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| 2/18/2012 12:00:00 AM

En la tensa espera

En Israel y en Irán no se habla más que de amenazas de guerra y se respira nerviosismo y crispación. SEMANA le tomó el pulso al ambiente que se vive en los dos países.

"Vientos de guerra", "Guerra fría", "El conteo final". Desde hace unas semanas los diarios mundiales predicen un conflicto entre Irán e Israel; ambos países han reiterado que están listos para la guerra. Razones no faltan. En Occidente nadie cree que el programa nuclear de Teherán esté persiguiendo fines pacíficos. Y es cada vez más claro que Israel está dispuesto a detener tal programa por cualquier medio. Estados Unidos y la Unión Europea, por su parte, tratan de detener el programa con sanciones y un embargo petrolero. Hechos extraños, como un curioso complot iraní contra el embajador de Arabia Saudita en Washington y dos atentados que golpearon intereses israelíes en India y Georgia, han enrarecido aún más el ambiente

En Teherán y en Tel Aviv se vive un ambiente tensionado, de zozobra e inquietud. SEMANA describe cómo se está viviendo la situación en las dos ciudades.

Teherán, en la incertidumbre

Todas las mesas de los restaurantes del centro comercial Gandhi de Teherán estaban reservadas el martes, día de San Valentín. Ni la incertidumbre por un ataque a las instalaciones nucleares, ni las fuerzas de seguridad que había ese día en la calle para prevenir una protesta silenciosa organizada por la oposición -que detuvieron a centenares de personas-, ni la caída del rial frente al dólar, ni la falta de dinero, impidieron que un gran número de jóvenes aprovecharan esa fecha para celebrar.

"Tenemos que seguir viviendo a pesar de que cada día la presión es mayor", explicó a SEMANA Maryam Behruzy, una joven recién graduada de literatura que esa noche cenó con su novio. Desde hace unos meses se oyen declaraciones sobre la respuesta iraní a un ataque a sus instalaciones nucleares, al tiempo que se escuchan rumores sobre tensiones en el estrecho de Ormuz, que Irán ha amenazado con cerrar. La advertencia más seria fue hecha hace unos días por el líder supremo de la Revolución, Alí Jamenei, quien aseguró que aquel que se le ocurra atacar a Irán recibirá la más fuerte de las respuestas.

Este ambiente de incertidumbre viene creciendo desde enero, cuando fue asesinado uno de los científicos del programa nuclear. Era, al fin y al cabo, el quinto asesinado en los últimos dos años. Este ataque hizo crecer más el temor entre aquellos que piensan que Israel está decidido a detener el programa nuclear iraní a como dé lugar. "Por días la gente estuvo yendo al mercado a comprar provisiones, pero ahora han vuelto a calmarse, pues pasan los días y nadie sabe qué pueda pasar, especialmente en el campo económico", cuenta Shirin, y agrega que cree que "el gobierno está aprovechando esta situación para incentivar el nacionalismo" concluye.

Amir Ali, un joven sociólogo, explica que Occidente le ha hecho fácil el camino al gobierno pues "el iraní puede estar contra el régimen pero nada es peor para él que una amenaza externa. Su país es sagrado". Un ejemplo, cuenta, es la marcha para celebrar el aniversario de la Revolución el 11 de febrero. "Creo que la gente estaba más emocionada que otros años y todo porque siente que la están amenazando", dice. "No es gratis que esta semana hayan anunciado avances en el programa nuclear, así los expertos aseguren que no son trascendentales", argumentó un veterano periodista político que pidió reservar su identidad.

Las amenazas de Occidente, la zozobra y las sanciones tienen a la economía tambaleando. La clase media iraní ha tenido que soportar en el último año una inflación superior al 40 por ciento. Productos de primera necesidad como la leche, el pan y los huevos han subido 35 por ciento. Ni hablar de los importados, que crecen con la misma velocidad con la que cae el precio del rial frente al dólar, que pasó de 1.100 riales a 1.850.

Los empresarios también sufren. "El gobierno nos dice que hagamos negocios con China, Rusia, Turquía y Malasia, pero ninguno de ellos tiene la infraestructura para responder a nuestras necesidades", cuenta Bahman Shirazi, un industrial de la confección. "Por décadas, hicimos la mayoría de transacciones por Dubai, pero la presión contra el Emirato ha hecho que ya no hagan transacciones con nosotros", explica, y cuenta que ningún banco de Dubái hace una carta de crédito para un iraní y es casi imposible recibir transacciones desde el exterior.

En Tel Aviv, preocupados por la bomba

A las 7:20 de la mañana del jueves en Israel el invitado al programa de televisión habló con una tranquilidad impresionante: "La prensa extranjera se está preparando para un enfrentamiento entre Israel e Irán". Según él, ocurrirá lo mismo que en la guerra del golfo de 1990. "Las grandes cadenas de televisión comenzarán a alquilar terrazas y sitios para informar, que costarán miles de dólares".

Aunque aún es imposible saber si el enfrentamiento se producirá, todos los periódicos israelíes y noticieros hablan del tema desde hace varios días. Los rumores sobre una guerra nunca se escucharon con tanta fuerza en los últimos años. Después de que Teherán anunció el miércoles que tiene nuevas centrifugadoras para enriquecer uranio -material básico para desarrollar armas nucleares-, el periódico Yedioth Aharonoth publicó un informe según el cual Irán está a solo dos pasos de lograr la bomba atómica y le da un plazo de nueve meses a un año.

A los pronósticos y escenarios probables de los medios se suman las declaraciones de los dirigentes. El jefe de la Fuerzas Militares, general Benny Gantz, dijo que Israel pasa por un momento estratégico en 2012, similar a los vividos en 1967 y 1973 -años en los que hubo guerra después de indicios previos- y agregó que estará sorprendido si no tiene que afrontar "la amenaza de la franja de Gaza".

Israelíes comunes y corrientes también han opinado al respecto, algunos con preocupación y otros con cierto humor, como el creador de un grupo de Facebook que le pide al primer ministro no atacar a Irán antes del concierto de Madonna en Tel Aviv en mayo.

La doctora Emily Landau, investigadora del Instituto para Estudios de Seguridad Nacional, dijo a SEMANA que hay muchos rumores porque Irán está muy cerca de su objetivo nuclear, un peligro para Oriente Medio y la comunidad internacional, pues Teherán tiene misiles capaces de llegar a Europa. Además inauguraron una planta subterránea, que los pone a salvo de inspecciones y bombardeos. También dice que no debe sorprender si Israel da el primer paso para detener a Irán si no impulsan con fuerza las sanciones contra él.

Otros creen que la inauguración de las centrífugas y las declaraciones de Ahmadineyad son señal de la situación débil en la que está su país. "Los iraníes no están satisfechos con los resultados de la revolución islámica y su presidente quiere mostrarle a su gente y al mundo que su gobierno es fuerte", dijo David Menashri, profesor y comentarista de varias cadenas de noticias, entre ellas CNN.

Este hombre, que dirige el Centro para los Estudios de Irán de la Universidad de Tel Aviv, dice que "Irán es vulnerable y debe ser presionado con más sanciones para evitar que cambie totalmente el mapa de Oriente Medio". Asimismo, opina que los líderes deben ser cautelosos con sus declaraciones debido a que las elecciones parlamentarias en Irán y los comicios en Estados Unidos conducen a pronunciamientos capaces de provocar una guerra. Está convencido de que esta "es una guerra que nadie quiere pero que todos promueven, como les ocurrió a Israel y a Egipto en 1971". Menashri cree en la importancia de calmar los ánimos "porque, como siempre ocurre en la guerra, se sabe cómo se empieza pero no cómo termina".
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