Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 2013/09/04 00:00

Hallan muerto en su celda al secuestrador de Cleveland

Ariel Castro, quien raptó por casi 10 años a tres mujeres, apareció ahorcado en la noche del martes.

Ariel Castro, violador y secuestrador de Cleveland, durante el juicio por 977 cargos. Foto: AP

Ariel Castro, el hombre que mantuvo cautivas a tres mujeres durante casi una década en su casa de Cleveland hasta que una de ellas logró escapar, fue hallado muerto en su celda, y se presume que cometió suicidio, según informaron las autoridades este miércoles.

Castro, de 53 años y de origen puertorriqueño, fue encontrado colgado en su celda alrededor de las 10:20 p.m. (hora colombiana) del martes en el Centro de Recepción Correccional Oriente, ubicado al sur de Columbus, centro de Ohio, dijo JoEllen Smith, portavoz del Departamento de Rehabilitación y Corrección.

Personal médico de la prisión le practicó la reanimación cardiopulmonar antes de que Castro fuera trasladado a un hospital, donde fue declarado muerto.

Castro estaba bajo custodia de protección debido a la notoriedad de su caso, lo que significa que era vigilado cada 30 minutos, pero no estaba en vigilancia por riesgo de suicidio, indicó Smith.

Los abogados del puertorriqueño trataron sin éxito de que examinaran psicológicamente a su cliente en la prisión del condado de Cuyahoga, donde Castro estuvo detenido antes de ser entregado a las autoridades estatales una vez que se le dictó sentencia, como explicó Jaye Schlachet a AP. Schlachet no quiso dar más detalles.

En una entrevista sobre la sentencia de Castro efectuada el mes pasado, Schlachet y al abogado Craig Weintraub dijeron que su cliente claramente encajaba en el perfil de desorden antisocial y que tenían esperanza de que los investigadores lo estudiaran en busca de pistas que pudieran ser utilizadas para detener a otros depredadores.

El secuestro

Las tres mujeres, Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesús, fueron secuestradas por Castro en los años 2002, 2003 y 2004, cuando tenían 20, 16 y 14 años, respectivamente. 

Las mujeres se libraron de ese infierno en mayo pasado gracias a los gritos desesperados de Amanda. Unos vecinos la escucharon y de inmediato corrieron a ver qué pasaba. “La puerta estaba enganchada con una cadena, así que tuve que romperla a patadas”, relató a SEMANA el dominicano Ángel Cordero, quien vive en el barrio desde hace ocho años. 

Entonces, otra vecina le prestó un teléfono a la joven para que llamara al 911: “Soy Amanda Berry. Fui secuestrada y llevo desaparecida los últimos diez años. Estoy aquí y estoy libre”, le dijo a la operadora. A los cinco minutos llegaron 13 patrullas de la Policía. 


La mujer reveló entonces que en la casa había más personas recluidas contra su voluntad: DeJesús, Knight y su propia hija, de seis años, fruto de los abusos de Castro.

Sin embargo, ellas tenían tanto temor de Castro que retrocedieron en un principio cuando la policía llegó a la casa, pero rápidamente se dieron cuenta de que eran libres. 

Tras el rescate, los vecinos no salían de su asombro y aseguraron que en ningún momento sospecharon que Castro pudiera ser responsable de los secuestros, dos de los cuales, los de DeJesus y Berry, eran muy conocidos por la comunidad.

Castro, arrestado el mismo día de la liberación, recibió el 1 de agosto una condena a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional por el cargo más grave al que se enfrentaba, el de homicidio agravado, puesto que golpeó a una de las mujeres durante el cautiverio hasta causarle un aborto.

Por el resto de los casi 1.000 cargos, entre ellos cientos por violación, Castro recibió varias condenas consecutivas que sumaban otros 1.000 años más en prisión.

El tiempo después de la liberación

Dos meses después de salir del secuestro en las que las tenía Castro, las tres mujeres difundieron un video en el que daban las gracias a todas las personas que las habían ayudado y habían respetado su privacidad tras recuperar la libertad.

El video fue revelado por ABC News el 9 de julio. 

El juicio de Castro


La sentencia respondía al acuerdo de culpabilidad que su defensa acordó con la fiscalía para que Castro se librará de la pena de muerte.

El día del juicio, el condenado pidió perdón a sus víctimas al inicio de la audiencia y se declaró no culpable.

"No soy un monstruo. Estoy enfermo", dijo. "Creo que yo soy también una víctima", sostuvo vestido con el típico mono naranja de los presidiarios y una prominente barba.

Castro relató entonces que había sufrido abusos sexuales siendo joven y habló también de su adicción a la pornografía.

"No estoy tratando de poner excusas. Sé que obré mal, pero no soy una persona violenta", indicó.

Castro relató que en la casa en la que mantuvo secuestradas a las tres mujeres había "armonía" y que las acusaciones de abusos sexuales eran "falsas", puesto que, según él, "muchas veces" ellas le pedían tener sexo.

Pero el juez Michael J. Russo, al leerle la condena, fue rotundo: "Usted separó a tres mujeres de sus familias y sus comunidades, las hizo esclavas y las trató como si no fueran personas".

Quién era Ariel Castro

Castro era un exchofer de autobús escolar y su casa estaba ubicada en un barrio salpicado de viviendas tapiadas, justo al sur de la ciudad.

Según el archivo personal de Castro del distrito escolar de Cleveland, que AP obtuvo haciendo uso de la ley de libertad de información, Castro fue contratado en 1990 como conductor tras decir en su solicitud que le gustaba trabajar con los niños. El archivo incluye detalles de su despido, aprobado por la junta escolar el año pasado, después de que dejó desatendido el autobús por varias horas.

La página de Facebook de Ariel Castro lo identificaba como residente de Cleveland. Dice que el hombre hizo la secundaria en Lincoln-West High School. Entre sus intereses menciona Virginia Beach, una raza de perros chinos y el cantante de salsa cubano Rey Ruiz.

El 11 de abril felicitó a su "tía Rosie Arlene" y le deseó una pronta recuperación tras dar a luz "un hermoso varoncito". "Eso me hace abuelo por quinta vez. Los quiero", escribió.

Sus vecinos cuentan que Castro tocaba el bajo en bandas de salsa y merengue, estacionaba en la calle el autobús escolar que manejaba, y sacaba a pasear a los niños en su motocicleta.

Con información de AP y EFE.

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