Martes, 17 de enero de 2017

| 2007/09/22 00:00

El regreso del ‘Chino’

La orden de extradición del ex presidente Alberto Fujimori sacude la política peruana.

Alberto Fujimori

A lberto Fujimori planeó durante años un regreso de héroe a Perú, pero su sueño se convirtió en pesadilla. Por el contrario, el país que gobernó durante una década (1990-2000) antes de renunciar por fax para exiliarse en Japón, lo recibirá como un reo. Al cierre de esta edición se esperaba que el retorno se concretara, después de que la Corte Suprema de Justicia de Chile, el país donde aterrizó en 2005, decidió extraditarlo el viernes. El 'Chino' se enfrentará a un escenario completamente distinto al que había calculado: no llegará a luchar en la arena política, sino a defenderse de los siete casos por los que se le acusa, entre ellos los referidos a las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta.

Fiel a la tradición de su gobierno de presentar todo como un éxito planificado, el ex mandatario ha tratado de vender la derrota jurídica como una victoria. Tras conocer el fallo, aseguró desde Santiago que es la oportunidad de reencontrarse con su pueblo y que todo se enmarca dentro de su plan. Por supuesto, asegura que saldrá airoso de las acusaciones.

En la otra orilla, Human Rights Watch destacó que es la primera vez que un tribunal ordena la extradición de un ex jefe de Estado a su país de origen para responder por violaciones a los derechos humanos. Y celebró la decisión. "Después de años de evadir la justicia, Fujimori tendrá que responder a las evidencias que existen en su contra en el país que gobernó como un jefe mafioso", dijo, también desde Santiago, José Miguel Vivanco, director para las Américas.

Pero más que las reacciones del otro lado de la frontera, es en la política peruana donde las consecuencias de la extradición se sentirán con todo su peso. La influencia del 'Chino' durante sus 10 años en el poder todavía despierta pasiones. Para sus detractores, fue un dictador que se aferró al poder sin el menor respeto por las instituciones o los derechos humanos. Para sus seguidores, salvó el país del colapso económico y acabó con Sendero Luminoso. Aunque abandonó Perú en medio de los escándalos por los excesos de su ex asesor y mano derecha, Vladimiro Montesinos, encontró refugio en Japón. Fujimori era un prófugo, pero a pesar de las solicitudes tanto de Lima como de la Interpol, Tokio nunca tuvo la intención de hacer algo al respecto. El 'Chino', que tiene también la nacionalidad nipona, estaba blindado en su exilio asiático.

Fujimori planeó su estrategia en aquellos años. Desde el país del sol naciente envió una biografía cuidadosamente escrita a diversas oficinas en Washington con el fin de limpiar su nombre y abonar el terreno para su retorno en un nuevo contexto mundial donde juzgaba que sus 'éxitos' en la lucha antiterrorista serían mejor apreciados. Un artículo de 2003 en The New York Times, titulado 'Ex presidente peruano planea su regreso al poder', aseguraba que su plan era imitar la estrategia de Alan García, quien después de su desastroso primer mandato (1985-1990), se mantuvo en el exilio el tiempo necesario para que los cargos de los que lo acusaban fueran desechados. En ese entonces nadie imaginaba que el líder del Apra volvería a la Presidencia.

Con esos antecedentes, Fujimori aterrizó en Chile, en noviembre de 2005, con el propósito de presentarse a las presidenciales de 2006 en las que García derrotó al nacionalista Ollanta Humala. Aunque el 'Chino' no concretó sus aspiraciones, pues permaneció bajo arresto en Santiago mientras se resolvía su situación, los analistas coinciden en que consiguió 'fujimorizar' las elecciones.

Hace un par de meses, en otro giro sorprendente, Fujimori buscó un escaño en el Senado japonés por el Nuevo Partido de los Ciudadanos, con el fin de conseguir un seguro que hiciera más compleja su extradición. Los 51.612 sufragios que consiguió no le alcanzaron para hacerse con un asiento en la Cámara alta.

Según la leyenda, Fujimori era un estratega infalible, pero nada parece indicar que en esta ocasión se salga con la suya. De todas las acusaciones, las más serias son las de las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, ocurridas en 1991 y 1992, en las que murieron 25 personas, entre ellas un niño. "Nadie lo está acusando de haber apretado el gatillo, dijo a SEMANA el analista político y columnista del diario Perú21 Carlos Basombrio. Pero hay una seria evidencia de que conocía, favoreció y amnistió a los protagonistas de estos hechos. Incluso algunos testimonios hablan de que los ordenó", agrega.

La llegada de Fujimori va a ser una prueba de fuego tanto para la justicia peruana como para el sistema político en general. Si bien el fujimorismo es hoy una fuerza minoritaria, todavía cuenta con simpatizantes y representación parlamentaria. Sin ir muy lejos, Keiko, la hija de Fujimori, se convirtió en la congresista más votada de las últimas elecciones. Las encuestas y los resultados electorales permiten asegurar que entre el 10 y el 20 por ciento de los peruanos simpatizan con el 'Chino'. Más importante aun, en el Congreso ha habido una colaboración estrecha entre el Apra y el fujimorismo, al punto de que muchos hablan de un pacto secreto bajo la mesa. Una de las preguntas es cuál va a ser la relación entre las dos fuerzas a medida que se desarrolle el proceso.

¿Este contexto permite descartar una resurrección política del 'Chino' y darlo por enterrado? Nadie se atreve a asegurarlo. La política peruana es impredecible, y la mejor prueba es que hace ocho años Alan García era considerado un cadáver político. Para el analista y ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi, "Alan es un político hábil, pero Fujimori no lo es. Como demostró su llegada a Chile, sin Montesinos no vale mucho".

La situación del 'Chino' parece mucho más comprometida, a lo que se suma un factor biológico. "Tiene 69 años y los procesos van a durar tres o cuatro años, asegura Basombrio. las pruebas son bastante contundentes y es improbable que no sea condenado al menos en uno de los casos. Yo me inclino a pensar que es un capítulo cerrado".

La novela en que se ha convertido la vida del exótico ex presidente peruano está lejos de su final, y la mayor expectativa corre ahora por cuenta del careo que sostendrá con el oscuro Montesinos. El discurso de Fujimori siempre lo ha señalado como el culpable de todo. Hasta el momento, el ex asesor, recluido en la base naval de Callao, ha guardado silencio. ¿Se va a sacrificar o acusará a su antiguo jefe? El encuentro de los otrora socios podría poner alguna luz sobre los episodios más oscuros de la era Fujimori.

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