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| 7/20/1987 12:00:00 AM

EL PRIMER ROUND

La primera fase de las audiencias sobre el escándalo Irán-contras deje en evidencia las fallas de la administración Reagan.


Si algo quedó claro después de las 110 horas de audiencia y el testimonio de los 27 personajes vinculados al escándalo Irán-contras que desfilaron por el Congreso norteamericano durante las últimas seis semanas, es que definitivamente la política exterior del país más poderoso del mundo no ha estado en estos 8 años en las manos del Presidente de Estados Unidos. Han sido sus subalternos y en muchos casos particulares quienes han tomado las decisiones y actuado. La alteración de documentos públicos, la coerción sobre otros gobiernos, mentir ante el Congreso, o solicitar a nombre del Presidente dinero para apoyar a los contras nicaraguenses sacando de ello beneficios personales, son apenas parte del increible listado de actividades ilícitas en que incurrió este puñado de personas orquestado por el coronel Oliver North desde los sótanos de la Casa Blanca.

Si sus actuaciones fueron ordenadas por Reagan o conocidas por él de antemano, es algo que todavía no es muy claro. Seguramente los testimonios del propio North y el del ex asesor de Seguridad Nacional John Poindexter el próximo mes den algunas luces al respecto y permitan por fin establecer la responsabilidad del Presidente. Por ahora, esta es una síntesis de los principales hechos conocidos durante la primera fase de las audiencias ante el Comité Especial del Congreso encargado de investigar el escándalo:

·Ronald Reagan: Los participantes en la venta de armas a Irán y en las operaciones de abastecimiento a los contras testificaron que habían recibido de North la seguridad de que estaban actuando bajo autorización de Reagan, pero ninguno ha afirmado haber hablado directamente con el Presidente. Fawn Hall testificó que no recuerda ninguna reunión privada entre Reagan y North.

Robert McFarlane dijo que poco después de una reunión sostenida entre el presidente Reagan y el rey Fahd de Arabia Saudita, este país contribuyó con US$ 24 millones para los contras. Reagan ha negado que hubiera solicitado esa ayuda.

·George Bush: El vicepresidente se reunió en 1986 con Félix Rodríguez, un ex agente de la CIA que tuvo que ver con la formación de la red de apoyo y suministro a los contras. Rodríguez afirmó, sin embargo, que nunca tocó con Bush el punto de sus actividades a favor de los contras, aunque admite haberse quejado de la operación de North en Nicaragua en una conversación con Donald Gregg, un asistente de Bush muy allegado a éste.

·Elliot Abrams: El subsecretario de Estado dijo que no estaba enterado de que North estuviera dirigiendo una red de suministros para los contras mediante el uso de los fondos provenientes de la venta de armas a Irán. Pero Lewis Tambs, quien fue embajador en Colombia y luego en Costa Rica, dijo que Abrams sí conocía sus actividades de apoyo a los contras. Abrams aceptó que había desorientado deliberadamente al Congreso al no mencionar la contribución de US$ 10 millones que personalmente solicitó al sultán de Brunei.

·John Poindexter: El ex consejero Nacional de Seguridad revisó un memorando de 1986 en el que se proponía desviar las utilidades de la venta de armas a Irán para apoyar con ellas a los contras. Según Fawn Hall, Poindexter no presentó objeciones de fondo a lo que allí se proponía. Las declaraciones de Poindexter están previstas para los primeros días de julio.

·Albert Hakim: Este hombre de negocios norteamericano-iraní dijo que North le permitió negociar con los iraníes un plan de nueve puntos para asegurar la liberación de los rehenes norteamericanos en el Líbano. El plan, conocido como "Los acuerdos de Hakim", por los miembros del Comité, implicaba que Estados Unidos buscara la liberación de 17 terroristas musulmanes encarcelados en Kuwait y vendiera 500 misiles antitanques a cambio de la liberación de uno o dos rehenes norteamericanos.

·Robert McFarlane: Predecesor de Poindexter en el puesto de consejero Nacional de Seguridad, aseguró a los legisladores en 1985 que las actividades de North a favor de los contras no violaban las restricciones que el Congreso había establecido, pero ahora en las audiencias ha declarado que sus negativas de esa época habían sido "demasiado categóricas". Ha afirmado que North lo mantuvo en la oscuridad sobre muchas de sus acciones.

·George Shultz: El secretario de Estado se opuso tanto a la venta de armas a Irán como a las actividades de North. El subsecretario Elliot Abrams dijo que Shultz veía a North como un "cañón suelto" y en 1985 le había ordenado que vigilara sus acciones.

·William Casey: Los testigos han afirmado que el difunto director de la CIA, un ferviente partidario de los contras, se reunió con frecuencia con North. MacFarlane dijo que sospechaba que North estaba recibiendo órdenes de Casey. El líder de la contra Alfonso Calero declaró que se sentía tan cercano a Casey, que lo llamaba "Tío Bill".

·Richard Secord: Este general retirado de la Fuerza Aérea dijo que sus acciones como intermediario en la venta de las armas a Irán fueron motivadas por el patriotismo y no por el afán de lucro. Sin embargo cobró una comisión del 61% en uno de los negocios de armas hechos con los contras, según revelan los documentos del Congreso. Su socio Albert Hakim afirmó que había consignado a nombre de Secord un millón de dólares provenientes de una de las ventas a Irán. Los investigadores del Comité del Congreso han dicho además que Secord compró un carro Porsche, un avión y realizó un viaje con más de 80 mil dólares que recibió de las utilidades en la venta de armas.

·Edwin Meese: Según algunos testigos, North contrató al procurador general para intrigar sobre la investigación que el FBI estaba haciendo acerca de la participación de una aerolínea en la operación de suministro a los contras.
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