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| 3/8/2016 3:17:00 PM

El otro ataque de Isis

El yihadismo sigue avanzando por el Mediterráneo. Por primera vez, un comando de ese grupo terrorista entró a Túnez y se enfrentó durante todo un día con su Ejército.

El miedo se apoderó de Túnez. En una operación inédita en ese país mediterráneo, decenas de yihadistas de Estado Islámico (EI o Isis) atacaron durante horas varias instalaciones militares y de policía a 32 kilómetros de la frontera con Libia. Entre los 54 muertos hubo 36 terroristas, 11 miembros de las fuerzas de seguridad y siete civiles, entre ellos una niña de 12 años.

Aunque al final del día las fuerzas de seguridad retomaron el control de la localidad, el valor simbólico de esa incursión armada es imposible de exagerar. Durante casi una hora, Isis controló el centro de la ciudad de Ben Gardane, que con 60.000 habitantes es la más grande e importante de la región. También pudo establecer puntos de control y e incluso invitar a la población a unirse a sus rangos.

Se trata en efecto del más mortífero ataque efectuado por ese grupo en Túnez. También, del más importante dentro de su estrategia de acercarse a las capitales europeas conquistando la orilla sur del Mediterráneo.

De hecho, una de las hipótesis que manejan las autoridades locales es que Isis quería crear en Túnez una villaya (provincia) de Estado Islámico. 

Con eso, se conformaría también el primer exclave del territorio que el grupo conquistó a mediados de 2014 entre Siria e Irak y que bautizó como el Estado Islámico.

Cambio de estrategia

Aunque Isis ha conquistado decenas de ciudades mediante incursiones similares, en Túnez sus acciones habían tenían un modus operandi distinto. Hasta ahora, este consistía o bien en ataques guerrilleros lanzados desde las montañas del centro del país, o bien en asesinatos en masa perpetrados por uno o dos kamikazes en grandes centros urbanos.

Es a través del segundo método –el más mediático y sanguinario– que el grupo se había impuesto en el país durante todo 2015, sobre todo gracias a sus atentados contra museos, playas y otros centros turísticos.

Pero la operación de ayer es mucho más compleja y representa un cambio cualitativo en su estrategia. Este se explica por varias razones.

La primera es la consolidación de ese grupo terrorista en Libia. Tras el caos político que dejó el derrocamiento de Muamar Gadafi, sus combatientes se apoderaron de diversos puntos de su territorio, donde hoy pueden relegarse y organizar acciones de gran aliento. En particular, desde la ciudad costera de Sirte, que se ha convertido  en un bastión militar y político clave para sus objetivos.

La segunda razón es la influencia que Isis ha ejercido sobre el universo yihadista tunecino desde finales de 2014. Hasta entonces, el liderazgo lo tenía la brigada Okba Ibn-Nafaa, afiliada a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que ha tenido que replegarse debido a la ofensiva gubernamental que siguió a los dos ataques contra centro turísticos en 2015. Paradójicamente, esta ha a afectado mucho menos a los combatientes de Isis, que cuentan con un mejor armamento y se pueden replegar en la vecina Libia.

Por el otro, Isis ha tenido mucho éxito atrayendo a jóvenes tunecinos radicalizados, que hoy constituyen buena parte de su pie de fuerza. Según un estudio sobre el tema publicado por Naciones Unidas, Túnez es el mayor exportador per cápita de yihadistas del mundo. Cerca de 5.500 nacionales habrían abandonado su país para combatir en diversos frentes de la yihad.

Y en la vecina Libia habría entre 1.000 y 1.500. Ese dato explica que muchos de los testigos del ataque de Ben Gardane hayan escuchado “acentos familiares” entre los yihadistas. De hecho, entre los especialistas se habla con creciente temor de un ‘efecto bumerán’, pues si bien la salida de muchos yihadistas le ahorró al país varios dolores de cabeza, hoy se teme por las consecuencias de su regreso.

La gran paradoja de ese auge yihadista consiste en que, tras la ‘primavera árabe’ de 2011, Túnez fue el único país de la región que emprendió una transición democrática. Hoy, la gran pregunta es si este fue un milagro en medio de la guerra, o simplemente un espejismo, donde no hay paz sino calma chicha.

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