| 1999/04/26 00:00

EL QUE RIE DE ULTIMO

EL QUE RIE DE ULTIMO

Nadie ha sido mayor objeto de chistes en este año que el presidente Bill Clinton. Pero la
semana pasada las bromas sobre su escándalo sexual se hicieron en presencia del propio mandatario y con
su concurso. Fue en la edición número 114 de la famosa cena anual satírica del Gridiron Club, una
agrupación de lo más selecto de los políticos y periodistas de Washington, que por primera vez permitió
chistes de color subido. Allí Clinton soportó por más de cinco horas chistes contados por damas ataviadas
con la boina de Monica Lewinsky e incluso tuvo tiempo para burlarse de sí mismo, como cuando dijo que sus
memorias se titularían "Mi historia, y no me muevo ni un milímetro de ella". Las reseñas de prensa no
mencionaron la actitud de la primera dama, Hillary.

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