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| 7/12/2014 12:00:00 AM

Los trabajadores a quienes amputan por negarse a ser esclavos

Esta es la historia de un hombre que ilustra la violencia extrema a la que están sometidos estos trabajadores.

La economía india es la décima del mundo, pero millones de trabajadores viven en condiciones sólo un poco mejores que la esclavitud. Esta es la historia de un hombre que ilustra la violencia extrema a la que están sometidos estos trabajadores.

La vida de Dialu Nial cambió para siempre el día en que lo secuestraron y lo ataron por el cuello en un bosque. Uno de sus secuestradores levantó un hacha y le preguntó si quería morir, perder una pierna o una mano.

Seis días antes, Nial y otros 11 hombres fueron llevados en contra de su voluntad a fabricar ladrillos en las afueras de una de las mayores ciudades indias, Hyderabad.
Durante el trayecto, consiguieron escapar corriendo, pero a Nial y a un amigo les alcanzaron. Y ese fue su castigo.

Ambos eligieron perder su mano derecha. Nial tuvo que ver cómo le cortaban la mano a su amigo primero.

"Pusieron su mano encima de una roca. Uno de los secuestradores le agarró por el cuello y otro aguantó el brazo. Un tercero le cortó la mano con un hacha como si fuera la cabeza de un pollo. Luego cortaron la mía".
"El dolor era horrible. Pensé que iba a morir", explica Nial.

Ya libre, y con su herida curándose, está de vuelta en su casa, en el medio del campo en Orissa. No hay electricidad ni saneamiento. Muchos de los habitantes son analfabetos.

"No fui a la escuela. Cuando era niño cuidaba al rebaño y cosechaba arroz", dice Nial sentado en la tierra, cerca de las cabañas donde vive su familia.

Es en este tipo de comunidades donde es más probable que las personas caigan en un sistema de trabajo forzado. Lo que suele suceder es que un intermediario le encuentra a la víctima un empleo y le cobra por ello una cantidad determinada.

Esa persona debe devolver el dinero con horas de trabajo, pero los salarios son tan bajos que pueden tardar años, incluso una vida entera, en saldar la deuda.
Mientras tanto, la violencia les mantiene sometidos.

Activistas y académicos estiman que alrededor de diez millones de trabajadores están en situaciones como esta en sectores fundamentales para India, contribuyendo de forma indirecta a los beneficios de marcas indias globales y multinacionales que operan en el país y han ayudado a transformarlo en una potencia económica.

Al lado de Nial hay unos viejos sacos de plástico. Su familia sobrevive desenredándolos y convirtiendo los hilos en cuerda de atar.

Nial agarra una bobina de hilo entre los dedos del pie y sostiene otra con la mano que le queda. Su hermano Rahaso, sentado a su lado, hace lo mismo.

Nial intenta enrollar la cuerda, con la frente arrugada. Su hermano trabaja más rápido que él. Luego la bobina se le escapa de la mano. Rahaso se la devuelve. Su cara refleja decepción y enfado.
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