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| 2/7/2015 10:00:00 PM

El mal momento de Argentina, Brasil y México

Peter Hakim, presidente emérito del centro de estudios Inter-American Dialogue, habló con SEMANA sobre las causas de las graves crisis de estos países.

Tres asuntos de marca mayor han ocupado en los últimos meses los titulares de prensa de América Latina. La desaparición de 43 estudiantes en septiembre en el estado mexicano de Guerrero, el multimillonario escándalo de corrupción de la petrolera brasileña Petrobras (conocido como el petrolão) y la muerte del fiscal Alberto Nisman en Buenos Aires tienen a los gobiernos de sus países contra la pared. En un contexto de malas perspectivas económicas para América Latina, el mal momento por el que atraviesan los gigantes latinoamericanos podría afectar al resto del continente.

Semana: Además de su impacto político, ¿existe algún factor común entre los escándalos que sacuden a México, Argentina y Brasil?


Peter Hakim: Por supuesto. Los tres asuntos suceden en países donde las instituciones judiciales y de Policía son muy débiles, lo que corrompe al resto de las entidades gubernamentales y erosiona el Estado de Derecho. Y eso, a su vez, mina la confianza del público tanto en sus líderes políticos como en los gobiernos. No es difícil explayarse sobre los altos niveles de corrupción política y gubernamental en esos tres países, tanto a escala nacional, como regional y local.

Semana: Sin embargo, también hay notables diferencias.

P.  H.: Sí. A pesar de la corrupción generalizada, el gobierno y el poder judicial de Brasil parecen haber enfrentado con firmeza el escándalo de Petrobras, como ya lo habían hecho con el de las mensualidades (el mensalão), que sacudió la administración de Lula da Silva. En ese sentido, esos asuntos no son solo ejemplos de corrupción política, sino también una señal de que el gobierno está dispuesto a tomar las medidas necesarias. En México, por el contrario, la sensación es que el gobierno no quiere afrontar la desaparición de los 43 estudiantes y que, en general, prefiere ignorar todo lo que tiene que ver con crimen y corrupción. Y en Argentina la cosa es más grave aún, pues el gobierno es uno de los protagonistas tanto del caso Nisman como de los altos niveles de corrupción que registra la administración pública.

Semana: Según el Fondo Monetario Inter-nacional, Argentina entrará en recesión este año, Brasil tendrá un crecimiento de apenas un 0,3 por ciento y la Semana pasada revisó a la baja las previsiones para México. ¿Cómo se relacionan esos pronósticos negativos con la inestabilidad política?

P.  H.: Desde hace mucho tiempo las perspectivas de Argentina son malas, con una inflación alta, un crecimiento negativo, la ausencia de inversión extranjera y ninguna posibilidad de cambio hasta las elecciones de octubre. Con el creciente escándalo por la muerte de Nisman, los inversionistas desconfiarán aún más y el gobierno podría optar por disparar el gasto público de cara a las elecciones presidenciales de 2015, lo que empeoraría las cosas. En México, la economía había comenzado a coger velocidad, gracias a la mejora en la economía de Estados Unidos y a las reformas que Peña Nieto adelantó en 2014. Y si bien la desaparición de los 43 estudiantes es un problema político, por la magnitud que ha alcanzado podría mermar la capacidad del gobierno de adelantar reformas económicas y de ponerlas en práctica. Eso a su vez podría afectar la inversión. En Brasil, la inestabilidad y el impacto político han sido limitados. Sin embargo, las repercusiones del petrolão podrían ser severas si el escándalo afecta las inversiones en la exploración de los nuevos campos de petróleo. Petrobras es la mayor compañía de Brasil y los daños a su reputación afectan a todo el país.

Semana: México, Brasil y Argentina son de lejos los mayores países de América Latina y la suma de sus economías corresponde a casi la mitad del PIB regional. Si sus crisis no se solucionan o empeoran, ¿qué pasaría en el resto del continente?

P.  H.: El caso de Brasil es particular. Si su economía sigue estancada, el impacto se sentirá en casi todo los países de Suramérica, pues tiene importantes inversiones en la mayor parte del continente y cerca del 20 por ciento de sus importaciones vienen de la región. El impacto será aún más fuerte debido a la caída en la capacidad importadora de socios clave como Venezuela y Argentina. México, por su parte, comercia más que nada con Estados Unidos. Un eventual desplome económico (pero nada indica que eso vaya a suceder) afectaría sobre todo a Guatemala y a otros países centroamericanos. Por último, Argentina ya ha restringido severamente las importaciones, de modo que los efectos económicos de su crisis política serán menores.

Semana: Peña Nieto representa el regreso del PRI. Cristina Fernández sucedió a su esposo Néstor y continuó con las políticas del kirchnerismo. Rousseff está en el poder gracias a los logros de su predecesor Lula. ¿Sobrevivirán los proyectos políticos que ellos lideran?


P.  H.: Las reformas de Peña Nieto serán permanentes, a menos de que la economía mexicana se desacelere fuertemente o entre en recesión. A su gobierno le quedan todavía cuatro años, por lo que aún tiene tiempo de cosechar los frutos de sus iniciativas reformadoras. Además, el caso de los 43 estudiantes también ha afectado a los otros partidos mexicanos. El exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, el único político detenido por la desaparición de los jóvenes, pertenece al PRD (de izquierda). Y el PAN (de derecha), que gobernó el país de 2000 a 2012, ha sufrido un gran descrédito por sus fallas en el campo de la seguridad, pues a los ojos de muchos sus años en el gobierno agravaron la violencia y la criminalidad. En Brasil, una gran mayoría ve a Lula como el mayor político que haya tenido el país. Si se mantiene con buena salud y busca la reelección en 2018, sería el favorito. Pero si no puede o no quiere lanzarse, su Partido de los Trabajadores se vería en apuros para continuar en el poder. Sin embargo, es casi seguro que los programas sociales de Lula y de Rousseff sobrevivirán. De hecho, en las elecciones de 2014, tanto la candidata-presidenta como su oponente, Aécio Neves, dijeron que los mantendrían sin mayores cambios. En Argentina las cosas son diferentes. A menos que suceda algo nuevo y muy pero muy inesperado, el kirchnerismo está acabado. Ese era el pronóstico de la mayoría de los analistas incluso antes de la muerte del fiscal Nisman.

Semana: El ‘pivote’ de la administración Obama hacia Asia implicó un enorme cambio geopolítico en América. Si 2015 es un mal año para el continente (como lo sugieren los indicadores económicos), ¿podría Estados Unidos regresar a su política de ‘América para los americanos’?

P.  H.: No creo que el ‘pivote’ de Obama hacia Asia represente un cambio tan grande como usted afirma. Esa expresión no es más que una manera de decir que Estados Unidos seguirá en ese continente, y que no cederá ante China. Y pese a toda la alharaca que ha habido alrededor, hasta ahora no ha pasado gran cosa. Además, los cambios en la relación entre Estados Unidos y América Latina comenzaron hace mucho tiempo. De hecho, creo que el legado de Obama no va a estar en su cambio en la relación con Asia sino en sus acciones ejecutivas hacia América Latina, como el deshielo en sus relaciones con Cuba, los cambios en la política migratoria y su moderada política sobre las drogas, que son temas que se habían quedado congelados debido a la falta de acción del Congreso.
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