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| 9/15/2012 12:00:00 AM

El país del miedo

A pocas semanas de que la Unión Europea le practique un rescate total, que significará aún más sacrificios, los españoles ya no saben qué hacer para sobrevivir.

Los recortes sistemáticos a los salarios, la salud y la educación, y las imparables subidas de impuestos del gobierno conservador de Mariano Rajoy acrecientan el miedo que tiene a muchos en España al borde de la desesperación. Los que pueden huyen del país, otros se lanzan a protestar a las calles y la mayoría se apresura a esconderse ante la tormenta de rayos y centellas que ve caer sobre sus cabezas.

"Este no es el momento de emprender nada; lo único que se puede hacer ahora es meterse las manos en los bolsillos para cuidar bien la cartera", dijo a SEMANA en la Puerta del Sol, centro de Madrid, Ramón López (45 años), uno de los muchos desempleados que pululan por la ciudad en busca de un trabajo. "La verdad es que con esta puñetera crisis somos como fantasmas en pena; somos invisibles; nadie nos ve ni para darnos un trabajo y para el gobierno es como si no existiéramos", añadió Lola García, que a sus 52 años y con dos hijas tuvo que devolverse a vivir a la casa de su madre (de 77 años), porque perdió la suya después de perder su empleo.

España sufre la peor crisis económica y social de su historia reciente. Uno de cada cuatro españoles ha perdido su empleo y no tiene esperanzas de recuperarlo porque en todos los sectores se están cerrando empresas por quiebra. En total son casi 6 millones de personas que por ahora sobrellevan el temporal con los subsidios que les da el gobierno, pero que pronto dejarán de recibir esos ingresos. Jesús Martínez, portavoz de la UGT, el principal sindicato de España, dijo a SEMANA: "En pocos meses, esas 6 millones de personas y sus familias no tendrán más que dos salidas para sobrevivir: la mendicidad o la delincuencia. ¿Cuál de las dos preferirá el gobierno del señor Rajoy?".

Promesas incumplidas

En su campaña electoral, Rajoy prometió no tocar la salud ni la educación, ni subir el IVA, y convenció a sus electores de que solo con él los problemas se solucionarían para España. Así consiguió la mayoría absoluta en el parlamento y comenzó a gobernar a punta de decretos y leyes aprobadas con las mayorías parlamentarias. Pero solo nueve meses después ha incumplido todas sus promesas y sigue culpando de todos los males a la "herencia" que dejó el PSOE tras sus ocho años de gobierno.

Los mayores recortes han atacado la educación y la salud, los sectores de los que los españoles se sentían más orgullosos. España tenía el mejor servicio de salud de la Unión Europea y acaso del mundo, con acceso universal y gratuito para cualquier nacional o extranjero. Y la educación era gratuita y obligatoria para los niños y jóvenes (incluso los hijos de extranjeros indocumentados) hasta los 16 años. Además, estudiar resultaba tan barato que un doctorado en una universidad pública como la Complutense de Madrid podía costar menos de 500 euros al año.

Este año, los recortes, que ascienden a 13.118 millones de euros, han significado el despido de más de 160.000 empleados interinos del Estado, entre ellos médicos, enfermeras y maestros, y una nueva bajada de los salarios de los 2,7 millones de funcionarios de planta, que con los recortes ya han perdido el 25 por ciento de sus salarios.

Rajoy subió el IVA al 21 por ciento, suprimió la salud y la educación gratuita a los inmigrantes indocumentados, estableció una reforma laboral que beneficia a los empresarios, porque abarató el despido y amplió de un mes a un año el periodo de prueba para acceder a un contrato de planta, y, por si fuera poco, impuso el copago farmacéutico: ahora los españoles tienen que pagar más por sus medicamentos.

La idea del gobierno es recortar en tres años (2012 a 2014) unos 102.000 millones en los gastos del Estado, que lleva muchos años endeudado sobre todo con los bancos de Alemania y Francia. "Con este plan, si los recortes de 2012 han sido dolorosos, los de 2013 y 2014 lo serán mucho más, porque el tijeretazo será de casi 90.000 millones de euros, lo que obligará a despedir a miles de empleados públicos de planta y a reducir a cero los gastos del Estado. Esto abre las puertas al gobierno para deshacerse de las áreas más costosas, la salud y la educación, para que las tomen las empresas privadas. Es el camino directo a la privatización que siempre ha querido el partido de Rajoy, porque las familias más ricas de España, que hicieron sus fortunas bajo el cobijo del dictador Francisco Franco, son las únicas que tienen el dinero para hacer lo que el gobierno no puede o no quiere hacer", dijo a SEMANA Joan Heriz, analista político de la Universidad de Barcelona.

El éxodo

Ante la crisis, los españoles están huyendo de su país como no lo hacían desde hace décadas. Se estima que más de un millón ha emigrado en los últimos dos años, especialmente hacia el norte de Europa (Alemania e Inglaterra en particular) y hacia Latinoamérica, sobre todo a México y Argentina, e incluso Colombia.

El primero en huir fue el capital en 2008, cuando explotó la burbuja inmobiliaria, y no ha parado rumbo a paraísos fiscales como Suiza o las Bahamas, ya que en los primeros cuatro meses de este año salieron de España 121.900 millones de euros, igual al presupuesto estatal en 2012. Y le siguen en la huída los jóvenes, pues la mitad de los menores de 25 años no tienen trabajo ni ven un futuro en su país.

"Somos la generación más formada de la historia de España en manos de los peores políticos de la historia, y por eso estoy buscando un trabajo en el norte de Europa, cualquiera de estos países es mejor que este; sufriré frío, pero no hambre", dijo a SEMANA Laura Rojas, bióloga con dos máster y tres idiomas, que a sus 32 años no ha podido conseguir trabajo en su profesión.

Los inmigrantes también se están marchando. Algunos regresan a sus países, pero otros han decidido aventurarse al norte. Según algunas ONG de inmigrantes como la ecuatoriana Rumiñahui, muchos ecuatorianos y bolivianos que trabajaban en la albañilería y la construcción, se han ido a Inglaterra, "donde pueden dar el salto a Estados Unidos".

Pero incluso están migrando las empresas. La multinacional Telefónica anunció que trasladará buena parte de la compañía a Brasil, pues sus negocios mayoritarios están en Latinoamérica. Tras ella se prevé una fuga empresarial hacia América Latina, donde los impuestos son menores y existen más posibilidades de negocios.

Torrente de protestas

La crisis ha desatado protestas en todos los ámbitos, como la semana pasada cuando motivó el mayor brote de independentismo catalán, cuando salieron a la calle en Barcelona más de 600.000 personas para exigir separarse de España, con el argumento de que su provincia entrega mucho más a Madrid de lo que recibe.

Y ha dado lugar a hechos pintorescos pero dicientes, como el movimiento protagonizado por un diputado del partido Izquierda Unida de Andalucía, Juan Sánchez Gordillo, a liderar una asonada contra dos supermercados para "expropiar a los expropiadores". Así robaron alimentos para "donarlos" a varias ONG, la mayoría de las cuales se negaron a recibirlos tras enterarse cómo habían sido obtenidos.

La ola de protestas comenzó con fuerza el 15 de mayo del 2011 cuando una masa de indignados (jóvenes sin futuro) se tomaron la Plaza de Sol en Madrid y acamparon allí durante un mes, en protesta contra la clase política y empresarial de España y los abusos de los bancos y las multinacionales. Este movimiento de indignados, llamado 15M, se extendió desde entonces como pólvora por todo el país y luego por toda Europa hasta llegar a Nueva York, donde surgió el movimiento Occupy Wall Street.

En vista de la fortaleza del 15M y la marea de protestas, a principios de este año el gobierno de Rajoy cambió la ley y ordenó perseguir a quienes convoquen protestas por las redes sociales. Pero esto no ha detenido las marchas, y hoy los líderes del PP sufren abucheos e insultos en sus actos públicos.

Los médicos y las enfermeras salen a la calle a diario contra los recortes en salud, al igual que lo hacen miles de maestros contra los tijeretazos a la educación. Los mineros de Asturias marcharon 400 kilómetros hasta Madrid en julio para protestar por el recorte del 63 por ciento en las ayudas públicas a la minería del carbón, y los empleados del Estado se reúnen en masa en las mañanas y las tardes ante la sede de los ministerios para reprobar la reducción de sus salarios. Casi la mitad de los gobiernos regionales de España (entre ellos Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia) se rebelaron contra los recortes de Rajoy y ofrecen atención gratuita a los inmigrantes indocumentados. Y una de las protestas más significativas fue la de los funcionarios de La Moncloa (palacio presidencial) que el 13 de julio recorrieron el edificio portando pancartas y lanzando gritos y pitos contra los ministros y el presidente del gobierno.

Pero al mismo ritmo aumentan las consultas psiquiátricas por ansiedad, depresión y psicosis, y los centros de salud mental están atiborrados. "Aquí vemos el miedo en todas sus manifestaciones. Hace menos de un año podíamos ofrecer consultas de 20 minutos, y ahora solo tenemos cuatro minutos para cada paciente; no tenemos presupuesto para contratar más especialistas y esto se está convirtiendo en un problema muy grave de salud pública", indicó a SEMANA la psiquiatra Isabel Morente, del Centro de Salud Mental de Tetuán, en Madrid.

¿Rajoy hasta cuándo?

Según las últimas encuestas, el gobierno de Rajoy es hoy el más repudiado por los españoles, incluso por votantes de su partido (el 78 por ciento no le tiene ninguna confianza, según el estudio oficial del CIS), y la pregunta es cómo destronar a Rajoy si fue elegido por mayoría absoluta y está llevando el país al abismo. En Grecia Yorgos Papandréu también fue elegido así, pero solo pudo gobernar dos años (2009-2011) porque la crisis y el rescate de la UE dividieron a su partido y lo forzaron a renunciar. ¿Sucederá lo mismo en España?

Los analistas consultados por SEMANA creen que el PP nunca se fragmentará y que España tendrá que sufrir a Rajoy por lo menos hasta 2015. Joan Heriz, de la Universidad de Barcelona, aseguró que el PP es "monolítico" desde Franco "porque en sus votantes se funden la fe católica y la fe ciega en que sus líderes harán lo mejor para España, como Dios manda".

Todo apunta a que en las próximas semanas España recibirá un rescate "blando" de al menos 100.000 millones de euros, que supondrá aún mayores sacrificios para la población e intensificará las protestas. Sin embargo, el sociólogo y experto en crisis Pedro Solés dijo a SEMANA que es improbable que se traduzca en violencia: "ETA está desarticulada y no le interesa actuar como lo hizo en 1974 cuando asesinó al sucesor de Franco, Luis Carrero Blanco, pues ya ha apostado por las vías democráticas, y en general las armas y los grupos armados, como los anarquistas catalanes, llevan décadas muy controlados por la Policía. De modo que a los españoles no les quedará más salida que irse del país o aguantar como mejor puedan a Rajoy, sabiendo que un cambio de gobierno no significará salir de la crisis".

Por ahora, los únicos que han visto subir sus salarios en España son los policías antidisturbios. El gobierno les aumentó la paga en 300 euros mensuales porque el trabajo que se les viene encima es enorme.
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