región de Galicia, que era más cercana a Alemania desde cuando Austria la gobernaba y la península de Crimea, que sería anexada directamente y sería la “Riviera alemana”) y considerando que no habían detenido a los bolcheviques a diferencia de Alemania fomentar la migración de Europa que se establecería en líneas como los collares de perlas, con núcleos militares, un servicio civil que debía ser pionero de cultura, colonizador y creador político y económico y “germanizar” parte de la población o “regermanizarlos” por lo cual en principio no se toleraba unidades nacionales “eslavas” aunque fueran considerados de origen ario, pero estaba dispuesto a darle mucha autonomía a los países del Cáucaso, el comisariato del Reich Kaukasus, solo teniendo una colonia militar, un pie fuerte, para vigilar los yacimientos petrolíferos particularmente en Bakú.

En Asia occidental, Irak fue aliado, Irán tuvo buenas relaciones con Alemania y se cambió el nombre de Persia a Irán por los antiguos “arios” y Turquía fue aliada en la anterior guerra mundial. En Asia occidental y central, Hitler se tropezó con musulmanes de África y Georgia (de mayoría cristiana en los que no confiaba Hitler porque no eran pueblos túrquicos y no eran musulmanes), Armenia (de mayoría cristiana), Azerbaiyán, Chechenia, Ingusetia, Daguestán, Abjasia, Adiguesia, Kabardia-Balkaria, Karacháyevo-Cherkesia y otras etnias del Cáucaso y Asia menor como los circasianos en la frontera con Turquía y con Irán, y además, con musulmanes del Turquestán (Uzbekistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, y Turkmenistán) y otras etnias de Asia central, además de Tartaristán, Bashkortostán y Altái, en la frontera con la China. En Asia central, Hitler habló en ocasiones de entrar en Afganistán que tenía buenas relaciones y donde actuaron agentes y fuerzas especiales que entrenaron guerrillas afganas y sería usado como base contra la India, pero no se hizo ningún plan y quedó como un asunto abierto.

En la India actuaron agentes y fuerzas especiales y a partir de tropas capturadas por Rommel y estudiantes en Alemania se creó una legión de la India con miembros de la religión hindú, musulmanes y sijs y cien fueron lanzados en paracaídas en la parte este de Irán para penetrar India a pie y contactar partes pro-alemanas de las organizaciones nacionalistas de la India. Submarinos increíblemente llevaron a territorio ocupado japonés a su líder Bose, rival de Gandhi que también quería una India libre y había llegado a Alemania vía Afganistán y la Unión Soviética, para a unirse a las tropas japonesas en Australasia, Oceanía.

Japón alcanzó el borde de Australia y de Nueva Zelanda, además de ocupar territorio estadounidense en Alaska y la frontera con la India en la campaña de Birmania al final de la guerra y tenía un Ejército Nacional Hindú de 33.000 hombres, que aun así no fue confiable. Ahí Bose fue presidente del gobierno provisional y capturó algunos pedacitos de la India. El resto, tampoco confiable, quedó en Europa y además de excesos nunca enfrentó a los aliados, pero antes del desembarco de Normandía, en junio de 1944, en Francia, la más grande operación anfibia de la historia conocida, y que Hitler sospechaba sería el lugar principal de desembarco pero los generales y la inteligencia militar creían que todavía faltaba el desembarco principal en el sector de Caen mientras que se estaba realizando la construcción del monumental Muro del Atlántico (Atlantikwall) y se había ocupado las islas de Jersey, Guernsey, Alderney, Sarck en el Canal de la Mancha, territorio de la propia Gran Bretaña capturado, una compañía hindú enfrentó a los aliados.

Según Hitler ya de por sí eran malos soldados y más lejos de casa y todo el asunto era un “chiste” y “disparates” sobre todo por estar bien armada, con más armas que hombres, la guerra empeoraba y estaban cada vez más lejos de la India y le habían dado personal y a las divisiones alemanas le faltaba.

Irónicamente si no hubiera existido Hitler no se habría dado no solo la independencia de los países árabes sino de la India en 1947, realmente no fue el movimiento de desobediencia civil de Gandhi pues la Gran Bretaña no tenía fuerzas y dejó Jordania en 1946, Palestina en 1947, Sri Lanka en 1948, Birmania en 1948 y Egipto en 1952 y el Sudán en 1956, Francia dejó a Laos en 1949, Camboya en 1953 y Vietnam en 1954.

Hitler, de quien según un viejo profesor causa polémica explorar su lado “humano” y al que no le gustaba sonreír en las fotografías mostrando los dientes debido a su mal estado, a veces reía y sentía pasión por los dulces de todo tipo, declaró en 1945 que “Podemos hacer seguramente una profecía: cualquiera que sea el resultado de esta guerra, el imperio británico está en un fin. Ha sido mortalmente herido” y además describió a Inglaterra como esa “maldita isla”.

Por lo demás aseguró no temerle a la verdad por más dura que fuera, y von Richtofen, un as de la aviación en la primera guerra, admirador de Hitler y un nazi, el de la iniciativa de traer los ingenieros de asalto a Stalingrado, cuando debió haberle correspondido al ejército de tierra, para tomar la pequeña porción que quedaba el este de la fábrica de cañones ‘Barricada‘ y a la zona alrededor de la fábrica química ‘Lazur‘ llamada la raqueta de tenis porque parecía una, y además gran crítico de la manera de proceder de Paulus que no supo hacer la guerra urbana y no aprovechó bien la aviación, se reunió con Hitler, aunque tras la rendición de Paulus, arrepintiéndose de haberlo ascendido a mariscal poco antes de caer Stalingrado, declaró que no habría más mariscales en esa guerra, que la fiesta se había acabado, le dijo unas durísimas verdades que este tomó bien porque le dio la razón y solo tres días después de la reunión decidido que ya era hora de ascender a von Richtofen a mariscal: fue el mejor general de la fuerza aérea de la guerra hasta su retiro por enfermedad, seguido por Kesserling ‘el Sonriente‘, superior y aliado de Rommel y mariscal de la aviación, además de nazi convencido y también uno de los mejores generales en tierra, el mejor estratega defensivo de toda la guerra a quien Hitler le imprecó su italofilia, y dejarse meter los dedos en la boca por el alto mando italiano que saboteaba la campaña africana en parte por vergüenza y por extensión del Medio Oriente.

Lejano Oriente

En Asia oriental, Japón y China tuvieron antepasados considerados arios incluso hasta entonces, y Japón eventualmente haría presencia en Vladistokov y otras partes del este de Siberia, en la frontera oriental soviética donde estaba la escuadra en el Lejano Oriente.

En el Extremo Oriente, existía la discusión de si Japón, surgida como potencia en la guerra ruso-japonesa con la sorprendente derrota a la armada rusa en la batalla de Port Arthur de febrero de 1904 que admiró a Hitler cuando era niño, y que realizó varias campañas a la China y capturó la clave región de Manchuria, debía ir hacia la frontera oriental soviética, Siberia, al Norte, posición defendida por el ejército en que era más fuerte la facción Kodoha más cercana a la filosofía Samurái, o hacia el sureste de Asia en el Pacífico, al Sur, contra los estadounidenses, posición defendida por la marina donde era más fuerte la facción Toseiha considerada más moderada y que prevaleció por las disputas entre ambas ramas, la renuncia por salud de un ministro de guerra y dos reprimidos golpes de estado de Kodoha con purga de por medio, y una derrota ante los soviéticos en Mongolia en 1939 además de la amenaza inmediata de Estados Unidos, que intentaba una guerra, con el Japón o “la Prusia del Oriente”, que no había sido derrotado.

Hitler envió a sus legiones Panzer a la Rusia soviética, tras lo cual el Reichstag (el Parlamento) le declaró la guerra a la Unión Soviética, y Sorge, un espía alemán que estaba afiliado al Partido, y al servicio de los comunistas en el Japón, advirtió con mucha anticipación de la invasión, lo cual no le creyó Stalin, y en uno de los sucesos más decisivos de la guerra avisó que los japoneses no invadirían desde Oriente, la China, sino que se dirigirían al sureste asiático, donde había importante petróleo y la poderosísima armada japonesa incluyendo gigantescos portaviones, excelentes submarinos y el acorazado más grande del mundo además de fuerzas especiales, paracaidistas, infantería de marina e infantería que prefería morir y suicidarse enterrándose una espada a rendirse, atacaría hacia el Sur, y la armada estadounidense fue atacada, Pearl Harbor, diciembre de 1941, que los estadounidenses dejaron que sucediera, pero al que le faltó una oleada más de la inverosímil aviación naval japonesa.

Esto convenció a Stalin de movilizar sus últimas reservas, secretas, que escondía a su propio Estado Mayor, de tanques pesados y tropas siberianas preparadas para el frío ante Moscú en diciembre de 1941 que demoró a los alemanes pero sin el brutal invierno los alemanes la habrían capturado y alcanzó a ser evacuada por los bolcheviques para seguir haciendo la guerra en otro territorio, excepto por Stalin, que se quedó solitario en Moscú, la cual alcanzó a recibir el impacto de alguna artillería aérea, pero estaba camuflado, y bien defendido con cañones antiaéreos. Mientras tanto la isla de Madagascar en el Océano índico fue invadida entre el 5 de mayo y 6 de noviembre de 1942 fue invadida por aliados con bajas contra Francia y los japoneses habían invadido la Indochina francesa, o sea Vietnam, con bajas contra Francia entre el 22 y 26 de septiembre de 1940.

China por su parte tuvo buenas relaciones con Alemania, que la ayudó desde los años veinte con éxito a defenderse del Japón, al punto que un hombre de negocios alemán en el extremo oriente de China, Nánjing, y que había estado en Shanghái, salvó unos 200.000 civiles chinos refugiándolos en un espacio internacional reducido, aunque los japoneses casi lo linchan a pesar de que incluso les mostró sus credenciales de miembro del partido y la comunicación se rompió en 1941 por la imposibilidad de Hitler de derrotar a los británicos. Un hijo del famoso presidente Kai-shek en China, al que desplazó Mao en la posterior Guerra Civil China, y con simpatías proalemanas, fue a Alemania, pasó por una academia de guerra en Múnich y se ganó la difícil de conseguir la insignia alpina ‘Flor de las Nieves’ y sirvió en una brigada alemana de tropas de montaña.

Además, se ganó el difícil de conseguir cordón de ‘Tirador de Primera’, mandó un pelotón de carros en la anexión de Austria y fue teniente de tanques, estuvo en la Guerra Civil de España, antes de entrar en la campaña en Polonia fue enviado a Estados Unidos donde pasó por su aviación y el Fuerte Knox donde les enseñó sobre el ejército alemán, y regresó a Asia para la Segunda Guerra Sino-japonesa terminando como teniente general de Taiwán, tras la derrota ante Mao, aliado con los Estados Unidos.

Se decía que no era hijo de Kai-shek sino de uno de sus colaboradores, que le confió el niño, porque era peligroso que su madre fuera japonesa. Aunque el embajador era germanófilo, los alemanes comunicaban secretos militares y ayudaban a los japoneses pero estos no, y ni siquiera avisaron del ataque a Pearl Harbor, en Hawái. Hitler comentó en marzo de 1943 que “¡Ellos te mienten justo en tu cara y al final todos sus engaños son calculados en algo que termina siendo un engaño después!”. En 1942 comentó que “cuando se nos interroga sobre nuestros antepasados, tenemos que designar siempre a los griegos… En la misma época en que nuestros mayores fabricaban esas pilas de piedra o esos cántaros de tierra… los griegos construían la Acrópolis...

No hay ninguna duda que los países mediterráneos, tanto durante el primer milenio como antes de la era cristiana, fueron los primeros hogares de la civilización. Esto a veces nos extraña, porque cometemos la equivocación de juzgar a aquellos países tal como son hoy en día… Yo mismo me sorprendí al enterarme de que una ciudad como Núremberg no contaba más allá de 700 años de existencia… Parece probado que su origen se remonta a un castillo sálico” y en 1945 que “El orgullo de la propia raza -y esto no implica desprecio por las otras razas- es también un sentimiento sano y normal. Nunca he mirado a los chinos y a los japoneses como inferiores a nosotros. Pertenecen a antiguas civilizaciones, y admito libremente que su historia pasada es superior a la nuestra. Tienen el derecho a estar orgullosos de su pasado, igual que nosotros tenemos el derecho a estar orgullosos de la civilización a la que pertenecemos. De hecho, creo firmemente que si los chinos y los japoneses mantienen el orgullo por su raza, mejor podría congeniar con ellos”.

Curiosamente, tras una investigación se concluyó que los indios Sioux de Norteamérica eran arios y también los Hopi como relacionados con europeos a diferencia de otras tribus relacionadas con asiáticos, por lo demás, el ejército alemán tuvo musulmanes, hindúes y budistas, miembros de África del Norte, Senegal o la Indochina, y del Sureste de Asia, Tailandia, Vietnam, Laos y Camboya sirvieron en número indeterminado tras los alemanes y también de Mongolia y Corea y otras partes del Extremo Oriente, capturados por los soviéticos al ejército japonés y a su vez por el ejército alemán.

La marina alemana no tuvo portaviones, solo uno incompleto, pero hacían parte de un programa suspendido que incluía superdestructores, para bloquear a Estados Unidos, tuvo barcos corsarios con un avión dentro como el Atlantis que estuvo en el océano Índico y el acorazado Bismarck logró resistir ataques abrumadores y al final se hundió pero por su tripulación, y los submarinos alemanes que estuvieron en todo el mundo, lucharon incluso en Extremo Oriente, como el Sureste asiático, y el propio mar y la costa norteamericana, se aprovisionaron entre otros puntos en San Andrés y Providencia y desembarcaron Canadá, Estados Unidos, Méjico, la Argentina y otras partes, y su tripulación hicieron contacto directo con los japoneses y tierras ocupadas por ellos en Indonesia o la Malasia, y tuvieron una base en Java en el sureste de Asia.

El III Reich, de los mil años, llegó al mar Negro y al borde del mar Caspio y al norte de Cáucaso entre Europa y Asia y su cordillera, incluyendo el pico más elevado de Europa en donde fue colocada la cruz gamada, el monte Elbrús, considerada tierra sacra de los arios, y, es más, llegó en varias expediciones a los Himalaya, la cordillera más alta del planeta, donde está el monte Everest, y al Tíbet, parcialmente mencionado en la película Siete años en el Tíbet. Stalin había estado esperando y había firmado con Hitler el pacto de no agresión Ribbentrop-Mólotov el 23 de agosto de 1939 con la Alemania nacionalsocialista, a favor compartían el enemigo de las burguesías occidentales consideradas podridas desde los cimientos, y que escandalizó al mundo entero, y al ideólogo alemán Rosenberg, y confundió sin que se lo aclararan a Japón.

Ahí acordaron repartir Polonia en caso de guerra, al fin de la campaña polaca enlazaron con tropas soviéticas y debieron vodka juntas, además de que una parte de Europa oriental invadida por Stalin quedaba bajo esfera de influencia soviética. A Rosenberg, un “Viejo Luchador”, que estuvo en el golpe de la cervecería y fue el autor del inentendible El Mito del Siglo XX, le pareció que la nueva línea quedaba demasiado hacia el occidente, y una contradicción, y casi una afrenta a los núcleos duros del partido que no entenderían y dijo que “Tengo la impresión de que este pacto con Moscú antes o después acabará volviéndose contra el nacionalsocialismo en algún momento… ¿Cómo podemos hablar ahora de la salvación y configuración de Europa, cuando tenemos que pedirle ayuda al destructor de Europa?”.

A Hitler le sirvió para ganar tiempo, fue solo una táctica y le ayudó a quitar peso de encima de los Aliados occidentales que le declararon la guerra y de los que decía lo forzaron a firmarlo. Sobre el pretendido paneslavismo que no aplicaba en tierras supuestamente eslavas que lo no eran Hitler dijo que había que acabarlo como pueblo y como nación y el pueblo eslavo había sido viejo enemigo del pueblo germano. Hitler le propuso a Mólotov, ministro de exteriores soviético, que lo miraba sin ningún tic y con una cara que lo intrigaba, que se dirigieran no a Europa oriental, que invadieron, sino al Golfo Pérsico y a la India, a lo cual se negó. Hitler, que hizo un pacto con Japón contra la Gran Bretaña aunque lo lamentaba por el enclave de Australia y para desanimar a Estados Unidos, se dio cuenta de lo que escondía su inescrutable rostro eslavo y esa reunión terminó de convencerlo de que tocaba invadir y pronto la Unión Soviética.

La URSS iba a invadir el resto de Europa, esperaba que los británicos y alemanes se desangraran en el continente y el Medio Oriente, y contemplaba invadir ya en 1942, máximo 1943, mucho más fuertes, si no aprovechando la situación en 1941, ya tenía concentrada solo en la frontera occidental fuerzas y reservas descomunales, con un número astronómico de tanques de todo tipo, introduciendo pesados con armadura y una potencia de fuego por entonces muy superiores a los tanques de Alemania y una sola fábrica producía más tanques que todas las de Alemania.

Fue la mayor operación terrestre de la historia. En una lucha encarnizada, y descomunal, contra un ejército soviético con un potencial humano y material aparentemente inagotable además del abundantísimo material suministrado por los Aliados y al que seguían derrotando a pesar de la geografía y en que extendía el horizonte sin fin, los pésimos caminos construidos por los soviéticos, la política de tierra arrasada ante los invasores, y que siempre volvían como una marea, y capturan Minsk en Bielorrusia y a Kiév, y la Crimea, Ucrania. Contra Stalin, ese viejo bolchevique, que fue ladrón de bancos para financiar su partido y logró industrializar y modernizar el país a una gran escala e inaudita convirtiéndolo en la potencia industrial mundial descrita por el ingeniero de petróleo estadounidense Fred Koch, cuando lo contrataron para modernizar la industria soviética en los ‘30 y que llegó a considerar camaradas a compañeros técnicos bolcheviques, como “una tierra de hambre, de miseria y de terror”.

Hitler manifestó incredulidad inicial de que el estado mayor del ejército y la inteligencia militar le informara tan pero tan mal y tan repetidamente sobre las fuerzas soviéticas antes y en la campaña, lo que habría servido, y que la decisión de la guerra preventiva habría sido más difícil, pero que de todas maneras la hubiera tomado. Al otro año no habría sido posible y comentó que “Yo, el jefe de la más grande nación industrial; yo, con la ayuda del más grande genio de todos los tiempos [Speer], yo, con un empuje que hace temblar al mundo entero, sudo y sufro para producir solo seiscientos tanques al mes. ¡Y ahora me dicen que Stalin fabrica mil!”.

Debido a que quería evitarle sufrimientos al pueblo alemán en medio de la guerra no fue implementado sino hasta muy tarde el esfuerzo de guerra total, a diferencia de la Unión Soviética o la Gran Bretaña, que incluía el trabajo femenino y poner al país acorde a ella, por fin proclamado por Goebbels a voz en grito en febrero de 1943 tras la derrota de Stalingrado, y de la Conferencia de Casablanca entre Churchill, Roosvelt y De Gaulle en que se acordó solo la rendición incondicional de Alemania, después ratificada aun mas en la Conferencia de Yalta, “…¿Quieren guerra total? ¡Pues les daremos guerra total!”. Y aun así, a pesar de las acertadas medidas y los esfuerzos de Goebbels en este sentido, que se quejaba de la suavidad y de que debió haberse implementado antes de y en la batalla de Moscú en diciembre de 1941 lo cual habría decidido el resultado, no se logró poner en una marcha completa la guerra total y fue tardío.

Los “Hombres Lobo”, las guerrillas alemanas que incluían sobre todo jóvenes, que debían actuar tras la ocupación del territorio y en que se basó una película de una hipotética invasión soviética a los Estados Unidos, no recibieron atención y apoyo adecuado sino hasta muy tarde, y parcialmente, pero hicieron varias acciones exitosas contra las tropas de ocupación occidentales y soviéticas, incluso años después. Y además de los bombardeos militares innecesarios en Alemania al final, como el de Dresde con cientos de miles de muertos civiles comparables a los de Hiroshima y Nagasaki, cuando la Unión Soviética invadió Alemania esta fue violada en masa desde mujeres de seis años a ancianas que hoy es tabú porque fue “el pueblo que liberó al mundo del nazismo”.

Stalin, en el peor momento de la guerra solicitó la paz a cambio de permanecer al otro lado de los montes Urales y el desierto de Gobi, en Mongolia, a través del embajador de Bulgaria, con rey, fuerza armada y partido proalemán y gran parte de población “paneslava” pero este les aseguró que ganarían. Poco antes del fin, Stalin ofreció una paz por separado a Hitler, a través del embajador alemán en Turquía, von Papen, el caballero de sombrero de copa, un conservador católico que obtuvo con intención de que fuera un títere el nombramiento de Hitler como canciller ante el presidente Hindenburg (que terminó teniendo buenas relaciones con Hitler antes de morir), y al que los soviéticos y británicos le hicieron un atentado en Ankara, pero no se la transmitió al Führer.

De hecho Hitler, y Stalin, que a diferencia de Hitler gobernó con mano de hierro, se admiraban. Según Hitler “mitad bestia y mitad gigante” y tras la guerra, a Stalin le preguntaron si era un lunático o un aventurero y respondió “estoy de acuerdo que era un aventurero pero no estoy de acuerdo que estuviera loco… Solo un hombre talentoso habría podido unir al pueblo alemán. Les guste o no… el ejército soviético luchó su camino hasta tierra alemana… Y alcanzó Berlín sin que la clase trabajadora se alzara contra el régimen fascista… ¿Habría podido un loco unir tanto?”. No sucedió lo de 1918-1919 y además al entrar los soviéticos a Alemania, ya en 1945, convencidos de la Rusia bolchevique como “el paraíso obrero y campesino”, hubo amotinamientos al encontrarse que debieron ser reprimidos con los comisarios, oficiales políticos.

Una patrulla alemana logró penetrar en la última línea de defensa y llegó a la estación de tren Khimki, a solo 19 kilómetros del Kremlin pero como señaló Hitler capturar Moscú no implicaba ganar y además quiso introducir desde antes material especial para evitar el congelamiento por la nieve y el motor de enfriamiento por aire que tuvo el famoso Volkswagen o Carro del Pueblo, extremadamente barato y confiable y cuya silueta dibujó en una cafetería en Múnich, y debían andar en las futuras autopistas en los antiguos territorios soviéticos convertidos en “espacio vital”.

Y aunque en los inicios del partido recibió apoyo de rusos blancos que estuvieron a su lado, tras el fracaso del golpe de Estado de Múnich en 1923, antes del cual su colaborador von Scheubner-Richter dijo, ante la rápida amenaza bolchevique, que “La revolución nacional no debe preceder la toma del poder político; la toma del poder policial del Estado constituye la promesa de la revolución nacional”, y tras su llegada al poder vía democracia en 1933, tarde ante la Unión Soviética, consideró entre otros que los rusos no habían evitado ni tumbado a los bolcheviques, a diferencia alemana con la revolución espartaquista o la República Soviética de Baviera, la impopularidad de los rusos en las otras partes del imperio ruso y un escandaloso caso de corrupción en el Partido Nacionalsocialista Ruso por entonces en Alemania.

Es más, Hitler, que declaraba que lo que contaba era el igual acceso a las oportunidades, criticó el mundo burgués, y concibió un capitalismo al servicio del Estado nacionalsocialista, que pondría las reglas del juego y dejaría que la economía funcionara por sí sola, y buscaba como objetivo una comunión nacional que permitiera la comunión social y no excluía ni a las clases pudientes ni a las clases medias. Según el propio Hitler, “nosotros vamos transformándonos lenta y seguramente, en la comunidad popular más sólida que imaginarse pueda… para los que están encuadrados en la industria metalúrgica, es igualmente aplicable a los mineros. Estos son y continuarán siendo la flor y nata del mundo proletario alemán.

Física y moralmente, esos hombres se han forjado en la práctica de un oficio que, aun en la actualidad, trae aparejados numerosos riesgos… Cuando llegue la paz, será preciso ocuparse con especial interés de mejorar el nivel de vida de esos hombres que, en mayor escala que muchos otros, contribuyen al mantenimiento del poderío de la nación… un cabo recién llegado del frente, valiéndose de un cañón anticarro, ha destruido… trece tanques... tiene el aspecto de un mozalbete de 17 años…”, además, “el burgués ya no tiene que sentirse como una especie de pensionado de la tradición o del capital, separado del obrero por la idea marxista de la propiedad; debe proponerse adaptarse él mismo al papel de trabajador para el bien de la comunidad”, y “somos socialistas, somos enemigos del sistema capitalista actual que explota a los económicamente débiles, con sus salarios injustos, con su indigna valoración del ser humano en función en su fortuna y propiedades en vez de la responsabilidad y el rendimiento, y estamos decididos a destruir ese sistema bajo cualquier condición”.

Y en cuanto al Partido, revolucionario, que en solo diez años pasó de un insignificante partido de Baviera, a convertirse en el partido político más importante de Alemania, y a despecho de lo sucedido en la Noche de los Cuchillos Largos de 1934 contra el “nacionalbolchevismo” en el partido, y de que le sucedió lo que en España a la Falange, que debió aliarse con la derecha conservadora en un (mal) matrimonio de conveniencia, aunque falangistas y nacionalsocialistas “duros” lo consideraban una contradicción, absorbió casi la mitad de los partidarios tradicionales de los partidos de clase media de la “derecha” y el “centro” además de la “izquierda” y el funcionario medio del partido provenía de la llamada burguesía pero muchos acogieron el movimiento.

Y le sucedía un fenómeno curioso, la izquierda lo consideraba de “derecha” y la derecha lo consideraba de “izquierda”, nociones equívocas de la revolución francesa” y no se podía catalogar de capitalista ni comunista y tampoco con países que para financiar obras públicas no crean su propio dinero y respaldado por un valor real y dependen de la banca internacional, pues la economía se basa en el llamado “patrón oro”, no en el trabajo en el cual el capital es el impulsor y no un resultado colateral, y se depende de bancos privados, que crean un dinero teórico, inexistente, y compran los bonos de deuda con interés barato y prestan el dinero con un interés que se paga con los impuestos a la ciudadanía, una operación sin topes que continúa y se sostiene subiendo la deuda y al final se convertiría en una burbuja, a diferencia de un Estado que paga mediante obras públicas garantizadas con bonos.

Mientras tanto, el sucesor que Hitler quería. Heydrich, era “virtuoso” del piano y el violín, causaba perplejidad por la sensibilidad con que tocaba, era un excelente administrador además de esgrimista olímpico, buen marino y profundo antisemita que ejecutó y encerró judíos, comunistas y guerrilleros (considerados lo mismo) por “seguridad” en la Unión Soviética con las móviles Einsatzgruppen y fue el que decidió que preferiblemente se los necesitaba para trabajar para el esfuerzo de guerra cada vez mayor cuando se canceló el plan de la colonia judía en Madagascar, en vez de Palestina, y que había que poner orden en los territorios del Este donde no podían alojar a los judíos al ser expulsados y los ejecutaban, parcialmente reflejado en la película Conspiracy sobre la “Solución Total”.

En realidad no era judío y ante él respondía Eichmann, encargado de la cuestión judía que intentó pero no pudo incumplir la orden de Himmler, el jefe de las SS, de canjear a los judíos, entregarlos a la Cruz Roja o abandonar los campos dejando a los judíos. Heydrich, fue el verdadero creador de las Waffen-SS, voluntario en la aviación pues no creía que las SS fueran soldados de asfalto, condecorado con ambas Cruces de Hierro, sirvió en Escandinavia, el oeste y el este, derribado tras líneas enemigas pero regresó tras dos días, para luego aparecerse en casa sucio y furioso, aunque casi lo mata fuego amigo.

Ya le habían prohibido volar, pero no, y lo descubren al volver al trabajo y con un brazo en un cabestrillo. Como Protector de Bohemia y Moravia (la actual República Checa) se enfrentó con sus asesinos y al fallecer por una infección de sus heridas en el atentado pues se estaba ganando a un número impresionante de checos con firmeza e instituyó el primer sistema de seguridad social que conocieron los checos y avanzado para Europa, creía que los checos en general podían ser “regermanizados” y los aliados, conscientes de las represalias sobre todo al Este al “combatir el terror con el terror” y el alto equivalente por alemanes muertos, y su popularidad entre los checos al punto que andaba sin escoltas, aprovecharon para asesinarlo en Praga y provocaron otros incidentes, incluyendo los soviéticos. Un grupo que hizo una manifestación en protesta por su muerte tenía cincuenta mil checos y Hitler nunca se lo perdonó, haberse expuesto de manera innecesaria en el bastión de Praga dijo que había sido “estúpido e idiota.

Un hombre tan instituible…” y lo describió como “uno de los mejores nacionalsocialistas, uno de los más fuertes defensores del concepto del Reich alemán y uno de los mayores adversarios de todos los enemigos de este Reich” y “mi querido camarada del partido Heydrich”. Hitler lo llamaba el “hombre del corazón de hierro”. Y un Kripo, la policía criminal que investigó, describió la expresión tras fallecer como una “misteriosa espiritualidad y también una belleza completamente pervertida, como un cardenal del Renacimiento”. Por lo demás también rechazaba a Ricardo, considerado teórico del capitalismo y a Marx, considerado teórico del comunismo, por judíos. Marx, el bendito Marx, es fascinante y todo un asunto aparte.

No sería posible comprender lo que se conoce como el Holocausto judío sin la llegada de judíos orientales muchos de los cuales eran comunistas e incluso depreciados por muchos judíos occidentales: los comunistas llegan al poder tras la derrota de Rusia por Alemania en la Primera Guerra, y firmaron la paz con los alemanes, que crearon una Polonia, Ucrania y Cáucaso independientes y eventualmente anexarían los Países Bálticos, y poco después acaba la guerra y Alemania tuvo el tratado de Versalles tras lo cual la frontera oriental quedó abierta. Y así mismo con la llegada de alemanes bálticos y de rusos blancos melancólicos del zar que emigran desde el desaparecido Imperio ruso y que estuvieron al lado de Hitler.

Con ellos trajeron un libro, que marcó el siglo XX, y es conocido como ‘los Protocolos de los Sabios de Sión’. Al parecer alguna edición y obtenido por un espía zarista, y relacionado con un miembro y con el Congreso Sionista de 1897, en Basilea, Suiza del que se dijo que si no eran auténticos eran verídicos, y una muestra más de que había hilos invisibles y oscuros que controlan la tierra. A partir de entonces el antisemitismo ocupó un lugar más central en Hitler y en la línea del partido nacionalsocialista.

Un ejemplar llegó a Streicher, ese viejo antisemita. Nacido en Baviera, en la Primera Guerra fue de los primeros en el frente y sirvió en Francia, los Balcanes, Italia, con Cruces de Hierro prusianas por valor y ascendido a oficial en el campo de batalla a pesar de no ser noble y haberse agarrado con un superior, Albert Speer, el genial arquitecto, al que Hitler consideró para reemplazar a Heydrich y al final escogió a Dönitz, aseguraba que era imposible comprender el III Reich sin los Alte Kämpfer (Viejos Luchadores), es decir, nazis de primera hora. Como Streicher, veterano del golpe de la Cervecería de Hitler, en 1923, y el hombre que en 1919 conquistó a Núremberg para el partido, una antigua plaza marxista, donde fue muy popular y el lugar de los famosos Congresos ideológicos y los desfiles que siguen asombrando al mundo.

Gran orador, en su vida civil un profesor modesto que siempre vivió en un pequeño y humilde apartamento, no era buen administrador, y no se enriqueció personalmente a diferencia de otros líderes regionales del Partido (Gauleiters). Hitler lo consideraba un verdadero revolucionario pero causaba escándalo por su excentricidad e indiscreción y fue relevado de sus cargos en la vida pública. Se encargó de Der Stürmer, un periódico privado y el más antisemita, y del que Hitler habría dicho que el judío era peor de lo que decía. Además, que sin él, “Núremberg no hubiera sido atraída al nacionalsocialismo. Se puso a mi disposición en una época en que tantos otros titubeaban en hacerlo… Si algún día escribo mis memorias, deberé reconocer que este hombre luchó como un verdadero búfalo por nuestra causa.

La conquista de Franconia es obra suya… No puedo evadirme de pensar que, en comparación con tantos méritos, las razones que motivaron la revocación de Streicher son de poco valor… Solo tiene una enfermedad, ninfolepsia”. Sobre su mentor, Eckart, un alcohólico, morfinómano, droga que tiene el ingrediente del opio, en fin un drogadicto y un genio literario, “Más de una vez, Dietrich Eckart me dijo que… Streicher estaba loco desde varios puntos de vista… A pesar de todo, Eckart le quería mucho”. Streicher, a diferencia de muchos otros, murió inarrepentido en los juicios de Núremberg de 1946. Igual que el mariscal Göring, el pomposo mariscal del Reich con gustos exorbitantes que le imprecó Hitler y que cuando le quitaron sus drogas no negó ninguna responsabilidad, se defendió como un león y se dio el lujo de devolverle y hacerle preguntas a la acusación y antes de la horca se suicidó con una pastilla de cianuro que le dio un soldado estadounidense que simpatizó.

Igual que Rosenberg, otro “Viejo Luchador”, hijo de un rico mercader letón y su madre era estoniana, nacido en el imperio ruso y descendiente de alemanes incluyendo hugonotes francés establecidos en Prusia de donde habían salido los Caballeros Teutónicos que consideró que los alemanes habían sido estúpidos en la ocupación de la Unión Soviética y declaró que su causa había sido la más grande por la cual valía la pena luchar, y que muchos en el propio partido no estuvieron a la altura, y de él su compañero Fritzche dijo que “siempre tuve la impresión de que encarnaba el misticismo alemán. Sentía que él pertenecía a la era romántica”.

Streicher, al parecer torturado en prisión, iba a ser ahorcado, lenta y dolorosamente, a propósito, al igual que sus compañeros del patíbulo, pues el verdugo evitó que se les rompiera la nuca en la caída, vociferó “¡Heil Hitler!” y cuando le preguntaron su nombre respondió “Ustedes saben mi nombre muy bien. ¡Julius Streicher!”, y al experimentado verdugo un sargento judío estadounidense le dijo “Algún día los bolcheviques los colgarán a ustedes.

Esta es mi Fiesta de Purim, 1946. Marcho hacia Dios mi padre. Adele, mi querida esposa”, refiriéndose a las ejecuciones de Núremberg como un sacrificio ritual. Según un periodista de guerra húngaro: “De 3.000 personas empleadas en el personal de las Cortes de Núremberg, 2.400 eran judías”. Tras la victoria bolchevique y a pesar de muchos judíos en el comunismo alcanzó a haber pogromos, agresiones antijudías, antes de la vasta emigración a Israel.

Stalin, murió antisemita y sospechando que había médicos judíos que querían matarlo. A Streicher lo ejecutaron por crímenes contra la humanidad por frases como “¿No sabéis que el Dios del Antiguo Testamento ordena a los judíos que aniquilen y esclavicen a todas las naciones de la Tierra?”, y ante el Parlamento bávaro, del que formaba parte, en 1925, sobre el presupuesto para el Ministerio de Justicia, “¡Tengo que repetirlo una y otra vez: el que conoce el Talmud, conoce al judío!”, llamarlos usureros y parásitos y decir que “Están ciegos y sirven al Dios de los judíos que no es el Dios del amor sino el Dios del odio. ¿Por qué no escuchan a Cristo mismo, que dijo a los judíos: ‘Vuestro padre es el demonio?’”, “en la Primera Guerra Mundial 11 millones de gentiles tuvieron que morir.

El judío fue el ganador”, y en Stürmer en agosto de 1940 “Hitler superó el poder judío destruyendo el marxismo y las logias secretas. Cuando se mira atrás y comparo los correspondientes artículos en los países ‘democráticos’ y ‘neutrales’, uno se sorprende de la naturaleza sistemática de la propaganda cuyo objetivo final era la creación de un estado de cosas en el cual la guerra era inevitable”. Y dijo que el Talmud tenía leyes raciales y que si un judío recibía bautizo permanecía judío, porque no eran una religión sino un pueblo, además de bramar contra una conspiración mundial, internacional, y que manejaría las fuerzas del capitalismo, comunismo, liberalismo, catolicismo, y en fin sionismo y masonería o francmasonería. Y, que los protocolos se cumplieron precisamente y seguirían cumpliendo por proféticos.

Epílogo

Los británicos rodearon con tropas el palacio del rey de Egipto y realizaron una represión que incluyó la detención y condena de miles. Pero los alemanes en Turquía recibieron un comunicado secreto de Farouk I de Egipto informando que en cuanto los alemanes llegaran al río Nilo, la rebelión estallaría. Y un voluntario árabe que estuvo en el Afrikakorps de Rommel era un hombre de negocios de Líbano de ojos azules, y que en sus 20 años viajaba por Europa y Alemania por tercera vez en 1936. Se quedó, tras presenciar una reunión en Núremberg y fue obrero de fábrica, admitido en el partido aunque era árabe y atendió las reuniones en Núremberg. Se convirtió en el orador y representante del partido en su fábrica de productos químicos y agrícolas, ayudó a su Distrito, fue herido contra los comunistas y regresó a Líbano.

Quería regresar a Alemania pero le ordenaron quedarse para organizar un grupo, descubierto por los franceses, y los trajeron en un barco a Alemania y todos trabajaron en la fábrica. Con este grupo, que aumentó a unos 300, mayormente libaneses, sirios y una minoría de egipcios, se unió al Ejército, fueron arrojados en paracaídas a Líbano y provocaron confusión a las tropas francesas incendiando el sur.

Desde Berlín les dieron la opción de quedarse o regresar y solo 27 se quedaron. Un mayor, Dory, como lo apodaban, estuvo con su grupo en la campaña de Grecia, fue condecorado contra los británicos y fue enviado por avión a Libia, una colonia italiana. Sus hombres por mar, de los cuales 140 se ahogaron por un torpedo británico y 100 llegaron convirtiéndose en traductores y enlaces para Rommel como parte de la legión árabe, que estuvo en Bir Hakeim y junto con la división acorazada italiana Ariete (que se volvió bastante buena y luchó hasta el último en El Alamein, Egipto), donde cargó en el desierto contra los franceses y rechazó un ataque británico, o en Gazala, hasta la caída de Trobuk y Egipto a pocos kilómetros de Alejandría, fundada por Alejandro el Grande y cuya famosa biblioteca gnóstica fue quemada por los judeocristianos.

Dory y otros 20 reciben tres tanques obsoletos, pero tanques. Dory capturó un tanque británico ligeramente dañado y luchó al lado de Rommel, que escribió fatigado a su esposa que habría preferido una sola división de tanques a recibir el bastón de mariscal de campo, el más alto honor al que podía aspirar un militar de carrera, posiblemente en el 287º regimiento de fuerzas especiales. Y su tanque fue impactado y se quemó, pero alcanzó a salir, cuando explotó por otro impacto, a diferencia del conductor.

Ahora su grupo eran 70 y recibieron tres tanques menos obsoletos pero debían ser reparados, y usaron piezas improvisadas de todas las nacionalidades y fueron modificados. Sus cañones eran inefectivos contra los tanques Sherman estadounidenses, faltaba la gasolina, y perdieron un tanque con su tripulación por una mina, Dory estuvo en las batallas de El Alamein, cerca del Cairo, donde perdió sus seis tanques, con el suyo, que casi explota, pero el cañón enemigo fue destruido. Dory, salió, herido y la guerra se acabó para él. Un hospital y luego regresó al Líbano asegurando ser un trabajador forzado en Alemania, pero en 1963 regresó a El Alamein, como un turista.

En la batalla de Gazala se averió por un ataque un vehículo de comunicaciones que por tanto no pudo recibir el mensaje, desde el Cairo, de un espía alemán que había nacido en Alejandría en 1914 y criado por su padrastro y juez egipcio: regresó tras un viaje por tierra de más de 2.000 kilómetros junto con su compañero alemán nacido en la actual Tanzania en África que hablaba árabe y ayudados por el conde húngaro Almásy, en quien se inspiró la película El Paciente Inglés, gran y romántico conquistador de partes inexploradas del desierto y aviador, capitán de comandos alemanes, y luego ayudados por una famosísima bailaría exótica, sobre la inminencia de la posición y las defensas en
El Alamein, como sus minas.

Y cuando en 1953 corrió por el mundo el rumor de que Hitler estaba vivo, un periódico egipcio pidió enviar cartas y la del presidente Anwar el-Sadat le decía, “Mi querido Hitler: Te felicito desde el fondo de mi corazón. Aun cuando parece que has sido vencido, en realidad eres el vencedor... Alemania renacerá a pesar de las potencias del Este y del Oeste. No habrá paz en el mundo, hasta que Alemania vuelva a ser lo que fue”.

Según un turco profesor en Estados Unidos al ver un camello, “lo infinito y la sublimidad del desierto sirio brillaban en sus ojos como un espectáculo infinito de paz. ¿Podría ser que el camello era un microcosmos viviente del desierto? Si solo hablara su lenguaje, habría escuchado la historia de su vida en el desierto, no, con el desierto... la soledad del espacio infinito alrededor de él…”. Cuando se dio el golpe en Irak un grupo de estudiantes iraquíes en Alemania llenos de emoción se presentan ante la oficina de reclutamiento en Potsdam, el Versalles del Káiser alemán y vieja colonia prusiana, seguidos por unos trabajadores inmigrantes y exiliados y fueron a un campamento.

La primera promoción de carrera musulmanes salió el 9 de julio, casi un mes tras caer Bagdad, incluía beduinos y también libios aunque estos eran de una colonia de Italia, aliada que tuvo algunas buenas tropas al igual que otros del grupo del Eje, Eslovaquia, Rumania, Hungría, Croacia, Serbia, o Finlandia, y voluntarios de toda Europa. Se suman siete aviones para lanzar mensajes en Palestina y el Oriente Medio y su parche tenía un disco solar con una cruz gamada entre dos palmeras.

El propio Lawrence de Arabia, en un bar de un célebre hotel de Alepo, ciudad de Siria que ya no existe, solo escombros por bombas, por algún motivo el año que comenzó la primera guerra dejó una cuenta sin pagar al día de hoy pues que está en el Museo Británico de Londres, anecdóticamente le regalaron un leopardo al que logró cambiarle la correa, antes de que escapara, (un chiste es la pregunta “¿cómo se le pone un collar a un leopardo?”, y la respuesta, es “muy cuidadosamente”) y sentía profunda nostalgia por la arquitectura bella de los cruzados y la sencillez medieval reflejada en los beduinos y lejos de la del mundo moderno que detestaba.

Su amiga Bell, baja, pelirroja, de ojos verdes, elegante en un camello, la primera mujer de Oxford arqueóloga y lingüista, conocida entre los sunitas, kurdos y shia como al-Khatun (“la Señora”), no vestía ropas árabes y aprendió iraní de un temible sheik o líder tribal que describió como encantador, fue la desconocida mujer más poderosa de la Gran Bretaña y se codeaba con Churchill. Se quedó pues “He llegado al Jardín del Edén” porque ahí habría existido uno cerca de Omán y “Nunca me canso del este y no lo siento extraño... No espero volver otra vez a Inglaterra - inshallah”, aunque regresó brevemente, y casi murió en una tormenta en el Mont Blanc (Blanco) de los Alpes, el punto más elevado de la Unión Europea y vivió en los desiertos y ciudades de Siria, Líbano, Turquía, Egipto y la Mesopotamia.

Fue espía y conoció a Lawrence luego señor de la guerra en una excavación en los ríos Éufrates y Tigris, de quien este dijo: “Era una persona maravillosa, no mucho como una mujer”. Fotografió a Palmira en Siria, estuvo en excavaciones diciendo a casa que “Nunca sentí el mundo antiguo tan cerca”, completó el museo de Bagdad saqueado por los estadounidenses en 2003 y en la Primera Guerra Mundial estuvo en la Cruz Roja en Francia, y en el Medio Oriente como otra Lawrence de Arabia y fue defensora de la autodeterminación árabe preguntándose “¿Puedes persuadir a la gente para tomar tu lado cuando tú no estás segura si al final tú tomarás el de ellos?”.

Amó a un diplomático pobre que su padre rechazó y murió, su único otro amor, un mayor, casado: a ella la encontraron muerta, en su cuarto en Bagdad, con la fortuna de su familia perdida en la Primera Guerra, quizá suicidio o accidente por pastillas y sin respirar del dolor por una inflamación debida a una neumonía. Clave al ayudar a un héroe nacional, Lawrence de Arabia, y antes de morir dijo que “...Porque sí, entonces lo hacemos -vadeamos a través de sangre y lágrimas que nunca debieron ser derramadas”.

Los occidentales repartieron la región del Kurdistán entre varios tras la caída del Imperio Otomano lo cual reclaman los kurdos como país, el actual Estado moderno de Turquía fue rescatado del suelo Atatürk, un kurdo que admiró Hitler. Además este consideró a los kurdos de Asia menor y los bereberes del norte de África como antiguos germanos perdidos y dijo que hubiera podido ser más firme con sus colaboradores como hizo Atatürk.

Y además que el español era “un valiente anarquista”, que en el pueblo español “hay una mezcla de sangre goda, franca y morisca” mejor que en Francia que decía estaba bastardizada y sobre la división de voluntarios Azul en la Unión Soviética con miembros de la Falange original, que consideraba al dictador Francisco Franco un traidor, y algunos monárquicos, y en la cual decían con aflicción que Franco perdió una oportunidad única de recuperar Gibraltar, la roca en el zapato de la historia española, y que Hitler le daría en bandeja de plata, pero Franco se alió en secreto con Churchill y Roosvelt, habría comentado “El libro de Cervantes es la más genial parodia posible de un mundo que está extinguiéndose… no han cedido nunca una pulgada de terreno.

No tengo idea de seres más impávidos... Un castellano consiente en disparar un fusil, pero considera que rebaja su dignidad el limpiar ese fusil… España es un país al que es imposible no amar. Los españoles están repletos de grandeza [en español], y en tiempo de guerra, ¡qué valor el suyo!” y de los rojos que pelearon a Franco en la república incluyendo anarquistas que “no son vasallos de Rusia… no poner al régimen de Franco al mismo nivel que el nacionalsocialismo y el fascismo… estos rojos no lo son en el sentido que damos nosotros a la palabra.

Se consideran a sí mismos revolucionarios por derecho propio... Junto con los supervivientes de la antigua Falange, formarán la fuerza más de fiar… como los rojos españoles nunca dejan de explicar, ellos no iniciaron la cooperación con los soviéticos por motivos ideológicos, sino más bien porque se vieron obligados a ello -y en consecuencia arrastrados por una corriente política que ellos no habían escogido- debido sencillamente a no tener otro apoyo… se habla de una intervención de los cielos que decidió la guerra civil a favor de Franco; quizás sea así; pero el resultado no lo decidió una intervención de la señora llamada Madre de Dios, a quien se ha honrado, recientemente, con el bastón de mariscal… Estoy siguiendo la evolución de España con el mayor escepticismo… la División Azul bien puede volver a tener un papel decisivo, cuando llegue la hora de derribar a ese régimen dirigido por curas…”.

Se ha sostenido que “Muchos alemanes vieron en el mundo oriental árabe una salida por la lucha nacional propia frente a los valores universales y de globalización cultural que difundía la Ilustración. Cuando Alemania realizó su unificación trató de buscar una amistad exterior con los árabes, lo curioso es que esta búsqueda no fue militar, sino cultural, como el aventurero Carsten Niebuhr que fue el primer europeo y alemán en atravesar Arabia vestido de beduino. La alianza de Alemania con Turquía en la Primera Guerra Mundial hizo mucho en las relaciones con el mundo árabe, ya que a ojos de los musulmanes la nación germana era una hermana”.

Niebuhr, nativo de la Baja Sajonia, llegó desde la isla de Malta en el Mediterráneo, que obstaculizó a Rommel en Egipto y resistió muchos bombardeos por el Eje en la segunda guerra como parte de Gran Bretaña, a Alejandría, el Cairo y el Sinaí, llegando al mar Rojo, Arabia Saudita, Yemen, la India incluyendo Bombay, y a Babilonia, Bagdad, Mosul y Alepo, Chipre y la Palestina además de Estambul.

Atravesó la mitológica cordillera Tauro (el Toro) en Turquía, y la Anatolia, cuyo estrechos del Bósforo y de los Dardanelos separan la Turquía europea y asiática y por fin llegó a Copenhague como único vivo de la expedición y ayudó a descifrar la escritura cuneiforme inventada por los sumerios y mapear la región, y sirvió en Dinamarca, Noruega y Suecia justo de donde habían partido godos, pueblo germánico que invadió a Roma, aturdió al mundo y fundó el deslumbrante imperio visigodo en España que cayó bajo los mal llamados “moros” musulmanes, hasta que llegó la Reconquista por los Reyes Católicos Isabel I, una mujer por la que nadie daba un rábano que hizo la grandeza de Castilla y Fernando II de Aragón, que le quitó territorio del Rosellón a la propia Francia, uno de los pocos matrimonios arreglados donde estuvieron enamorados y expulsaron a los judíos de España, Torquemada, Terror escudado en la religión católica y la Inquisición, era un judío converso.

Pues que tras un durísimo asedio cayó en España el último bastión islámico, la hermosa Granada, poco después Colón llega a las mal llamadas Indias Orientales donde supuestamente eran indios y fue forjado el Imperio americano por un alemán, porque España y Alemania fueron parte de un mismo y colosal imperio donde el sol siempre estaba en el cielo, nunca se ponía en el horizonte: Carlos V, el nieto de Isabel, que protegió y prohibió la esclavitud de los indígenas ante conquistadores y encomenderos y enfrentó el incendio de la reforma protestante por un humilde monje, Lutero, que nunca quiso hacerle la guerra a la Iglesia católica, y contra cuyo representante de Dios en la tierra, el papa, pelean por el poder temporal los grandes emperadores alemanes del Sacro Imperio Romano Germánico como Federico I Barbarroja, que debían cruzar continuamente los Alpes para pacificar a Italia.

Los posteriores gobernantes de Austria, un Estado alemán que “hacían el amor y no la guerra” en el Viejo Continente, y Prusia, un Estado alemán que ya no existe tras la Segunda Guerra y enfrentó y derrotó a las potencias militares europeas coaligadas y es padre del respetadísimo ejército chileno y colombiano, venían de un mismo lugar, y un Lago, en Suabia, en el sur de Alemania, soldados, honrados y ahorradores.

Por lo demás, Hitler había dejado en el borrador del tratado del armisticio la posibilidad de que el gobierno francés regresara a París. Es necesario considerar que el “Nuevo Orden” europeo no fue una evolución definida sino constante y dinámica. Pero Hitler declaró: “El nuevo orden europeo, que resultará de esta victoria, debe eliminar lo más ampliamente posible las causas que en el pasado han dado motivo para las guerras europeas.

La destrucción del peligro bolchevique y de la explotación plutocrática harán posible una colaboración pacífica, armónica y fructífera de todos los pueblos del Contiene europeo, tanto en el terreno político como en el terreno político como en el económico y cultural”.

Un antinazi refugiado en la Gran Bretaña, Haffner, se cuestionó “¿No necesitaba Europa unirse si quería conservar su posición en el mundo? ¿Podía esa unidad lograrse sin recurrir a la violencia? ¿No presuponía dicha unidad, por lo menos en su fase inicial, el predominio de la potencia más poderosa del continente? ¿Y no era acaso Alemania esa potencia? De todos modos, no eran solo los alemanes -dos generaciones- los que respondían afirmativamente a tales preguntas”.

No se tenía intención de invadir el norte y el oeste, no existían planes de ocupación, y al principio fue una ocupación liberal al punto que se permitió conservar reyes y parlamentos pero fue “nazificándose” poco a poco ante la guerra occidental y en una evolución cambiante que fue la base de la actual Unión Europea. Irónicamente según confesó uno de los del Plan Marshall para reconstruir Europa bajo la órbita de América del Norte, incluyéndose las fuerzas armadas y las SS, pues existió enorme cantidad de voluntarios de Europa occidental para la llamada Cruzada contra el bolchevismo, por el Nuevo Orden europeo y por el nacionalsocialismo, incluyendo Suiza, Suecia y Finlandia que por lo demás tuvieron participación en la división Vikinga de las Waffen-SS y otras unidades, “fui golpeado por el hecho de que Hitler… Había cumplido mucho de la tarea técnica de la unificación de Europa… lo que era necesario… era no destruir esta red… sino en realidad tomarla… y después suplementar esta unificación”. Y como anotó Goebbels el mes de abril del año 1940, “Si hay alguien que hoy pregunte cómo vemos la nueva Europa, tenemos que decir que no lo sabemos. Claro que tenemos una idea”.

Según uno de los mejores generales soviéticos, Popov, la Vikinga, que estuvo en el violento combate urbano en Rostov, la llave del Cáucaso, y llegó al extremo sur caucásico, equivalía a muchas divisiones soviéticas, y Narva, Estonia, una derrota apabullante para los soviéticos con fuerzas muy superiores en la parte final de la guerra, fue “la batalla de las SS europeas”. Las Waffen-SS finalmente habían pasado de ser panalemanas a pangermánicas, paneuropeas, y en general panarias y multinacionales, multiétnicas, multirraciales y multireligiosas, hasta el punto que se permitían imanes (equivalentes a capellanes católicos, algunos de los cuales también estuvieron) en las divisiones musulmanas.

Degrelle, líder de un importante partido fascista revolucionario que estaba llegando democráticamente al poder en Bélgica, que hizo esfuerzos de paz para evitar la guerra en el Oeste y comandante condecorado de una división valona de Bélgica en las Waffen-SS que también luchaban por su lugar en el Nuevo Orden y serían base para un futuro estado modelo, Borgoña, y al que Hitler le dijo que si tuviera un hijo desearía que fuera él, y habría sido la inspiración para el personaje Tintín, aseguró que de no ser por las Waffen-SS, los soviéticos hubieran capturado París antes que los aliados. Hitler evitaba demasiados compromisos para ver como evolucionaban los casos y todo se definiría en un futuro tratado de paz tras la guerra que modificaría los territorios definitivamente. Contemplaba una alianza con Francia y también con España.

Y el 2 de agosto de 1941, habría comentado en privado en plena campaña soviética “Yo no quiero imponer el nacionalsocialismo a nadie. Si me dicen que tal país quiere seguir siendo demócrata, pues bien, tanto mejor; a cualquier precio que cueste seguirá siendo demócrata. Los franceses, por ejemplo, deben conservar sus partidos. Cuantos más movimientos revolucionarios tengan, tanto mejor para nosotros.

En este momento estamos obrando perfectamente. Muchos franceses no desean vernos abandonar París… Del mismo modo, quizás a Vichy no le parezca tan mal la perspectiva de vernos instalados en París, ya que si no estuviéramos allí, tendrían que hacer frente a movimientos revolucionarios”.

Y el 20 de mayo “me opongo resueltamente a toda tentativa de exportar la doctrina del nacionalsocialismo. Si los otros países quieren conservar su sistema democrático, y corren de tal modo a la ruina fatal… tanto más cuanto que, al mismo tiempo, y gracias al nacionalsocialismo, nosotros vamos transformándonos lenta y seguramente, en la comunidad popular más sólida que imaginarse pueda…”. Cuando Hungría y Rumania, como Bulgaria, se salen de la guerra se alcanzan a formar unidades aunque tarde de las Waffen-SS, incluyendo miembros de los partidos cercanos al nacionalsocialismo Guardia de Hierro rumana y Cruz Flechada húngara, pues antes los gobernantes habían sido dictadores militares, que lucharon hasta el fin.

Los Estados Unidos al invadir Irak no encontraron las armas de destrucción masiva que Sadam Hussein había desechado y tampoco planearon nada y siquiera qué hacer con el Ejército de Saddam Hussein, de mayoría sunita. Para lo cual merecerían un monumento pues no tuvieron nada qué hacer, ninguna oportunidad y constituyeron el llamado Estado Islámico que se ha extendido desde Irak y luego Siria a todo el Oriente Medio. Y al punto que se ha asegurado ha sido creado, azuzado y financiado con ayuda secreta estadounidense e israelí por motivos funestos como provocar desplazados a Europa para crear una situación y en que por ejemplo se debe intervenir contra el origen y poder hacerlo en un espectro más amplio como Irán.

Según una grabación los estadounidenses y el Estado islámico coordinaron un ataque contra Al-Ásad en Siria y se ha puesto en duda la autoría de los ataques químicos. De todas maneras la región está al borde de la guerra nuclear. Ya demostró poder ser origen de una tercera guerra mundial con la guerra del Sinaí, que ya tiene extraña y vieja una nube de radiación que ha dejado desconcertado a los arqueólogos. Lo mismo el mar de China, la frontera entre India y Pakistán que surgió tras la independencia por la musulmana Cachemira y las dos Coreas surgidas tras la derrota de Japón por Estados Unidos y la Unión Soviética que todavía están en estado de guerra desde 1953.

En Europa oriental, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y la Ucrania están concentradas tantas fuerzas como en el momento previo a la guerra entre Hitler y Stalin, la mítica operación Barbarroja, en honor al emperador dormido que estuvo en las Cruzadas y según la vieja leyenda muere en la campaña pero un día saldrá de una montaña, y regresará. La crisis es solo comparable al peor momento de la Crisis de los Misiles en Cuba, que Castro no quería pero se dejó meter, y que resolvió Kennedy, asesinado por la CIA en un atentado, y despreciado entre otras cosas por ser el único presidente católico no protestante de Estados Unidos, y posiblemente, peor. Solo el mundo verá lo que ocurrirá de aquí en adelante.

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