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| 9/4/1989 12:00:00 AM

En pelea de dos...

Jaime Paz Zamora es el tercero que saca tajada y se queda con la presidencia boliviana.

Hasta comienzos de la semana pasada y faltando siete días para su posesión, el nombre del nuevo presidente de Bolivia era todo un misterio. Las cosas comenzaron a cambiar el pasado 1o. de agosto cuando, en una sorpresiva declaración, el ex presidente Hugo Banzer, candidato del partido Acción Democrática Nacionalista, declinó en sus aspiraciones presidenciales a favor de Jaime Paz Zamora, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
La historia comenzó el pasado 7 de mayo, cuando en las elecciones presidenciales ninguno de los tres candidatos, Gonzalo Sánchez de Losada -del Movimiento Nacionalista Revolucionario-, Hugo Banzer- de Acción Democrática Nacionalista- y Jaime Paz Zamora- del Movimiento de Izquierda Revolucionaria- pudo alcanzar la mayoría absoluta en las urnas. Sánchez alcanzó el 22.9% de los votos, Banzer el 22.63% y Paz el 19.5%. Así las cosas, de acuerdo con la Constitución, la elección quedó en manos del Congreso. Apenas se conocieron los resultados comenzaron las especulaciones sobre posibles coaliciones, en las que Paz Zamora era el hombre a conquistar. Teniendo en cuenta que de los 157 miembros del Congreso el MNR tiene 49, el ADN 46 y el MIR 41, ninguno alcanzaba la mayoría absoluta requerida y las alianzas tenían la palabra.
Ante este panorama, Paz Zamora era el hombre de las definiciones,pues cualquiera de los dos, Sánchez y Banzer, tenía que contar con él para el triunfo final. Los analistas políticos en un principio daban por descontada una alianza entre el MIR y el MNR, dadas las marcadas diferencias entre Paz y Banzer. Sánchez le ofreció una buena cuota de poder a Jaime Paz, pero con la condición de que le dejara la presidencia. Banzer, quien también estaba de pelea con Sánchez por el incumplimiento por parte de este último de un pacto en la época preelectoral, no se quiso arriesgar a quedarse sin su parte de la torta. El ex dictador sabía que una alianza entre los otros dos incluiría el compromiso de que el partido de Sánchez apoyara a Paz para las próximas elecciones, lo que dejaría a Banzer y su partido sin posibilidades de oler el poder, por lo menos hasta comienzos del siglo entrante.
Hugo Banzer se jugó la carta ganadora y, en una declaración inesperada, apoyó la elección de Paz con lo que Sánchez, después de ser el primero en las urnas, quedó de último en el Congreso. Lo más curioso del episodio es que, pocas semanas antes de la adhesión, Paz Zamora desestimó cualquier posibilidad de alianza cuando afirmó que él y Banzer estaban separados por "ríos de sangre", en una clara alusión a los desmanes de la dictadura de su oponente. Días después, a pesar de lo anterior y tal vez pensando en una posible alianza, declaró que se podían "tender puentes sobre esos ríos" y, finalmente, la semana pasada alabó la desinteresada postura del ex dictador.
Lo cierto es que el gran derrotado de todo este paseo es el partido de gobierno, el MNR, que vio cómo su candidato fue derrotado fuera de las urnas y que ahora tendrá que buscar fórmulas que contrarresten la alianza entre el ADN (de derecha) y el MIR (de centro izquierda). De lo contrario, Víctor Paz Estenssoro, el presidente saliente, será el último que tenga ese partido en lo que queda de siglo. En lo que tiene que ver con la economía, tanto Banzer como Paz Zamora se mostraron de acuerdo con mantener el sistema liberal implantado desde 1985, que ha aliviado en parte las grandes cargas que soporta la economía de ese país.
De esta forma, Jaime Paz Zamora, el hombre que en 1980 sobrevivió a un atentado que le costó severas quemaduras en el rostro y en un brazo cuando su avión se prendió en llamas, será el nuevo inquilino, hasta 1993, de la Casa Quemada.
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