Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2015/08/29 22:00

Horror en directo

El asesinato de Alison Parker y de Adam Ward, una periodista y su camarógrafo, ha relanzado el debate sobre las armas en Estados Unidos.

Ambos murieron mientras hacían una entrevista en directo para WDBJ7, un medio local del estado de Virginia. El homicida, Vester Lee Flanagan, un excolega de la misma cadena con problemas mentales, grabó el asesinato con una cámara GoPro. Luego subió el video a internet y, tras una corta persecución policiaca, se suicidó. Después del tiroteo, envió un fax de 23 páginas a la cadena ABC en el que se justificó alegando que había sido discriminado por ser negro y gay. También evocó la matanza de Charleston, en la que un joven blanco asesinó a varios feligreses negros. El padre de Parker, destrozado por la noticia, dijo que “no es tan difícil dejar de venderles armas a personas desequilibradas”. Los defensores a ultranza del porte de armas han insistido en que no son estas las que matan, sino quienes las disparan. Sin embargo, en las manos de una persona con desajustes mentales es claro que una pistola es una invitación al desastre.

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