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| 5/4/1992 12:00:00 AM

EL MILLONARIO FELIZ

Quién es H.Ross Perot, el texano que pretende ser el primer independiente capaz de llegar a presidente.


DESDE QUE SE FUNDO LA Unión Norteamericana, nunca ha ganado las elecciones un candidato que no pertenezca a ninguna de las dos grandes colectividades políticas. Ese antecedente descorazonaría a cualquiera, excepto a H. Ross Perot, un millonario que ahora está encaprichado con una conquista más: la Casa Blanca.
Tras haber pasado su infancia en una granja de Texas, Perot entró a trabajar en 1957 a los 26 años en la IBM como vendedor. Su éxito fue inmediato, y en una ocasión completó su cuota anual en enero. Renunció y con mil dólares entre el bolsillo, fundó en 1962 la Electronic Data Systems, que en seis años llegó a valer 220 millones de dólares. Perot se había convertido en profeta de la libre empresa y del sueño norteamericano.
Su fama de patriota de derecha creció cuando en 1969 gastó millón y medio de dólares para un envío de correo, regalos y platos navideños a los prisioneros de EE. UU. en Vietnam. Diez años más tarde esa imagen adquirió visos cinematográficos cuando organizó una expedición tipo "Rambo" para el rescate de dos empleados que se encontraban en una prisión iraní, que fue llevada a la pantalla. En los últimos años Perot ha sido un crítico del manejo de los intereses norteamericanos. Su paso por la General Motors es un capítulo en sí mismo. En 1988 Perot vendió EDC a GM por 2.700 millones de dólares, y recibió a cambio acciones de la gigante metalmecánica, lo que lo convirtió en miembro de la junta. En ese momento la industria automovilística ya acusaba los signos de la recesión y Perot llegó obsesionado con recuperar su esplendor. El estrellón con el presidente Roger Smith era inevitable. "Polvo de gorila", era la forma como Perot se refería a los comunicados optimistas de Smith. GM no tuvo otro remedio que comprarle sus acciones para salir de él. pero en el negocio Perot se ganó 800 millones de dólares.
Perot dice que no quiere lo que llama "el puesto más difícil, sucio y malagradecido que existe". Pero en una serie de entrevistas televisadas no ha hecho sino entusiasmar a sus partidarios, tanto, que su banco telefónico recibió 257.139 llamadas en un solo día. Perot dice que si su nombre aparece en los escrutinios de la primarias de los 50 estados, estará listo para intentar la hazaña. Los analistas no creen que pueda ser por ahora una amenaza contra cualquiera de los candidatos, pero lo cierto es que las condiciones no pueden ser mejores para un tercero en discordia, no sólo por la imagen deteriorada de los contendores, sino por el desprestigio de la clase política en general. Su programa es gaseoso, con referencias a planes estratégicos para salvar las industrias, Ia reducción de las prerrogaticas del Congreso y un nuevo sistema fiscal. No parece muy atractivo, pero en río revuelto ganancia de pescadores.-

CLINTON Y LA MARIHUAUA
EL PRECANDIDATO DEMOCRAta Bill Clinton ha tenido mayores problemas con su pasado que con la presentación de sus tesis para gobernar a su país. Su último dolor de cabeza se le presentó el domingo anterior, en medio de un debate con su contendor Jerry Brown. Cuando un reportero le preguntó si había roto alguna ley nacional o internacional, Clinton contestó: "No he roto ninguna ley estatal, y cuando estuve en Inglaterra, experimenté con marihuana una o dos veces. No me gustó, no la inhalé y no lo volví a intentar". Explicación no pedida, acusación manifiesta, dirían sus críticos. Pero lo cierto es que desde el comienzo de la campaña, los periodistas han tratado de buscar alguna debilidad suya en ese aspecto. Al comienzo, la respuesta se resumía en un "No es asunto suyo". Más tarde, a una pregunta sobre si había usado drogas dijo: "No he roto las leyes de mi país ". En cualquier caso, el asunto de la marihuana ya no parece causar el efecto demoledor de hace unos años, porque Clinton pertenece a una generación que literalmente creció entre la yerba. Las encuestas indican que la mayoría de los norteamericanos no cree que haber fumado marihuana en la universidad descalifique a alguien para ser presidente. Tampoco es extraño que Clinton haya relacionado la violación de la ley con fumar "maracachafa ", porque muchos de sus conciudadanos probablemente hacen la misma ecuación. La razón es que las encuestas señalan que más del 50 por ciento de los gringos de menos de 45 años admite haberla probado alguna vez.
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