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| 6/1/1987 12:00:00 AM

EL PASADO EN PRESENTE

EE.UU. incluye a Waldheim en la lista negra de inmigración, debido a su pasado nazi.

A Kurt Waldheim, sus recientes éxitos políticos solo le han traído problemas. Desde el momento mismo en que fue elegido por seis años como Presidente de Austria en junio pasado, comenzó a ser duramente criticado y atacado, especialmente por las organizaciones de judíos americanos, que aseguraban tener pruebas contundentes sobre la participación del Presidente en el holocausto Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
En un acto sin precedentes en la historia de la diplomacia mundial, y respondiendo a las presiones de grupos judíos que habían esperado ansiosamente una decisión durante más de un año, el gobierno norteamericano puso -el martes de la semana pasada- el nombre de Waldheim en la lista de personas que tienen prohibida su entrada a este país. Waldheim es la primera cabeza de Estado en ser anotada en esta lista negra, en la cual hay 40 mil nombres, incluyendo personas con enfermedades infecto-contagiosas.
El registro de Waldheim como lugarteniente en el Ejército alemán desde 1942 hasta 1945, salió a la luz pública durante su campaña por la Presidencia de su país hace un año, cuando fueron publicados documentos que lo comprometían en el envío de judíos griegos a morir en campos de concentración y en brutales represalias contra los partisanos yugoslavos. Desde entonces, la administración Reagan estuvo de acuerdo en adelantar una investigación para saber si el nombre de Waldheim debía ser puesto en la lista.
El Departamento de Justicia investigó el historial de guerra del Presidente austriaco y encontró que este había prestado sus servicios en la unidad de inteligencia de Wermacht en los Balkanes y que, en mayo de 1942, actuando como enlace oficial con la División Italiana de Pusturia, había jugado un papel muy importante en la deportación de 482 civiles yugoslavos, quienes fueron enviados de Bosconia a Noruega para trabajos forzados. Los documentos encontrados en Yugoslavia por Neal Sher, director de la Oficina de Investigaciones Especiales de Estados Unidos, indican que, en 1942, el hoy Presidente austriaco estaba trabajando en el pueblo del cual estos judíos fueron deportados.
Funcionarios del Departamento de Justicia y el director ejecutivo del Congreso Mundial de Judios, Elan Steinberg, coinciden en afirmar que uno de los hallazgos más importantes en el caso Waldheim fueron los descubrimientos de Yugoslavia, los cuales proporcionaron las pruebas sobre su participación en la brutal campaña de Kozara en el verano de 1942. Durante la acción de Kozara, 68 mil personas, incluyendo 23 mil niños, fueron enviadas a campos de concentración.
Un informe final preparado por el director de la Oficina de Investigaciones Especiales, en la cual se incluía un análisis de la nueva información obtenida en Yugoslavia, fue entonces entregado para su revisión al procurador general, Edwin Meese, y al secretario de Estado, George Shultz, quienes tuvieron a su cargo la aprobación de la delicada decisión.
Por su parte Kurt Waldheim, quien fue durante diez años secretario general de las Naciones Unidas, ha negado cualquier relacion con las atrocidades nazis. En un sereno y calmado discurso televisado a la nación la semana pasada, la cabeza del Estado australiano expresó: "Déjenme decir, con toda la simplicidad, pero con inequívoca claridad, que yo tengo mi conciencia tranquila".
Respondiendo a los cargos de que él fue responsable del fusilamiento de rehenes durante la Segunda Guerra Mundial, y luego de asegurar que él no tomó parte en la Campaña de Kozara, Waldheim dijo: "Quisiera resaltar que, de hecho, yo he contribuido a la liberación de rehenes y, sobre todo, de aquellos norteamericanos que fueron capturados en Teherán".
De otra parte, el gobierno austriaco anunció el lunes pasado que había ordenado el regreso de su embajador en Washington, Thomas Klestil, para una serie de "consultas" en Viena. Y aunque en una reunión que sostuvo Klestil con Ronald Reagan en la Casa Blanca antes de viajar a la capilal de su país, el Presidente de Estados Unidos reafirmó las "cercanas y amistosas" relaciones entre los dos países, observadores políticos han interpretado el traslado del embajador a Viena como una muestra de malestar.
Pero más allá del debate diplomático, lo que está sobre el tapete es una compleja discusión sobre la participación de muchos hombres y mujeres de los territorios ocupados, en las actividades nazis. Y Waldheim puede haber ido tal vez más lejos que muchos en esas actividades. Pero sea como sea, está claro que cuenta con su simpatía, pues esas gentes ven en él al símbolo de lo que consideran una injusticia: que su pasado no les haya sido perdonado. La pregunta es, hasta qué punto se les puede perdonar y, sobre todo, hasta qué punto se les puede permitir convertirse en presidentes de una nación.
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