Miércoles, 26 de noviembre de 2014

| 2013/05/15 00:00

¿El Watergate de Barack Obama?

Las 'chuzadas' a la agencia AP y los escrutinios tributarios a opositores políticos son un remezón a la Casa Blanca.

Reporteros y editores de AP trabajan en el cubículo que les fue asignado en al Capitolio en Washington, Estados Unidos. Foto: AP
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DW

El escándalo por el espionaje a la agencia de noticias AP y el del Servicio de Recaudación Interna (IRS) contra grupos conservadores están poniendo contra las cuerdas al presidente estadounidense, Barack Obama.

En un duro editorial firmado por su junta editorial, el diario The New York Times afirma que el gobierno de Obama "ha fracasado a la hora de ofrecer una justificación creíble" del espionaje durante dos meses de los registros telefónicos de periodistas y editores de la agencia de noticias estadounidense.

Más que nada, agrega, la acción parece "un esfuerzo para amedrentar a informantes", contra quienes el gobierno de Obama ha tomado duras medidas sin precedentes en administraciones anteriores. Las protestas de organizaciones de prensa nacionales y extranjeras, así como de políticos tanto opositores como del mismo partido Demócrata de Obama, no han cejado desde que se conoció el escándalo.

Tampoco han disminuido pese al distanciamiento tanto de la Casa Blanca, que ha asegurado no conocer el asunto, como del propio fiscal general, Eric Holder, un hombre muy próximo a Obama –que lo ha defendido en ocasiones anteriores– que la víspera aseguró que se inhibió del caso de filtración "muy muy grave" que llevó posteriormente a un subordinado a ordenar la investigación de los registros telefónicos de AP.

Este podría ser el “Watergate” de Obama, especulan analistas, en referencia al escándalo de escuchas que hizo renunciar al expresidente Richard Nixon en la década de 1970, reporta la corresponsal de la televisora pública alemana ARD.

"Intolerable e inexcusable"
Una rueda de prensa sobre fraudes a la reforma sanitaria en la que compareció Holder se convirtió el martes en un duro interrogatorio sobre el espionaje periodístico. El fiscal general comparece también este miércoles en una audiencia en el Congreso donde tanto este caso como el del IRS prometen hacer sudar al responsable de Justicia de Obama.

"Cualquier intento de limitación de la Primera Enmienda (sobre libertad de prensa) resulta muy preocupante", como también "reportes de que el IRS realizó escrutinios injustificados de grupos conservadores durante un año electoral", adelantó el presidente del Comité Judicial que celebrará la audiencia, el congresista republicano Bob Goodlatte.

Tras revisar un informe independiente sobre las acusaciones que pesan contra el IRS, el propio Obama calificó la pasada noche de "intolerable e inexcusable" la actuación de la oficina recaudadora de impuestos y prometió tomar medidas duras contra los responsables.

Aunque la investigación está según Holder en manos del FBI, Obama también le ha pedido a su secretario del Tesoro, Jack Lew, que tome cartas en el asunto para buscar a los responsables del escrutinio de organizaciones conservadoras como afiliados al Tea Party.

"¿Quién va a ir a la cárcel?"

El congresista republicano Darrell Issa anunció ya la pasada noche su intención de organizar próximamente una audiencia del Comité de Supervisión que preside sobre el escándalo del IRS, que según afirma el diario Politico podría tener lugar la próxima semana.

Issa ha sido uno de los legisladores que con más dureza ha actuado en los pasados años contra miembros del gobierno de Obama, especialmente contra Holder, a quien trató de hacer dimitir por otro escándalo, el de la permisión de flujo de armas a México

A las críticas se unió también el máximo republicano en el Capitolio, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, quien reclamó este miércoles respuestas de la Casa Blanca, sobre todo por el caso del IRS: "El IRS ha admitido que fue a por los conservadores. Mi pregunta no es quién va a dimitir, mi pregunta es: ¿quién va a ir a la cárcel por este escándalo?", se preguntó.

El diario The Washington Post subraya que aunque la Casa Blanca se ha tratado de distanciar tanto del escándalo de AP como del IRS, "ambos son ahora problemas del presidente y ambos reflejan dudas sobre el gobierno que datan de antes de las revelaciones de los últimos días".

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