Lunes, 20 de octubre de 2014

| 2013/03/13 00:00

“El matrimonio homosexual es contra Dios”

Esta es, sin duda, una de las frases más polémicas del nuevo Papa, el argentino Francisco.

El hoy papa Jorge Mario Bergoglio, entonces cardenal argentino, y la presidenta de ese país, Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Archivo particular

"El matrimonio homosexual es contra Dios". Así de tajante se mostró el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio en una discusión con el gobierno de Cristina Fernández que hoy cobra vigencia porque en parte muestra la manera de pensar del hombre que este miércoles se ha convertido en el Papa número 266 de la historia, con el nombre de Francisco.

La presidenta no fue su primera rival de peso. Anteriormente, y en su papel como presidente de la Conferencia Episcopal y líder de los católicos argentinos, había entrado en pugna con el presidente Néstor Kirchner, el fallecido esposo de la actual mandataria.

Los medios de comunicación del planeta hacen eco de esta situación. Como miembro de la Conferencia Episcopal Argentina -que llegó a presidir durante dos períodos- atacó a los gobiernos de los Kirchner por sus políticas y diferentes posturas respecto a los católicos. La última polémica fue en el 2012, con la aprobación del matrimonio homosexual en el país.

Durante el mandato de Néstor Kirchner, entre el 2003 y el 2007, el presidente argentino mantuvo enfrentamientos dialécticos con Bergoglio, a quien Néstor llegó a considerar de la oposición. Los medios de comunicación argentinos hablan de una relación "conflictiva" que se rebajó durante la Presidencia de Cristina, aunque los enfrentamientos nunca llegaron a desaparecer.

Después de que Néstor Kirchner ganó las elecciones en el 2003, Bergoglio criticó "el exhibicionismo y los anuncios estridentes" del nuevo mandatario. El entonces presidente se negó a acudir a varias de las ceremonias encabezadas por Bergoglio y desde la Conferencia Episcopal se aseguró que no había relaciones entre la Iglesia y el Ejecutivo argentino.

La situación llegó al punto de que Néstor Kirchner llegó a decir: "Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas".

Con la llegada de Cristina Fernández al poder, las relaciones mejoraron gracias a los contactos que la presidenta mantuvo con la Iglesia para preparar el viaje del 2009 al Vaticano. Pero las buenas relaciones se comenzaron a romper después de que Bergoglio acusó al gobierno de Fernández de alimentar la "crispación social" y denunció que "desde hace años el país no se hace cargo de la gente".

Sin embargo, con el anuncio en el 2010 de que el Gobierno aprobaría una ley para legalizar el matrimonio homosexual, las relaciones empeoraron aún más. Bergoglio envió una misiva a toda la Iglesia argentina en la que pedía que en las ceremonias religiosas se mencionara "el bien inalterable del matrimonio y la familia".

Cristina Fernández desechó la idea de que fuera un asunto religioso. "Me preocupa el tono que ha adquirido el discurso, se plantea como una cuestión de moral religiosa y atentatoria del orden natural, cuando en realidad lo que se está haciendo es mirar una realidad que ya está", indicó la mandataria durante el trámite parlamentario. Para el nuevo Papa, en su momento la cosa estaba clara: "El matrimonio homosexual es contra Dios".

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