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| 6/23/2012 12:00:00 AM

El regreso del PRI

De la mano de Enrique Peña Nieto, el partido que tuvo el poder durante siete décadas está a punto de reconquistar la presidencia. ¿Podrá la izquierda detener el avance?

El futuro de México se resuelve en diez horas que deciden el rumbo de los mexicanos para los próximos seis años. México no tiene segunda vuelta, pues gana quien saque más votos. Por eso, el 1 de julio los candidatos se la juegan a todo o nada. Tal vez por eso cada día se publican 14 encuestas donde el favorito, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI); el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD); Josefina Vásquez Mota, del Partido Acción Nacional (PAN), y el independiente Gabriel Quadri logran alguna cifra que les conviene.

Pero más allá de las estadísticas, la victoria de Peña Nieto, que hasta hace un mes parecía ser predecible, terminó trastornada por los jóvenes, que revivieron la candidatura de López Obrador. Aunque las encuestas más confiables le dan al PRI mínimo 12 puntos de ventaja, en la recta final puede haber sorpresas. Como le dijo Rosa María Mirón, politóloga de la UNAM, a SEMANA, la "victoria del PRI está cantada, pero en política nunca se sabe".

Con su pinta de galán, Peña Nieto es el último modelo del PRI, el partido gobernó entre 1929 y 2000. Priísta purasangre, se crió entre caciques, con tíos gobernadores y padrinos poderosos, y heredó una maquinaria en el estado de México. Le gusta que lo describan como perfeccionista, pero para otros es un yuppie inculto dispuesto a cualquier cosa por la banda presidencial. En su campaña, el derroche brilla. El candidato se desplaza en un jet privado, tiene 2.200 vallas en las ciudades y cada mitin es un show hollywoodense, Y como dijo Mirón, "perdieron la presidencia, pero no todo. Tienen 20 de 32 gobernaciones, 240 diputados, 921 alcaldes. Hay una estructura muy sólida que mantuvieron unida y les ha permitido conseguir buenos resultados".

Pero tal vez su notoriedad y su éxito se explique por su omnipresencia mediática. Siempre se sospechó que tenía un acuerdo con Televisa. El diario The Guardian lo evidenció con documentos y wikileaks que revelaron pagos de Peña Nieto a cambio de cobertura en la televisión. Tal vez eso explique el teflón que lo protege. Lo han acusado de asesinar a su esposa, de infidelidad, de encubrir la muerte de una niña. También logró esquivar su responsabilidad en la masacre de Atenco cuando, siendo gobernador, ordenó un operativo policial que terminó con dos muertos y 26 mujeres abusadas.

Por eso la pregunta es si gana Peña Nieto, quién volverá al poder. Si el viejo PRI, que dominó a México a punta de corrupción, censura, violencia y fraudes, o el "nuevo PRI" moderno que muestra la publicidad. Para los 131 estudiantes que se movilizaron tras ser acusados por Peña Nieto de mercenarios por abuchearlo en la Universidad Iberoamericana y que fueron el germen del movimiento YoSoy132, el PRI es el demonio y su regreso sumergirá a México en el pasado. Los jóvenes, además, revivieron la campaña de Andrés Manuel López Obrador, o Amlo, que pasó de ser tercero a pisarle los talones al PRI. Hace seis años perdió por solo 0,5 puntos con Felipe Calderón. En ese entonces ocupó con sus militantes el Paseo de la Reforma en el D.F., denunciando fraude. Su empecinamiento terminó por ser irresponsable y solo logró polarizar el país.

Amlo trató de reinventarse. Ahora impulsa la República Amorosa y dice que quiere la reconciliación. ¿Le alcanzará? Duncan Wood, analista del Center for Strategic and International Studies, de Washington, le dijo a SEMANA que "es muy difícil, la diferencia es muy amplia, es demasiado tarde para cambiar las cosas. Pero Amlo sí logró reducir sus negativos con su posición menos agresiva".

A quien sí le va a quedar imposible es a Josefina Vásquez Mota del PAN. Carga los 50.000 muertos de la guerra contra el narcotráfico que declaró Calderón. Y su candidatura nunca logró despegar. A tal punto que Vicente Fox, el presidente que le ganó al PRI en 2000, llamó a votar por Peña. José Santillán, analista del TEC de Monterrey, cree que "lo que está influyendo en el voto es la decepción por los dos gobiernos del PAN. La transición se convirtió en desilusión".

Y ese es tal vez el principal problema de la política mexicana. Todos los candidatos pretenden ser el cambio. Como dijo el escritor Carlos Fuentes, que murió hace un mes, "los partidos tradicionales no tienen soluciones. Los problemas son muy grandes, la política es muy pequeña".
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