Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/05/12 00:00

En segundo plano

El nombramiento de Roger Noriega como subsecretario de asuntos hemisféricos desata críticas.

Ahora que George W. Bush declaró el final de la guerra en Irak la agenda continental de Washington empieza a cobrar mayor importancia: ¿Qué hacer con los inmigrantes mexicanos?, ¿qué hay del empantanado Alca?, ¿cómo enfrentar el problema de gobernabilidad en Venezuela?, ¿y la democracia de Haití, la crisis Argentina, el narcotráfico colombiano, la represión en Cuba?? Roger Noriega, un seguidor de la línea dura del senador Jesse Helms, será el encargado de responder estos interrogantes. El se desempeña hoy como representante en la OEA y será ratificado por el Senado como subsecretario de Estado para asuntos del hemisferio occidental, que es el encargado de los temas interamericanos. Su candidatura no estuvo libre de suspicacias. Noriega había sido consejero de Jesse Helms, el ponente de varias leyes contra La Habana y amigo de personajes como el chileno Augusto Pinochet, el haitiano Raoul Cedras y el salvadoreño Roberto D'Abouisson. En las semanas previas a su proclamación un informe del Council of Hemispheric Affairs, titulado 'Roger Noriega el hombre equivocado para ser subsecretario de asuntos interamericanos', denunciaba estos lazos. Según dijo a SEMANA el director de este organismo, Larry Birns: "Noriega no fue elegido para el puesto porque fuera un candidato llamativo. Esta fue más bien una decisión política y a pesar de él mismo". Pero aunque ese sesgo hacia la derecha había jugado en contra del anterior nominado, Otto Reich, Noriega era considerado moderado al lado del cubano-norteamericano. Durante la audiencia de confirmación, varios senadores aprovecharon para acusar al gobierno de George W. Bush de descuidar a Latinoamérica en un momento de crisis. "La política de esta administración con relación a América Latina lleva dos años a la deriva", dijo Bill Nelson, de Florida. Otros, como Richard Lugar, de Indiana, se quejaron de la demora en la ratificación del tratado de libre comercio con Chile. Lugar advirtió a Noriega que no podía dejar que se quebrara el compromiso como venganza por la falta de apoyo de ese país a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Algunos miembros del comité, que se oponen al bloqueo a Cuba y frenaron a Reich, preguntaron a Noriega si permitiría un programa de intercambio de personas con la isla. Aunque Noriega ha criticado la reciente ola de represión del gobierno de Fidel Castro y ha hablado de la necesidad de estimular la "inminente democratización" de la isla, se mostró abierto a esta posibilidad. Aseguró a quienes protestaron por el enfoque netamente económico de las relaciones con Latinoamérica que se pondría en marcha un plan de cinco años para reconstruirlas. Habló de la necesidad de ahondar en la seguridad hemisférica contra el terrorismo; de la lucha contra las drogas; la autosuficiencia energética del continente y el fortalecimiento de la democracia en Haití y Venezuela. Al día siguiente el Miami Herald afirmaba que había nacido una nueva estrategia para colocar al hemisferio entre las prioridades de la agenda. No obstante, borrar la sensación de abandono requerirá algo más que promesas. Al principio de su mandato Bush prometió que este sería el "siglo de las Américas". Parecía cierto, daba discursos en español y el primer líder con quien se reunió fue Vicente Fox, de México. También se comprometió a lograr el Area de Libre Comercio de América, o Alca, para 2005, algo que hoy en día parece imposible dadas las reticencias de Brasil y Venezuela. Pero los hechos del 11 de septiembre de 2001 generaron un cambio de prioridades que los gobiernos de la región y los estadounidenses de ese origen resintieron. Varios analistas creen que este resentimiento explica el débil apoyo latinoamericano a la coalición contra Irak y el rechazo de Chile y México a aprobar una nueva resolución del Consejo de Seguridad. Ahora empieza una nueva campaña presidencial. Es probable que la retórica de Noriega busque ganar los votos de hispanos pero que, al final, nada mejore. Los electores latinos siguen siendo importantes en Florida, estado clave. De ahí que el nombramiento de un latino como Noriega sea visto más como un acercamiento del presidente hacia una comunidad que fue crucial en su discutido triunfo en 2000 que como un intento sincero de mejorar las relaciones de Washington con sus vecinos del sur.

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