Jueves, 19 de enero de 2017

| 1985/07/15 00:00

ENTRE FATIMA Y MOSCU

Tras acusar a los soviéticos, Alí Agca vuelve sobre sus delirios

ENTRE FATIMA Y MOSCU


Del secreto de la Virgen de Fátima a la Unión Soviética pasando por la Logia Masónica Propaganda 2. Son los caminos que Alí Mehmet Agca, el asesino frustrado del Papa Juan Pablo II está recorriendo en el proceso a la llamada "pista búlgara".

Después de varios días de silencio a causa de las "amenazas recibidas" y gracias a la visita del abogado defensor, Pietro D'Ovidio, Alí Agca recomienza su interminable versión sobre los hechos, señalando por primera vez a la Unión Soviética directamente como el país que dio la orden de asesinar al Pontífice. "No fueron los búlgaros los mandantes del atentado al Papa. La orden vino del primer secretario de la embajada de la Unión Soviética en Sofía. Nosotros, los "Lobos Grises", actuamos con la complicidad de los funcionarios búlgaros en Roma. Nos pagaron tres millones de marcos por el delito". Nadie mejor que él para hacer un resumen perfecto de la pista búlgara.
Las reacciones en el aula son inmediatas. El presidente de la Corte, Severino Santiapichi, parco y tranquilo le dice: "Oiga usted es un terrorista. Según su versión estaba presente también un intermediario como Bekir Celenk, --otro businessman turco colegado a los búlgaros y sindicado ausente en este proceso-- ¿para qué el secretario de la embajada soviética se expondría personalmente?" Agca responde dando descripciones físicas indicando personajes que han sido ya nominados durante el sumario y de los cuales se ha retractado o que confunde exhibiendo como única prueba de credibilidad su memoria.

Agca, sereno y calmado, juega a ser el "testigo modelo", pidiendo continuamente que "se establezcan los hechos con meticulosidad". Ha revelado otros proyectos de atentados: al primer ministro de Túnez, Bourghiba, junto con el primer ministro de Malta, Dom Mintoff en diciembre del 80, al líder del sindicato polaco Solidaridad, Lech Walesa, con ocasión de su visita a Roma en enero del 81. Sin embargo, se encuentra en dificultad cuando el magistrado Santiapichi le pregunta sobre el paradero concreto de los tres millones de marcos del delito, así hayan sido pagados por los rusos o los búlgaros. Es que esta fase del proceso debe establecer el papel de los "Lobos Grises" en el atentado. La misma línea inicial del juez instructor Martella, que abandonó después de las revelaciones de Agca acerca de la Bulgarian Connection. Y es que los "Lobos Grises" cuentan con más de 300 mil militantes y 40 campos de adiestramiento militar clandestinos, una estructura oculta que les permite moverse por toda Europa sin ningún problema. Son los únicos datos concretos de todo el proceso. Lo demás son las sorpresas que el singular Agca cada día reserva a los cronistas de medio mundo. Como el hecho de que la P-2, la poderosa Logia Secreta Masónica guiada por Ligio Gelli, conectada con un supuesto golpe-blando en Italia y con la bancarrota del Banco Ambrosiano, lo haya ayudado proponiendo un intercambio entre Emanuela Orlandi, una jovencita hija de un funcionario del Vaticano secuestrada hace dos años, cuyo paradero aún se desconoce, y el terrorista turco. Porque, dice Agca, "la potente P-2 sabe con seguridad que yo soy Jesucristo".--
Kelly Velásquez, corresponsal de SEMANA en Roma

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