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| 6/7/2013 12:00:00 AM

El misterioso Club Bilderberg

Acusados de ser un grupo que busca la dominación mundial, el Club Bilderberg realiza su habitual reunión anual.

En el lujoso Grove Hotel ubicado a las afueras de Londres comenzó la reunión anual del denominado Club Biderberg y que finalizará el nueve de este mes. Un acontecimiento al que asiste la crema y nata de la élite política y económica mundial.

En esta ocasión los invitados son: Paul M. Achleitner, presidente del consejo de supervisión del Deutsche Bank; J. Michael Evans, vicepresidente de Goldman Sachs, Douglas J. Flint, presidente de HSBC; Donald E. Graham, presidente y consejero delegado de The Washington Post, Henry A. Kissinger, presidente de Kissinger Associates y exsecretario de Estado norteamericano, la Princesa Beatriz de Holanda, entre otros. Por parte del mundo hispano parlante están invitados, Luis de Guindos ministro de Economía de España, Juan Luis Cebrián, presidente del grupo PRISA, y Pablo Isla, alto ejecutivo de Inditex (Zara).

Creado en 1954, el Club Biderberg, es una reunión anual a la que son invitados alrededor de 150 personas en las que figuran los políticos, intelectuales, banqueros y empresarios más poderosos del mundo. Según Daniel Estulin, autor de una serie de libros sobre el tema, “el Club Bilderberg representan a la élite de todas las naciones occidentales”. En un inicio el propósito del club era estrechar los lazos entre los países europeos y Estados Unidos para luchar conjuntamente contra Rusia y el comunismo, pero con la caída del Muro de Berlín no se sabe a ciencia cierta cuál es el propósito de sus reuniones.

Entre sus asistentes habituales han estado los miembros de las realezas holandesa y británica, los altos funcionarios de los organismos económicos multilaterales como FMI y OMC y los presidentes de los bancos más importantes del mundo.

Sus reuniones se han caracterizado por llevarse a cabo en lujosos lugares de Europa y Norteamérica y por su absoluto hermetismo. A pesar de asistir a ellas buena parte de los líderes de opinión y dueños de los periódicos más importantes del planeta, nunca se realiza un comunicado oficial sobre las discusiones que llevan acabo y sobre sus conclusiones. Precisamente, este hermetismo es el que ha llevado a muchas personas a considerar a este club, como una logia que conspira en secreto para decidir el futuro del mundo.

Al mejor estilo de una novela de Dan Brown, los detractores del Club dicen que desde 1954 los participantes a la reunión deciden cuándo iniciar una guerra y cuándo terminarla. Lo propio ocurre con las crisis económicas. Basados en pruebas no tan contundentes han afirmado que los asistentes al club fueron los responsables de las guerras de Vietnam y el Golfo Pérsico, de las crisis del Petróleo de 1973 y 1979, del asesinato J.F Kennedy y de la renuncia de Richard Nixon. Incluso aseguran que la actual crisis financiera y la guerra en Siria fueron orquestadas por ellos.

Sin embargo los miembros habituales han dicho que el grupo de Bilderberg no es ninguna logia de conspiradores que busca el dominio del mundo, sino un foro privado en el que participan los más importantes líderes de la comunidad económica mundial y algunos políticos para compartir experiencias profesionales y personales. Además que en ningún caso toman decisiones para influir sobre los gobiernos de los países.

Frente a las críticas y suspicacias generadas por el hermetismo de las reuniones, Henri de Castries, presidente de la multinacional financiera Axa y asistente a la reunión de Bilderberg, dice que para garantizar la informalidad de las discusiones es necesario llevarlos con la mayor reserva.

Mas allá de las teorías de conspiración, esta reunión si genera bastantes suspicacias pues sus invitados son personas con un profundo poder político y económico. Como lo sostiene la periodista española Cristina Martín Jiménez es poco creíble que se reúnan solo con el ánimo de “compartir experiencias”. La participación de líderes de gobierno y de importantes empresarios y banqueros sumado al profundo hermetismo de las reuniones lleva a pensar que allí se realizan acuerdos secretos para beneficiar a una u otra empresa. Aunque es poco creíble que el club de Bilderberg sea un gobierno a la sombra, si es bastante factible que allí se tomen importantes decisiones por lo menos para beneficiar económica y políticamente a sus participantes.
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