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| 9/26/2015 10:00:00 PM

¿Cataluña separada de España?

El triunfo de los movimientos independentistas en las elecciones catalanas, previsto en todos los sondeos, abre un panorama de ruptura política y territorial en España.

Por lo que parece, están comenzando las labores del parto de Cataluña como república independiente. Pero el proceso será especialmente doloroso, porque el gobierno central dirigido por Mariano Rajoy y el Parlamento nacional se oponen con pies y manos. Y porque todo indica que las consecuencias sociales y económicas del nuevo Estado, que automáticamente estaría fuera de la Unión Europea, podrían ser desastrosas en el corto y mediano plazo.

“El gran éxito electoral de los partidos independentistas tiene trampa, pues no se ha basado en sólidos y creíbles programas de gobierno, sino en acentuar la polarización de los electores, donde los buenos son los que quieren una Cataluña ‘libre’, y los malos son el gobierno de Madrid y el resto de España que quieren frenar esa independencia”, dijo a SEMANA el analista político Martín Goitia.

Durante los tres últimos años, cuando ha crecido imparable la oleada secesionista, su impulsor, el presidente regional Artur Mas, ha evitado hablar de los graves problemas sociales y fiscales causados por la crisis económica y los escándalos de corrupción de su partido, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Este grupo ha controlado el gobierno catalán desde que nació la democracia española, y su primer líder, Jordi Pujol, quien gobernó por 22 años, ahora es investigado por corrupción porque cobraba el 3 por ciento por contratar con la administración, según han confirmado las pesquisas de la Policía y la Fiscalía. En la última década CDC había perdido electores, pero con Mas y su deriva secesionista ha conseguido aumentar sus votos y mantener a su líder en el poder.

El avance de los independentistas se percibe también como el último coletazo de la Guerra Civil española, pues los catalanes nunca han dejado de ser republicanos. Franco llegó, incluso, a prohibir hablar en catalán y, por eso, muchos de ellos detestan a la monarquía impuesta por el generalísimo, y la mayoría se siente republicana.

Los independentistas lograron su éxito en las elecciones regionales porque promovieron sus candidaturas como si se tratara de un plebiscito: votar por ellos era hacerlo por la independencia. Ahora vendrá la pelea por forzar al gobierno y las cortes de Madrid a aceptar que esa independencia sea aprobada vía referéndum.

La Constitución española impide que una región se declare independiente de modo unilateral, pero contempla la posibilidad de realizar la consulta, que debe ser aprobada por el parlamento y las cortes nacionales. Los vascos trataron en la década pasada de hacerlo pero las tentativas fueron derrotadas por la Corte Constitucional y por el gobierno y el Parlamento nacionales. El presidente Mas ha amenazado con que no pagará su deuda pública a su mayor acreedor, el gobierno central, estimada hoy en 65.000 millones de euros, si no se les permite realizar ese referéndum.

“Los independentistas catalanes son más listos que los vascos y han sabido utilizar a Rajoy como idiota útil”, dijo a SEMANA el politólogo de la Universidad Complutense Ricardo Merino. “Rajoy es centralista, como lo era el dictador Francisco Franco, y ha dejado progresar el secesionismo en Cataluña al mirarlo con desprecio. Desde el principio se ha negado a negociar y solo le ha prestado atención en las últimas semanas, con lo cual ha alentado las proclamas de Mas de que Madrid ultraja a los catalanes. La idea subterránea de que Rajoy tiene con una cadena al cuello a los catalanes y que no los quiere dejar libres ha calado en la población y es la causa de fondo del enorme éxito de los independentistas en las últimas elecciones”.

En las semanas previas, Rajoy y sus ministros del conservador Partido Popular lanzaron alegatos sobre “el desastre” que supondría votar a Mas y a los independentistas. Estos argumentos, lanzados como obuses, iban desde que Cataluña saldría de la Unión Europea y del euro hasta que el club Barcelona no podría jugar en la liga de fútbol de España y se convertiría en un equipo menor en Europa. Esto, en vez de desalentar el voto a favor de Mas, alentó y sigue animando aún más la deriva secesionista, pues los líderes catalanes muestran las voces desde Madrid como exhortaciones del “amo” asustado ante la cercana “libertad del esclavo”.

Europa y la economía

En la historia reciente de España, Cataluña ha liderado el avance del país en muy diversos ámbitos. Pero ese protagonismo, claro entre 1970 y 1990, vive un declive con el fortalecimiento industrial y comercial de Madrid. Un ejemplo es la industria editorial, que se concentraba en un 97 por ciento en Barcelona en los setenta, pero buena parte se ha trasladado a Madrid, gracias a que el ingreso de España en la Unión Europea ha mejorado la infraestructura de transporte para el comercio continental, y porque ya no son tan necesarios los puertos.

Mas y los suyos han asegurado que en una Cataluña independiente habrá más riqueza y no tendrán que repartir sus ingresos con el resto de España, que habrá mejores salarios y pensiones, más dinero para salud y educación públicas e incluso que habrá menos violencia de género (o sea que los hombres golpearán menos a sus esposas, porque la buena educación catalana lo impedirá). “El problema es que esas promesas están basadas en un pasado que ya no existe, pues Cataluña ya no es el mayor motor de la economía y la cultura de España. Además, si logra la independencia, Cataluña saldrá de la Unión Europea, perderá los recursos aprobados en Bruselas, y no habrá riqueza que repartir porque, meses o años antes de que se firme la independencia, los capitales ya se habrán fugado de Cataluña”, aseguró Merino a SEMANA.

En efecto, los grandes empresarios catalanes ya han alertado que mudarán sus empresas a otros sitios de España, pues con una Cataluña independiente perderán clientes y competitividad comercial. Aunque no hay datos oficiales, se sabe que muchos ya iniciaron este proceso desde comienzos de este año.

Los empresarios, analistas y expertos consultados por SEMANA prevén, en todo caso, un declive de Cataluña con su independencia. Su salida de la Unión Europea será el mayor golpe para su economía, perderá riqueza y se quedará sin dinero para financiar la salud y la educación pública, aparte de las Fuerzas Armadas que tendrá que crear y sufragar. Todos los grandes capitales habrán salido de allí antes de que se constituya en una República, nadie querrá invertir hasta que no se consolide un gobierno estable, y tras el dinero huirá la mano de obra que en los últimos 70 años ha llegado de todos los rincones de España. Con el triunfo de Mas y los secesionistas hoy es más probable que nunca la creación de la República de Cataluña, un nuevo país pero con mucho menos dinero que el que tiene hoy, con una deuda pública que podría resultar asfixiante y con menos población, pues podría pasar de los 7,5 millones de habitantes a unos 4 millones.

“El tema de fondo es que no puedes prohibirle a tu esposa que se divorcie de ti. Si ella se quiere marchar porque se siente presa, lo hará del modo que sea”, explicó a SEMANA el analista de la Universidad Autónoma de Barcelona Josef Sants. “La idea de Artur Mas y las plataformas independentistas es forzar por las buenas o por las malas el referéndum, al que Madrid tendrá que ceder tarde o temprano. Artur Mas asegura así mantenerse en el poder durante este proceso, pues es el que más gana, con Cataluña independiente o sin ella”.
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