Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/07/10 00:00

EL PODER NACE DEL CAÑON

Las escenas en la Plaza Tiananmen vuelven a poner sobre el tapete el tema de la crisis del comunismo.

EL PODER NACE DEL CAÑON

Mientras los estudiosos del fenómeno chino consideran que lo que está sucediendo es el advenimiento de una guerra civil entre dos tendencias que se reflejan en el ejército: una conservadora y otra con un punto de vista reformador, algunos observadores occidentales aseguran que la "lección" refleja que el comunismo cada decenio necesita sacar a relucir sus tanques. En 1956 fue Hungría, en 1968 Checoslovaquia, en 1979 Afganistán y en 1989 China.
De acuerdo con esta interpretación, los regimenes comunistas cada vez que entran en crisis necesitan recurrir a la fuerza y al plomo para solucionar los brotes "contrarrevolucionarios". Y aunque parece una extraña coincidencia, la historia se ha encargado de demostrar que el comunismo no puede afianzarse de otra manera. Sin embargo, este no es ningun descubrimiento de Occidente. La tesis de que "el poder nace del fusil", enarbolada por Mao durante la guerra de liberación, no es sino un corolario de las tesis de Marx y Engels alrededor de la violencia revolucionaria. Y a pesar de que ha servido para que en algunos casos se justifiquen, inclusive, invasiones de un país a otro, en general es aplicada tanto en los países comunistas como en los capitalistas. No es sino imaginarse qué hubiera pasado si 10 mil estudiantes se hubieran tomado durante varios días el Central Park de Nueva York.
Pero al margen de que la figura del cañon sea la versión moderna del fusil, lo que la violenta represión en China plantea para Occidente es una serie de inquietudes. En primer lugar, que muchos observadores occidentales consideraban ingenuamente que el hecho de que un país comunista, despues de varias décadas de aislamiento, decidiera abrir sus puertas al mundo capitalista y permitiera que las grandes multinacionales expandieran sus mercados hasta allí, no significaba de ninguna manera que el país hubiera dado el anhelado viraje capitalista y, mucho menos, que fuera el comienzo del desmonte de un sistema que se forjó a costa de un buen número de años de lucha y de un buen número de muertos.
En segundo lugar, que un país que antes de lograr su independencia llego a estar dominado hasta por ocho potencias simultáneamente y que en 40 años ha logrado construir lo que es hoy, no es un fenómeno subestimable como durante mucho tiempo se penso en Occidente . El propio Reagan, que anuncio en su campaña electoral que solamente se entendería con Taiwan terminó por reconocer que los casi mil millones de chinos ocupan también un lugar en el globo terrestre. Y lo que se demostró en Tiananmen es que el gobierno chino está interesado en que se lo reconozca en el mundo pero no esta dispuesto a pagar el precio de retroceder en su historia. En otras palabras, que la violencia que el Ejército Rojo utilizó contra los estudiantes que pedian libertad y democracia es la más clara muestra de que el gobierno chino es comunista y no quiere dejar de serlo.
Por otro lado, al margen de que se los considere ahora los duros y que el propio Deng Xiao Ping sea visto como el duro, el Partido Comunista Chino seguira insistiendo en su línea aunque pierda imagen tanto nacional como internacionalmente. Den Xiao Ping, el mismo que estuvo dos vece preso cuando Mao y su esposa ejercían la " dictadura del proletariado"; el mismo que era considerado como el "renegado Kautsky de la revolución china"; el mismo que se opuso incesantemente a la "revolución cultural" y que terminó por derrotarla cuando Mao murió el mismo que reivindicó al que se consideraba el "Kruschov chino", Liu Shao Shi, y el mismo que apareció ante el mundo montado a caballo luciendo un sombrero vaquero cuando se inició la apertura a Occidente, aparece ahora como el duro, el radical y el que aplastó los brotes de democracia del pueblo chino.
Si aplastó la democracia. Pero lo que Occidente tiene que preguntarse es ¿cuál democracia? Porque ni siquiera los estudiantes que pedian libertad y democracia estaban pensando en la que se ha convertido en el sueño de Occidente: una democracia sin comunismo. No era casual que los mismos líderes de la Plaza Tiananmen se retiraran cantando "La Internacional". Y el hecho de que se haya esgrimido como baluarte de la lucha la efigie de la Libertad, o que algunos de los líderes estudiantiles tuvieran bluyines "Levis", no significaba que estuvieran pensando en el modelo gringo.
Es claro que para los chinos lo determinante sigue siendo el modelo de producción y que la contradicción entre la relaciones sociales de producción y las fuerzas productivas, para ellos, se debe resolver desde el punto de vista socialista, es decir, mediante la distribución de la riqueza. Y aunque Deng Xiao Ping ha sido el impulsor de algunas formas de producción capitalista, por considerar que el país debe ponerse al día y tratar de salir del atraso, aunque se hagan algunas concesiones, el modo de producción en China sigue siendo socialista. Y a pesar que nadie puede desconocer que China avanza hacia un proceso de "socialdemocratización", lo que si no se puede afirmar es que sea por la vía del capitalismo.
Pero el hecho que la dirigencia china hubiera llegado a la conclusión de que el país necesitaba abrirse al mundo occidental con el fin de impulsar su desarrollo, fundamentalmente en lo económico, dejo de lado que la apertura debía darse también en el terreno político. Y si ha avanzado en el proceso de "socialdemocratización", ha sido cojeando en el aspecto democratico. Y mientras se atrevió a librar la lucha ideológica cuando propuso el "estimulo a la producción" e inclusive a la propiedad, nunca dio el paso que implicaba la "desbolchevización" del partido. La rigida estructura de la dictadura del proletariado, concebida con la figura de que al pueblo lo representa el partido, al partido el comité central y al comité central el secretario político, terminó por instaurar la "dictadura del secretariado".
Y es en este aspecto en donde los comunistas de todos los países del mundo estan "unidos". La estructura del poder es el punto flaco de estos regímenes. No es sino dar un paso por la problemática que se vive en Polonia, o en los diferentes Estados bálticos que reclaman su soberanía frente a Moscú, o en la misma Ucrania que ha hecho varias manifestaciones antisoviéticas. No es sino mirar lo que ha sido el proceso que han sufrido los partidos comunistas europeos, para observar cual es la situación que se ha vivido en la historia de las gerontocracias comunistas. Unos ancianos que no permiten que se abran paso los jóvenes ni sus ideas y que en algunos casos, como el reciente de China, se hace a sangre y fuego.
Lo que definitivamente sí se dejó ver en China es que el Estado comenzo a debilitarse y ese era uno de los propósitos de los estudiantes que pedian que se sustituyera la anciana dirigencia del Partido Comunista. Y aunque con diferentes interpretaciones, la mayoría de los observadores ha coincidido en que la masacre de los estudiantes es el comienzo del fin de lo que ya empieza a llarnarse la "banda de Deng". Y lo que no se sabrá sino hasta que desaparezca la actual cúpula del Partido Comunista, es el papel que cumplió la mano dura de Deng Xiao Ping en este episodio. Porque si se juzga por la teoria marxista, el socialismo requiere de la dictadura del proletariado para pasar al próximo estadio, el del comunismo. Pero para pasar al comunismo, deberá desaparecer el Estado y desde luego la dictadura. Y si se tiene en cuenta que a la luz del marxismo el contrario de dictadura es democracia, es posible que los estudiantes estuvieran pensando en que era el momento de dar el paso al comunismo. Y de ser así, Deng Xiao Ping estaría pasando a la historia como el gran anticomunista por haber reprimido el momento en que se pedía que se acabara la dictadura del proletariado. Y se avanzara hacia un nuevo estadio.

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