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| 3/1/2008 12:00:00 AM

En la cuerda floja

Todo indica que si pierde con Barack Obama las primarias de Texas y Ohio este martes, Hillary Clinton se retirará de la campaña por la candidatura demócrata., 91355

Hillary Clinton no debe dormir bien por estos días. El futuro de su campaña por la candidatura del Partido Demócrata a los comicios de noviembre se ve muy enredado. Los analistas coinciden en que, si no logra vencer al senador Barack Obama en las primarias de este 4 de marzo en Texas y Ohio, sus días como aspirante a candidata están contados. Si hace un año la ex primera dama era considerada la “inevitable”, hoy pinta como la gran víctima de una carrera feroz por llegar a la Casa Blanca. En caso de salir derrotada este martes, lo más probable es que Hillary tire la toalla.

La importancia de Texas y Ohio está fuera de duda. En el primero, los votantes escogerán nada menos que 193 delegados a la convención del partido que se llevará a cabo entre el 24 y el 28 de agosto en Denver. En Ohio, el número de delegados en juego será de 141. Tal como están las cosas, ambas cifras pueden ser decisivas. Hasta ahora, y después de que ha habido primarias en 34 estados y en el Distrito de Columbia, Obama cuenta con 1.384 delegados, y Hillary con 1.279. Para convertirse en candidato oficial del partido, se requiere el apoyo de 2.025 en la convención.

Los sondeos, que hasta hace poco daban mayoría a Hillary en Texas y Ohio, ofrecen una realidad distinta. El último, contratado por la agencia Reuters con la empresa Zogby, dice que Obama le sacará más de 2 puntos en ambos estados. Esa ventaja, si se materializa, le dejaría sólo una salida a la ex primera dama: retirarse. No sólo hay que tener en cuenta que el senador le ha ganado las últimas 10 primarias, sino que se ha impuesto en 27 de los 35 estados, incluido el Distrito de Columbia.

La pregunta en Estados Unidos es cómo un senador negro, primíparo, sin experiencia en Washington, está a punto de hacer trizas la campaña de una de las mejores candidatas de la historia. La respuesta no tiene que ver sólo con que Obama es un excelente orador y un hombre carismático y apuesto. También es cierto que la campaña de Hillary ha ‘metido la pata’ varias veces en las últimas semanas.

Una de ellas ha sido la forma como la senadora ha querido destacar su gran experiencia frente a la falta de trayectoria de Obama. Al hacer publicidad negativa, Hillary ha señalado que Obama se contradice al afirmar que él no guarda relación con los grupos de lobby. En eso tiene razón la senadora, pero el problema es que ella también tiene esas relaciones. Por eso The Economist anotó la semana pasada que esa manera de hacer campaña equivale a decir “voten por mí, que ambos somos igual de malos”.

Hillary tampoco ha calculado bien el tradicional recelo entre los hispanos y los negros, que durante años han competido por los puestos de trabajo. Hoy los hispanos ven a Obama no como a un enemigo, sino como una nueva encarnación del “sueño americano”. Fuera de eso, Hillary ha caído en contradicciones serias. Como subrayó Scot Lehigh en su columna de The Boston Globe el viernes pasado, “Hillary ha criticado a Bush por el mal manejo de la política exterior de la seguridad nacional, pero ella votó ‘sí’ por la guerra en Irak; y ahora critica el Nafta (tratado de libre comercio con Canadá y México), pero antes hizo comentarios elogiosos del mismo”.
Hay otros dos líos gordos para Hillary. El primero es que Obama sigue recogiendo más dinero que ella. En febrero, la senadora reunió 35 millones de dólares, y él, cerca de 50. Y eso, en Estados Unidos, significa más publicidad y más votos. El segundo lío es que, según las encuestas, Hillary perdería por 1 punto una elección presidencial contra el virtual candidato republicano John McCain. Obama, en cambio, lo derrotaría por 4 puntos. Eso explica que miles de demócratas hayan dejado las toldas de la senadora para unirse a los vientos de cambio anunciados por Obama, y eso explicaría también la renuncia de Hillary si este martes sale derrotada en Texas y en Ohio.
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