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| 8/23/2012 12:00:00 AM

El techo más famoso del mundo

Este mes se celebran 500 años de la culminación de una de las obras de arte más importantes del Mundo Occidental: el techo de la Capilla Sixtina, pintado por Miguel Ángel.

Cada día un promedio de 17.000 turistas hacen fila para entrar al Museo del Vaticano y conocer una de las estructuras más famosas del mundo: la Capilla Sixtina. La capilla fue comisionada por el Papa Sixto IV y es una estructura relativamente simple en su arquitectura. El valor de la capilla se encuentra en su interior, en los frescos que cubren sus paredes y especialmente en el techo, pintado por Miguel Ángel hace 500 años. Desde 1878, la capilla se utiliza como el lugar de deliberación en el momento de escoger un nuevo Papa y desde allí sale el humo blanco que marca la elección de un nuevo líder de la iglesia católica.

En 1512, Miguel Ángel concluyó su trabajo en el techo de la capilla. El trabajo fue comisionado por el Papa Julio II quien quería adornar el techo con imágenes de los 12 apóstoles. Hasta entonces, este estaba pintado de azul oscuro con estrellas doradas. Miguel Ángel, quien al comienzo se mostró poco entusiasmado con el proyecto, pues su especialidad era la escultura y nunca antes había pintado, desechó la idea del Papa e hizo una propuesta mucho más ambiciosa que incluía 300 figuras, 9 escenas de Génesis, rodeadas de imágenes de los profetas y antecesores de Jesús.

Las imágenes de Miguel Ángel fueron innovaciones a la pintura tradicional. La anatomía muscular de las figuras y la desnudez total o parcial hicieron ver a personajes bíblicos, profetas e incluso a Dios con nuevos ojos. La escena más conocida es “La Creación de Adán” en la cual Dios y el primer hombre extienden sus brazos y sus dedos están a centímetros de tocarse. La imagen ya hace parte de la cultura popular y se ha reproducido y parodiado cientos de veces.
Miguel Ángel necesitó cuatro años para cubrir los 1.100 metros cuadrados que comprenden el techo de la capilla. El trabajo lo realizó de pie, inclinando su espalda hacia atrás, en una posición que le causó calambres y dolor constante. Su vista también se vio gravemente afectada.

La capilla que ven los visitantes contemporáneos no es la misma que ven quienes visitaron el Vaticano hace medio milenio. En 1994 se concluyó un controvertido proceso de restauración que duró 13 años y develó los vivos colores que estaban ocultos bajo capas de polvo y grasa que llevaban siglos acumulándose. Muchos críticos aseguran que las sombras y el trabajo de carbón de Miguel Ángel se perdieron con la restauración. Otros dicen que estamos viendo los frescos como los pintó el maestro.

La restauración costó 4,3 millones de dólares y fue financiada por un canal de televisión japonés, Nippon Television Network. A cambio, la corporación se hizo acreedora de los derechos de fílmicos y fotográficos de la capilla restaurada. Los turistas no pueden tomar fotos y los guardias del Vaticano repiten constantemente la prohibición.

La entrada al Museo del Vaticano cuesta 15 Euros y permite la entrada a la capilla. Los visitantes tienen que hacer largas filas, que pueden durar horas, y observan los frescos en un espacio abarrotado de turistas, mientras se les pide que circulen para que más gente pueda entrar. En los últimos años muchos han optado por realizar visitas privadas, que ya no son exclusivas para la realeza y celebridades. Por 275 euros por persona se puede realizar un tour privado de la capilla que permite observar el arte en tranquilidad e incluso utilizar el espacio para su función original: orar.

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