Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/06/18 00:00

España en el limbo

Tras completar casi seis meses sin un gobierno en propiedad, los españoles votarán el domingo 26 para tratar de romper el equilibrio inestable que tiene al país en el peor de los mundos. Las perspectivas no son buenas.

España en el limbo Foto: A.F.P.

Aunque el verano avanza a pasos agigantados, en España los nubarrones de la política oscurecen el panorama. Parece mentira, pero ese país está a punto de completar medio año de interinidad gubernamental ante la incapacidad de sus partidos para ponerse de acuerdo para gobernar. Y mientras se acercan las nuevas elecciones, hay pocas esperanzas de superar este impasse, el peor escenario de la democracia parlamentarista.

Los sondeos auguran un resultado semejante al obtenido en las últimas elecciones del pasado 20 de diciembre, en las que ninguno de los cuatro partidos (Popular, del presidente en funciones Mariano Rajoy, Socialista, Podemos y Ciudadanos) logró una mayoría suficiente para formar gobierno sin necesidad de alianzas.

Desde esa fecha, España tiene un gobierno interino que no puede disponer de los presupuestos ni trazar y ejecutar planes de acción. La parálisis de la inversión oficial nueva es total, si bien siguen operando con normalidad todos los sistemas públicos (salud, educación, transporte, etcétera). Desde Bruselas, la Unión Europea pide con urgencia a los partidos ponerse de acuerdo para evitar que se agrave la crisis económica por falta de medidas de control del gasto y nuevas inversiones públicas, pero estos están concentrados ahora en capturar a nuevos votantes para mejorar sus resultados electorales.

“En el último semestre hemos asistido a un nuevo escenario político donde los partidos nuevos y viejos no han sabido adecuarse a estos nuevos tiempos y han actuado como si estuvieran en campaña, con lo cual España ha tenido la campaña electoral más larga de su historia y casi nadie se atreve a pronosticar si, tras las elecciones, los partidos podrán formar un gobierno o si estaremos abocados a nuevas elecciones otra vez”, dijo a SEMANA el politólogo de la Universidad Complutense Pablo Casals.

A lo largo de este año los casos de corrupción no han cesado de salpicar a Rajoy y a los suyos. Las investigaciones han demostrado que el Partido Popular se ha financiado de manera ilegal desde principios de 1990, otorgando contratos a empresas ‘amigas’ que luego devolvían el ‘favor’ con fuertes sumas de dinero. Rajoy fue quien nombró a Luis Bárcenas, gerente y tesorero del PP entre 1990 y 2009, quien alcanzó a tener 47 millones de euros de sobornos ocultos en Suiza y ahora está siendo juzgado. De hecho, a principios de este mes un juez obligó al PP a pagar una fianza de 1,2 millones de euros como responsable civil subsidiario por su financiación ilegal, en un juicio que se ha alargado durante más de cuatro años.

Pero ni Rajoy ni ninguno de los suyos ha renunciado ni asumido responsabilidades y en los sondeos el PP marcha primero y podría obtener una votación semejante a la del 20 de diciembre. “Eso solo se explica conociendo la historia del PP, que surgió de las filas del franquismo. En los 40 años de Franco la corrupción de los cargos públicos fue total y muchos empresarios y líderes políticos y militares afines al régimen hicieron grandes fortunas. Y esta mala costumbre ha pervivido hasta hoy tanto en los líderes como en los votantes que les siguen apoyando”, señaló a SEMANA la historiadora Ana Martínez, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Lo cierto es que la mayor parte de los votantes del PP tiene más de 60 años. Con el progresivo envejecimiento de la población más de 12 millones de personas representan el “voto fiel” que lo sostiene adelante. Pero Rajoy tiene ahora menos margen de maniobra, pues por esa misma razón ninguno de sus contrincantes quiere pactar con él. El partido más cercano es el derechista Ciudadanos, pero su líder Albert Rivera exige la renuncia de Rajoy y el cambio total de la cúpula para hablar de alianzas.

La pelea por el liderazgo de la izquierda es aún más encarnizada. Según el último estudio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), el nuevo partido Podemos, de Pablo Iglesias, surgido de los jóvenes indignados del 15M, superará en votos al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y se convertirá en el principal partido de izquierda. El PSOE ha perdido fuelle por los errores de sus últimos gobiernos y líderes, y, en mayo pasado, Podemos dio un giro al firmar una alianza con Izquierda Unida, que durante décadas fue el tercero en votos. Concurren a estas elecciones con la marca Unidos Podemos, que se presenta como la “verdadera” izquierda progresista y acusa al PSOE de haber iniciado los recortes sociales y contribuir al deterioro de la democracia.

El partido más golpeado es precisamente el PSOE, de Pedro Sánchez, que el 20 de diciembre obtuvo el peor resultado de su historia. Sus votantes tienen entre 45 y 60 años y no ha sabido cautivar a los jóvenes, los mas golpeados por el desempleo y ahora se decantan por Unidos Podemos.

Sánchez firmó un pacto con Ciudadanos pero se negó desde el principio a establecer una alianza con Podemos y los partidos independentistas vascos y catalanes, cuya unión era la única fórmula viable en aquel momento para conformar gobierno. “Aquello habría sido un suicidio para el PSOE porque sabe que Podemos le ha quitado muchos de sus votantes y que lo quiere devorar”, dijo el politólogo Fernando García a SEMANA.

Unidos Podemos aglutina a numerosas organizaciones disconformes con el PP y el PSOE, entre las que se encuentran partidos radicales e independentistas. Pero este crecimiento rápido no le garantiza una mayoría suficiente. Los sondeos lo sitúan como segunda fuerza en votos después del PP pero falta ver si este aumento se traduce en un número mayor de escaños. El problema es que en España manda la Ley de Hondt que favorece a los partidos tradicionales, el PP y el PSOE, en el reparto de curules. Esto hace que incluso si Unidos Podemos, cuyo grueso de votantes está en las grandes ciudades, lograra obtener más votos que nadie, solo conseguiría un máximo de 92 escaños, casi 20 curules por debajo del PP. El objetivo de Unidos Podemos y Ciudadanos es cambiar la Ley de Hondt, pero el control tradicional del PP en el Senado se lo pondrá muy difícil.

“Si no hay sorpresas, tras las elecciones del 26 de junio continuará el mismo atasco. Una alianza de dos partidos, como la del PSOE y Ciudadanos, no basta, como ya se demostró en estos seis meses. Se necesita un pacto mínimo de tres partidos grandes, pero nadie quiere aliarse con el PP y Rajoy por su corrupción y sus recortes sociales, y nadie quiere tampoco asociarse a Unidos Podemos por considerarlos comunistas, radicales y populistas”, aseguró Casals a SEMANA.

Bélgica tiene la marca mundial del país democrático que ha sobrevivido sin tener gobierno. Entre 2010 y 2011 estuvo 541 días paralizado, un año y medio sin un ejecutivo estable. Lo curioso es que en ese tiempo, y a pesar de la falta de gobierno, la economía creció el 2 por ciento y el desempleo bajó. Pero este ejemplo no vale para España, cuyo desempleo llega al 22 por ciento, la deuda pública alcanza casi el 100 por ciento del PIB y el número de personas sin ningún ingreso supera los 7 millones.

Por segunda vez, en la joven democracia española ningún partido conseguirá la mayoría absoluta en las próximas elecciones y también por segunda vez los partidos están forzados a pactar. Concurren los mismos líderes con las mismas ideas férreas a disputarse menos votos que antes, pues se estima que la abstención aumentará un 5 por ciento como mínimo. Para los analistas, si los cuatro partidos fuertes no logran conformar un gobierno estable será un fracaso de sus líderes y los ciudadanos tendrían que penalizarlos si los llevan a unas terceras elecciones. Incertidumbre total.

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