Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1989/05/29 00:00

ELEGIDO DE GOLPE

El general Andres Rodríguez aplica los trucos de Stroessner.

ELEGIDO DE GOLPE

La desaparición de la escena politica del general Alfredo Stroessner, quien manejó con mano de hierro el Paraguay desde 1954 hasta hace pocos meses, dejó a sus conciudadanos, de un momento a otro, con la responsabilidad de tomar por si mismos las decisiones.

Stroessner, con su figura omnipresente, ocupaba todo el espacio político, y su partido, el Colorado, "ganaba" una y otra vez las elecciones, orquestadas por una poderosa maquinaria, con mayorias que nunca eran inferiores al 90% de los votantes. En Paraguay, la unica voluntad efectiva era la de Stroessner.

Por eso, cuando en febrero de este año el general Andres Rodriguez derroco a su consuegro (con quien habia colaborado estrechamente durante muchos años), mediante un sangriento golpe militar, no se tejieron demasiadas esperanzas sobre el restablecimiento de la democracia. Esa es una sensacion que aun hoy, cuando se acaba de celebrar la primera elección presidencial relativamente libre en mas de 35 años, sigue vigente.

La razón es clara. Rodriguez ha jurado en todos los tonos que "la recompensa mas preciada" de su vida seria "transmitir con honor esta alta investidura al ciudadano que me suceda en la presidencia de la Republica en 1993". Pero en el proceso de legitimizar en las elecciones su poder de hecho, asumio actitudes que recuerdan al regimen con el que estuvo vinculado tan familiarmente.

En primer lugar, para muchos observadores era claro que llamar a,elecciones segun la letra de la Constitucion de Stroessner resultaba un mal primer paso.
Según esa norma, en caso de falta definitiva del Presidente titular se debería convocar a los electores dentro de los tres meses siguientes. Esa disposición resulta perfectamente razonable en cualquier pais del mundo, menos en Paraguay, donde la actividad politica habia sido un sainete que se repetia cada vez que al legendario Stroessner se le agotaba el periodo. Si en ningun país con tradición democrática ese es un plazo suficiente para organizar y llevar a termino una campaña presidencial, en Paraguay resultaba completamente irreal pensar que los partidos politicos, tras una proscripción de tantos años, podian organizarse y adelantar una campana politica en tres meses.
Pero el general Rodríguez se sostuvo en la defensa de una norma constitucional que el mismo habia violado al derrocar a Stroessner. Como si eso fuera poco la postulacion del nuevo hombre fuerte como candidato, el 4 de abril pasado, genero un enconado debate jurídico, pues algunos esgrimian el articulo 177 de la Carta como argumento inequivoco de que el primer mandatario no puede acumular ninguna otra funcion oficial, ni realizar campaña política proselitista por ningun partido.

Allí, sin embargo, tampoco paran las dudas. El general Rodriguez se nego a modificar la vieja ley electoral que regia los comicios de la era "stronista" "Verdadero monumento a la estafa de la voluntad del electorado", como la calificara un grupo de observadores independientes, la ley incorpora padrones obsoletos que registran dos y tres veces a la misma persona (que podia votar en diferentes distritos), y otras irregularidades que podrían haberse repetido sin problemas. Pero, ademas, esa misma ley estipula que el partido que gane la mayoría simple se adjudica los dos tercios de los 36 senadores y de los 72 diputados nacionales, lo que significa, en la practica, la continuidad del poder absoluto para los colorados .

En esas condiciones, los partidos opositores no debatieron tanto sobre el nombre de su candidato, como sobre la conveniencia de participar en unos comicios tan insolitos. El Partido Liberal Radical Auténtico, la principal fuerza de oposicion, postulo al joven abogado Domingo Laino, quien estuvo varias veces preso y vivio algunos años en el exilio. Pero para ello debio atravesar por la encrucijada de decidir su participacion en unos comicios plagados de trampas electorales y, de paso, legitimizar asi una dictadura. Sin embargo, ante los nuevos aires que corren, Laíno decidio participar, pues pensaba que su partido, al no hacerlo, hubiera podido ser acusado de sabotear el proceso aceptado en vastos sectores de la población como democrático.
Por otro lado, arriesgaba perder la gran oportunidad histórica de consolidarse nuevamente como la fuerza de alternativa al poder militar y al Partido Colorado.

Probablemente con esas consideraciones participaron tambien los partidos Revolucionario Febrerista, el Democrata Cristiano, el Humanista, Blanco, Nacional Socialista y dos ramas liberales. Todos ellos sin aspiraciones de atraer mas del 5% del electorado.

Aunque al cierre de esta edición aun no se conocian los resultados, la ventaja de Rodriguez. en las encuestas, del 72% contra el 20% de Laino, no dejaba mucho margen para la especulación. Andres Rodriguez, consuegro de Stroessner, parece consolidado y para los paraguayos queda solo tener fe en la seriedad de sus promesas democráticas.-

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