Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 2013/03/03 00:00

“En Cuba todavía encarcelan por decir lo que piensas”

Semana.com habló con el militante opositor Anyer Antonio Blanco.

Anyer Antonio Blanco, joven militante opositor en Cuba. Foto: Archivo personal

Los Castro, al nombrar a un sucesor e impulsar reformas, esperan que el régimen sobreviva a su ausencia.


Anyer Blanco, de 24 años, es uno de los militantes de la sociedad civil más jóvenes de Cuba. Su compromiso empezó a los 18 años, cuando se robó una lancha mientras prestaba servicio militar para huir de la isla. Lo cogieron, lo juzgaron por deserción y lo encarcelaron seis años. Ahí, según explicó, “entendí que no es yéndome que voy a solucionar el problema del país, de los jóvenes. Puedo solucionar mi problema, pero no el del resto”.

Al salir se unió a la oposición y volvió varias veces a prisión, donde dice haber sido víctima de torturas y abusos. Semana.com habló con él sobre las tentativas de reforma del régimen de los hermanos Fidel y Raúl Castro, sobre el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como nuevo número dos de Cuba y sobre las perspectivas de la oposición.

Semana.com: ¿Piensa que en Cuba empezó la era post-Castro?

Anyer Blanco: Si se refiere a los pálidos movimientos que ha hecho el régimen cubano recientemente en su estructura de poder, no. En Cuba la era post-Castro no será propiciada por el régimen; la familia Castro cuida muy bien sus intereses como para cometer ese error.

La era post-Castro comenzó desde hace varios años en la sociedad civil cubana, donde contamos con líderes, activistas e intelectuales talentosos que tienen las condiciones para formar parte activa en el momento en que los cambios sean inevitables. Es ahí donde la era post-Castro va a dar sus frutos y no dentro del oficialismo.

Semana.com: ¿Está Cuba preparada para la transición? ¿Qué liderazgo, capacidad administrativa, carisma, legitimidad existe entre los dirigentes que van a tomar el relevo?

A.B.: Cuba necesita una transición, los cubanos de a pie deseamos una transición ya, inmediata. Miro a los pueblos de la Primavera Árabe y me pregunto: ¿estarían preparados ellos para la transición? Lo que sí sé es que fueron los pueblos quienes promovieron la transición y no los regímenes. La de Cuba no creo que sea protagonizada por el gobierno, sino por la sociedad civil.

Durante muchos años el régimen le ha vendido al pueblo que los Castro son lo mejor. Dentro del oficialismo no hay ninguna figura con suficiente carisma y legitimidad como para llamar a cambios en la isla y los Castro han desarrollado una maquinaria que no les permite a los que están por debajo de ellos calar en la población. Puede que haya algunos preparados, pero tienen la amarga experiencia de los que ya intentaron algo y terminaron mal. Los hermanos Castro han enviado un mensaje muy claro: quien se rebele pagará.

Semana.com: ¿Quién es Miguel Díaz-Canel? ¿Es el sucesor ungido por los Castro o aparecerán otras figuras?

A.B.: Miguel Díaz-Canel es una pieza del rompecabezas de los Castro, que no ha hecho mucho daño, porque siempre se ha cuidado de mancharse las manos de sangre. Pero al igual que todos los que están por debajo de la cúpula, no se atrevería a enfrentar a los Castro porque sabe que perdería su privilegiada posición. No creo que sea un sucesor del Castrismo. Prefiere disfrutar su ápice de libertad, poder y riqueza antes que ponerla en juego tratando de incidir en cambios más profundos.

Los Castro saben que solo ellos van a mantener el absurdo que llevan sosteniendo hace más de 54 años. No creo que le den la oportunidad a Díaz-Canel ni a otro para que sea un Gorbachov. La transformación en la isla vendrá de la sociedad civil o de alguien en el ejército que decida rebelarse. Los Castro están acomodando a sus descendientes en posiciones claves para mantener el poder. Por eso aún no se puede afirmar quién dentro del oficialismo podría ser el sucesor.

Semana.com: Después de cinco años en el poder, ¿cuál es la Cuba de Raúl Castro?

A.B.: La Cuba de Raúl Castro es la que le legó su hermano Fidel y que él no ha sabido transformar. Es una Cuba que se derrumba a pedazos, desastrosa económica y moralmente. Una Cuba que marcha al abismo de su pueblo y a la opulencia de sus dirigentes. Raúl Castro no ha hecho mucho en sus 5 años de poder y solo ha mostrado una vaga intención en reformas, para confundir. La famosa reforma migratoria que ha permitido salir a unos pocos, contrasta con la negación de salida de muchos. La supuesta flexibilización del régimen contrasta con las golpizas brutales que les siguen propinando a los activistas de derechos humanos.

La “apertura” a la libre información con la transmisión del canal Tele Sur en el país, contrasta con el encarcelamiento de varios periodistas. En Cuba no habrá auténticos cambios hasta que no se garanticen las libertades fundamentales.

Semana.com: El diario oficial Granma publicó hace unos días un artículo en el que llamaba a perder el miedo de hablar e invitaba a los cubanos a criticar el gobierno. ¿Qué le parece?

A. B.: Son anuncios propagandísticos. Me causa risa y dolor, se alienta a no tener miedo, pero igual encarcelan gente. Los cambios en Cuba son cosméticos, todavía encarcelan la gente por decir lo que piensa.

Semana.com: ¿El régimen seguirá sin los Castro?

A.B.: No. Sin Castro no hay quien mantenga el régimen imperante. El desastre actual solo es sostenido por la maquinaria castrista, el resto del séquito oficialista solo quiere estar cómodo. Saben que no hay ideología, sino un negocio lucrativo en mantener el país como empresa particular. Sin los Castro habrá cambios profundos porque nadie quiere seguir sus pasos y pasar al banquillo de los acusados.

Semana.com: ¿cómo está la oposición?

A.B.: La sociedad civil puede lograr cambios en un corto periodo. Cabe resaltar la reciente integración de fuerzas de la oposición del Oriente del país como la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y del Centro Occidental Foro Antitotalitario Unido (FANTU) en un bloque nacional. También el resultado de la Campaña por Otra Cuba que exige al régimen ratificar los pactos de derechos políticos y civiles, y los derechos económicos, sociales y culturales de las Naciones Unidas. De lo que estoy seguro es que sin los Castro, podríamos decirle adiós al actual régimen cubano.

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