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| 2/18/2011 12:00:00 AM

"Estamos preparados para derrotar a Chávez en 2012"

A su paso por Colombia, el diputado y columnista venezolano Armando Briquet explicó cuál será la estrategia de la oposición de cara a las elecciones presidenciales.

Armando Briquet, actual diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela por el estado de Miranda, estuvo de paso por Colombia. El joven opositor al gobierno de Hugo Chávez explicó cuál será la estrategia de la oposición para enfrentar al gobierno del Socialismo del Siglo XXI en 2012. Briquet reconoce que un nuevo gobierno deberá “mirar hacia adelante” y no intentar “volver a lo que había antes de Chávez”.

Semana.com: ¿Cómo ha sido la presencia de la oposición en la Asamblea Nacional de Venezuela?

Armando Briquet:
El gobierno de Chávez ha sido de 12 años. En ese período, la oposición y su forma de ejercerla han cambiado. Consideramos que el retiro de las parlamentarias fue un error, pero eso se corrigió. Creamos la Mesa de Unidad Nacional (MUD) con el propósito de concertar y prepararnos para enfrentar a Chávez, pero ese no es el único propósito. Y hemos venido ganando terreno en los procesos electorales.

Semana.com: ¿Cómo explica el proceso que llevó a Chávez a alcanzar el poder que tiene hoy por hoy?

A.B.: Yo he dicho que en Venezuela ha habido cinco terremotos:

En el 83, uno económico, cuando el Bolívar, una de las monedas más fuertes se derrumbó el “viernes negro”. En el 89, uno social, cuando ocurrió el “Caracazo”. Después de muchos años aún no se sabe cuántas personas murieron, ese hecho fue un quiebre social.

En 1992 hubo un terremoto militar con las dos intentonas de golpe. Nosotros que nos jactábamos de ser exportadores de democracia, de ser un ejemplo para el mundo, nos dimos cuenta de que la vocación democrática era débil. En 1993, tuvo lugar un terremoto político. Rafael Caldera, quien había militado en uno de los partidos tradicionales, llegó al poder con un partido recién formado. Los partidos políticos ya no eran lo que habían sido antes.

Y en 1999 tuvo lugar un terremoto institucional con la llegada de Chávez al poder. La creación de una Asamblea Constituyente, que no estaba contemplada en la Constitución, dio como resultado el posterior desmonte paulatino de la institucionalidad. O sea que Chávez no fue una causa, sino una consecuencia.

Semana.com: ¿Cuáles han sido los avances de la MUD?

A.B.:
Hay unidad en la manera de entender cómo debemos hacer una lucha democrática. En Venezuela todo es al revés. El rol de un gobierno en cualquier país es mantener la estabilidad mientras este produce, hay calma social y la sociedad avanza. Y el rol de la oposición es desestabilizar al país. Pero en Venezuela es al contrario.

Chávez es un desestabilizador, instiga al país, interviene el sector financiero, usa un lenguaje violento, amenaza con expropiar… Y la oposición busca estabilizar al país. Ese es el principal objetivo hasta que lleguen las elecciones de 2012.

Semana.com: A propósito, ¿cuándo son las elecciones?

A.B.:
¿Puede creer que no lo sabemos? La norma obligaba a anunciar las elecciones seis meses antes, pero ahora no se sabe. Pueden convocar de un día para otro. Y también puede ocurrir lo que ocurrió con la Asamblea Nacional, que días antes cambiaron las reglas de juego y así aunque la oposición obtuvo el 52 por ciento de los votos, sólo alcanzó el 35 por ciento de las curules.

Semana.com: Estaba diciendo cuáles eran los acuerdos en la MUD…

A.B.:
Tenemos claridad de que no queremos volver a instaurar lo que hubo en el pasado. El propósito es la construcción de una nueva Venezuela, progresista. Estamos haciendo un plan que se ajuste a la actual Carta venezolana.

Además, la construcción de un nuevo gobierno debe partir del reconocimiento de la oposición. En ese sentido no se puede excluir ni negar que haya quienes han pasado por el chavismo. Ellos van a seguir en el país y van a seguir representando a un sector de la sociedad.

Semana.com: ¿Cómo piensan enfrentar a Chávez?

A.B.:
Vamos a elegir un candidato único en las primarias. Este será un proceso abierto. En síntesis, podemos decir que la oposición está preparada para derrotar al chavismo.

Semana.com: Usted mencionó que con la llegada de Chávez hubo un terremoto institucional. ¿Cuál es el compromiso de ustedes con las instituciones?

A.B.:
Las instituciones son la única defensa real del ciudadano. Lo demás es el personalismo. Las luchas deben ser institucionales. Si este fuera un proyecto personalista, si se cae alguien tenemos que arrancar de cero. Pero no es así. El día de mañana Armando Briquet no está y de todas maneras sigue. Las instituciones garantizan que los procesos se mantengan en el tiempo.

Semana.com: ¿Cuáles consideran que serán temas importantes en la agenda política?

A.B.:
Según fuentes oficiales, el desempleo está en el 12 por ciento, pero esa cifra no es real porque se incluye como empleado a los que están en la informalidad. Pero la gente que está en la informalidad no tiene seguridad, no tiene estabilidad. Pero para que haya confianza en un país que tiene riquezas debe haber estabilidad y paz. El país ha vivido una batalla frontal, con altas dosis de política e ideología. Eso hay que recogerlo.

Pero un nuevo gobierno debe mantener algunas de las cosas que logró Chávez. Por ejemplo, el código de cercanía entre la gente y el gobierno; el énfasis social, que necesita un electroshock para que se recupere. Es necesario reactivar la construcción de vivienda, pues con el invierno quedó al desnudo el déficit que hay.

Semana.com: Esta semana se conoció que Venezuela tiene la reserva más grande de petróleo del planeta. ¿De qué manera ese recurso juega a favor del Gobierno?

A.B.:
Chávez rompió la unidad del tesoro y en ese proceso ha hecho un uso indiscriminado del petróleo. En Venezuela todos los recursos llegaban a una caja de la que salía todo. Pero el ha creado tres fondos. De uno de esos es del que ha sacado dinero para ir a buscar aliados en la región, dispone de ellos sin ningún control. Nosotros nos enteramos de lo que pasa es gracias a los medios internacionales. El petróleo podría servir como motor para la recuperación económica, pero no, se usa es para mantener el régimen.

Semana.com. ¿Usted cree que Chávez fracasó en su lucha contra la pobreza?

A.B.:
Creo que Chávez al principio puso las cosas en su lugar. Mejor, después de 2002. A partir de ese momento, con las misiones bolivarianas llegó a la Venezuela profunda. Pero, si su gobierno fuera bueno, nuestro problema sería mayor. Hemos demostrado con gobiernos locales mejores resultados. El error del gobierno es decir que le importa el pobre, pero que no le dé oportunidades; decir que la riqueza es mala. No hay riqueza mala, es mala solo cuando se le arrebata a otro. Pero sus barreras ideológicas fueron su propia derrota frente a la pobreza.

Semana.com: en su criterio, ¿Cuál es el concepto de igualdad de Chávez?

A.B.:
Es una igualdad mutiladora. Él ve que hay personas más altas que otras y trata de cortarlos a todos por el rasero más bajo. Pero hay una igualdad que es compensadora que es la que ayuda a crecer a los demás, que intenta darles oportunidades para que puedan ascender. Ahí es donde Chávez se equivoca.

No se puede salir de la pobreza sin empleo, y no hay empleo sin inversión. En Venezuela, según las encuestas, el 80 por ciento de la gente quiere ser empleado público porque tiene la idea de que el Estado les da todo. Pero claro, si Chávez le cae a golpes a las empresas, no hay bienestar en un ambiente de guerra. Pudo tener buenas intenciones, si las tuvo, pero se equivocó en el camino.

Semana.com: ¿Cómo ha visto el cambio en el tono de las relaciones entre Venezuela y Colombia?

A.B.:
Creo que seguimos dependiendo de las relaciones personales que tengan los presidentes. Tenemos que volver a las instituciones fuertes. Ahora que vamos a salir de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) se verá hasta dónde dependen las economías, y qué tanto funcionan las relaciones personales entre los dos gobiernos. Las economías nuestras son siamesas, son como el yin y el yan. Mientras las relaciones dependan de lo personal, es muy delicado. Nosotros queremos que se formalicen, que no dependan del antojo del presidente sino que tengan asiento en una institucionalidad fuerte. Ojalá las comisiones creadas sirvan a ese propósito.

Semana.com: ¿Y respecto a las relaciones con otros países?

A.B.:
Las relaciones con Estados Unidos han sido tradicionalmente independientes. Eso no es nuevo. Lo que pasa es que antes eran más transparentes y cálidas. No queremos negar los convenios que hasta ahora se han firmado, por ejemplo, con China. Lo que sí consideramos es que hay que replantear las relaciones, para que sean más institucionales con Colombia, y que sirvan más con Brasil. Y hay que tratar de alejarnos de ese eje del mal en el que Chávez nos ha metido.

Semana.com: ¿Hasta dónde le ha servido a Venezuela acercarse a gobiernos como el de Irán?

A.B.:
Lo que pasa es que en la medida que uno dice que es amigo de los más malos pues van a creer que uno es más malo.

Semana.com: Algunos sectores en Colombia han visto con preocupación la campaña armamentística de Venezuela. Pero, tal vez es más preocupante para ustedes la tenencia de armas en sectores populares…

A.B.:
En Venezuela había entre 9 y 11 millones de armas ilegales. En un país con 24 millones de personas, eso es preocupante. Las armas que importó Chávez, probablemente, se diluyeron entre esa cantidad. Yo creo que es necesaria una política seria de desarme. Tenemos una guerra civil entre el hampa, mientras el gobierno se hace el de la vista gorda. Vamos a tener que enfrentarnos fuertemente contra problemas como el tráfico de drogas. Además hay unos márgenes de impunidad muy altos.

Semana.com: Finalmente, ¿a quiénes ve usted como líderes que pueden participar en las primarias en representación de la oposición?

A.B.:
Le voy a mostrar lo que dice la gente. Aquí tengo los resultados de una encuesta (saca una libreta) que se hizo en diciembre, en la que aparecen los nombres de los posibles candidatos de la oposición: Henrique Capriles (actual gobernador de Miranda) aparece con el 34 por ciento de favoritismo; Manuel Rosales (exgobernador del estado de Zulia) obtuvo el 13 por ciento; después está Leopoldo López, quien tiene una batalla jurídica para ser habilitado jurídicamente para ocupar cargos públicos, tuvo el 12 por ciento; Antonio Ledezma (alcalde de Caracas), el 10 por ciento; Pablo Pérez (gobernador de Zulia), obtuvo el 10, y Henry Falcon (gobernador de Lara), un disidente del chavismo quien obtuvo el 6 por ciento. Todos tienen una característica y es que han tenido experiencias exitosas de gobierno.

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