Sin embargo, a pesar de que una simple vacuna puede prevenir el mal, Pakistán sigue siendo uno de los tres países donde la enfermedad es endémica.
Allí los médicos no solo se enfrentan a un sistema de salud deficiente y a la falta de recursos, sino que tienen un enemigo mucho peor: los talibanes.
La semana pasada ocho funcionarios sanitarios fueron asesinados en menos de 48 horas. Según los islamistas las campañas de vacunación son una conspiración de Estados Unidos para esterilizar a los niños paquistaníes y así controlar el crecimiento de los musulmanes.
Después de que se supo que un médico ayudó a localizar a Osama Bin Laden, los extremistas también creen que la CIA usa a enfermeros y voluntarios para espiar las regiones tribales que controlan.
La OMS anunció que por ahora suspenderá la campaña, poniendo en riesgo a cerca de 250.000 niños que iban a ser vacunados.