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| 6/13/1983 12:00:00 AM

"ESTAMOS PREPARADOS PARA TODO"

¿Qué tan próxima está la guerra entre Honduras y Nicaragua? ¿Derrocará Pastora a la Junta Sandinista? En exclusiva, desde Managua, Sergio Ramírez absuelve a SEMANA estos interrogantes.

El aire se ha detenido. No se mueve ni una hoja y el sol cae a plomo, con una contundencia de 40 grados. El periodista camina hacia la casa de gobierno, atravesando los vastos descampados del centro de Managua. Dicen que así estaba el aire cuando el gran terremoto del 72. Pero ahora hay además otras amenazas de apocalipsis: en sentido contrario a nuestra marcha viene un multitudinario cortejo fúnebre. Un extraño cortejo, con vehículos militares y un ataúd envuelto en la bandera roji-negra del Frente Sandinista de Liberación. Lleva los restos de Daniel Teller, militante de la Juventud Sandinista, caído en una emboscada en la frontera norte. El cortejo pasa y el periodista pregunta. Ahora es un espectáculo bastante frecuente: 500 nicaraguenses han caído en combate o asesinados por los contrarrevolucionarios en estos cinco meses de 1983. Cien por mes es el promedio. Pero detrás de los guarismos hay otras cosas. Caras crispadas que desearían, a su vez, atravesar la frontera y perseguir a los incursores.

Ya estamos dentro de la sombra propicia de la Casa de Gobierno. No es fácil en estos días entrevistarse con las autoridades del gobierno o los máximos dirigentes del Frente Sandinista. Son horas especialmente tensas, incluso para este pueblo habituado a coexistir con todas las tensiones.

El jueves, 28 de abril, doscientas mil personas fueron a la Plaza de la Revolución en protesta contra el discurso de Reagan del día anterior. El 30 de abril los periódicos anunciaron la captura de 40 "contras" del "frente sur". Gente de Pastora, o del "traidor" como le dicen en estas latitudes. Los prisioneros confesaron la existencia de numerosas bases en Costa Rica y el Comandante Jaime Wheelock debió partir a territorio "tico" para presentar las pruebas al gobierno de Monge. El 1 de Mayo, los festejos del Día del Trabajo se vieron empañados por una nota fúnebre: 12 civiles fueron interceptados por los somocistas y ametrallados a quemarropa en la carretera que une a Wiwili con Jinotega. El 2 de mayo un comunicado de la Cancillería informaba que 1.200 guardias apoyados por 1.000 soldados hondureños habían invadido el territorio nicaraguense el 30 de abril último.

Es de esta coyuntura que vamos a dialogar con el doctor Sergio Ramírez Mercado, miembro de la Junta de Gobierno de Nicaragua. Aquí está, afable pero serio, amurallado detrás de su escritorio como un centinela en su puesto de guardia. Ya no es sólamente aquel novelista promisorio de los años 70. Su última obra de ficción, "Te dio miedo la sangre", data de 1975. Ese año comenzó a canalizar su militancia en el FSLN y a desarrollarse cada vez más como lo que suele llamarse "un intelectual orgánico". Un hombre de partido lo suficientemente hábil como para generar y conducir el Grupo de los Doce y esa eficiente unidad de apoyo político en la retaguardia de San José que fue el Consejo de Universidades de Centroamérica. Tiene 40 años y ya lleva 4 en el gobierno, cuatro que parecen muchos más en las actuales circunstancias.

Se enciende el grabador y comienza la entrevista.

SEMANA: Doctor Ramírez, ¿las agresiones externas están radicalizando el proceso revolucionario? En todo caso, ¿cómo repercuten sobre esos dos pilares del programa sandinista: el pluralismo político y la economía mixta?
SERGIO RAMIREZ MERCADO: La decisión del Frente Sandinista y el gobierno revolucionario ha sido mantener la economía mixta y el pluralismo político pese a la constante agresión a que el país se ve sometido. Una agresión que es militar, política y económica y que parecería estar destinada precisamente a impedir que el país y la revolución lleven adelante un proyecto de estas características. La radicalización de las circunstancias por parte de la agresión norteamericana podría haber conducido (si esa fuera nuestra intención) a una radicalización del proceso revolucionario. Creo que ningún país que se lo propusiera tendría tan limpios pretextos como nosotros para radicalizar su proceso revolucionario y liquidar la existencia de partidos, agrupaciones empresariales, sindicales y la existencia de la empresa privada. Por el contrario, nosotros pensamos que la lucha contra el imperialismo y la intervención extranjera es una lucha nacional.
Y, si bien es cierto, que hay fuerzas mayoritarias, como las del Frente Sandinista y las agrupaciones revolucionarias, también hay otras fuerzas que tienen derecho en este momento difícil, como nicaraguenses, a participar en esta cruzada nacional.

S.: Más concretamente: ¿se institucionalizará a los partidos políticos con vista a las elecciones de 1985?
S.R.M.: Ahora que el Consejo de Estado reinicia sus sesiones, se va a tratar en primera instancia la ley de partidos políticos. Enseguida se entrará a discutir también una ley electoral, que será el marco institucional de las elecciones de 1985.

S.: ¿El tratamiento será a la brevedad?
S.R.M.: Antes de fin de año tiene que estar.

S.: ¿Qué sectores políticos opositores se mantienen dentro de la legalidad institucional?
S.R.M.: El problema consiste en separar desde un primer momento lo que es un esquema ideal de participación política y representación popular, de aquellas expresiones que, debido a lo que ha significado históricamente la injerencia norteamericana en la política nicaraguense, tienden a favorecer el proyecto norteamericano. Proyecto que, como todos sabemos, no es inocente, sino que tiende a destruir la esencia misma de la revolución y a sustituir el poder revolucionario por un poder contrarrevolucionario.

Cuando una agrupación política -bajo la máscara civil- se dedica a apuntalar ese proyecto contrarrevolucionario está ingresando en el terreno de la ilegitimidad. Se han visto casos de algunos individuos, dirigentes de partidos de derecha, que desertan del país y aparecen luego en el exterior inscritos en la plana mayor de las organizaciones que practican la lucha armada contrarrevolucionaria. Sin embargo, en este sentido, la iniciativa no la tomamos nosotros, la toman ellos. La legitimidad política en Nicaragua será para todos aquellos que aún disintiendo de la revolución (a lo cual tienen derecho) se han mantenido fieles al país, fieles a la patria.

S.:¿En qué grado la actual situación afecta a la economía?
S.R.M.: Nosotros estamos viviendo, evidentemente, una economía de emergencia. Tenemos escasos recursos para inyectarlos en la producción que se tornan más limitados debido a que la agresión también asume una forma económica. No solo por la acción directa del gobierno de Estados Unidos, sino por la influencia que éste puede ejercer sobre instituciones de crédito y bancos privados. En segundo lugar, porque de esos escasos recursos debemos destinar una parte importante a la defensa. El solo hecho de que tengamos miles de hombres sobre las armas, sustraidos a la producción y que, además, deben ser aprovisionados, implica un esfuerzo económico extraordinario.

Sin embargo, cuando nosotros hablamos de un plan económico de emergencia, hablamos de garantizar la producción de alimentos básicos para el consumo externo y de garantizar la exportación de productos tradicionales. Moviéndonos dentro de esos dos parámetros conseguimos funcionar como economía de emergencia. Sabemos que es imposible pensar en un crecimiento económico ordenado en tanto seamos un país agredido, que tiene que movilizar hombres y recursos para defenderse.

S.: ¿Hay problemas en la distribución? ¿Desabastecimiento? ¿Especulación?
S.R.M.: Bueno, si, hay problemas coyunturales de especulación con algunos productos. Son problemas duros, que afectan a la población, pero no los consideramos estructuralmente graves porque este país no está destinado a ser un país crónicamente desabastecido.

S.: El ministerio del Exterior ha lanzado en estos días un comunicado inquietante acerca de la insursión masiva de elementos somocistas, apoyados por efectivos regulares del ejército hondureño. ¿Considera que éste puede ser un paso decisivo en la escalada bélica?
S.R.M.: Nosotros no podemos, ni queremos, hacer previsiones negativas. El riesgo de que se desencadene un conflicto regional en Centroamérica, el riesgo de un enfrentamiento con el Ejército hondureño, desgraciadamente no depende de nosotros, sino de la actitud agresiva en que el gobierno de los Estados Unidos ha puesto al Ejército de Honduras. Eso puede ocurrir en cualquier momento. Puede ocurrir que el Ejército hondureño, alimentado ideológicamente por un extremista como es el general Alvarez, se sienta tentado a involucrarse cada vez más en apoyo de las fuerzas contra-rrevolucionarias. Si eso ocurre, nosotros ya se lo hemos prevenido a los países amigos de Nicaragua: se desencadenaría en Centroamérica un conflicto de proporciones inimaginables, que afectaría a toda la región. Nosotros estamos preparados para cualquier clase de contingencia militar. Eso no quiere decir que estemos deseando que esa contingencia militar se produzca.
S.: Usted acaba de aludira a los países amigos. ¿Cómo ve al respecto las gestiones del Grupo de Contadora?
S.R.M.: Nosotros apoyamos las gestiones del Grupo de Contadora. Creemos que es la única salida calificada que puede haber para una paz en el área centroamericana. Pero también creemos que ni Estados Unidos ni Honduras son serios cuando hablan, a su vez, de apoyar las gestiones de los países reunidos en Contadora. Y, en la medida que no hay deseo sincero por parte de ellos para encontrar fórmulas de paz, indudablemente que las gestiones de Contadora no podrán prosperar. Si el gobierno de Honduras se sigue negando a sentarse cara a cara con el gobierno de Nicaragua para discutir los temas que preocupan a los dos gobiernos (o que deberían preocupar a los dos gobiernos) no vemos cómo se podrá avanzar en esta gestión. Nosotros estamos dispuestos a volver al foro de Contadora para decir allí que la situación es ahora más grave que cuando se realizó la última reunión en Panamá y que ahora es más urgente que nunca encontrar fórmulas que conduzcan a la pacificación y el entendimiento de los países del área.

S.: ¿Cuál fue la reacción del gobierno sandinista ante el discurso de Reagan sobre Centroamérica ?
S.R.M.: Nosotros hablamos por boca del Comandante Daniel Ortega y ahora, el 1 de Mayo el Comandante Bayardo Arce presentó un plan de once puntos. Ahí está nuestra posición de paz y nuestra actitud abierta. No nos negamos a hablar ni siquiera con la Administración Reagan. Pensamos que los Estados Unidos deben entender que se están empantanando de una manera absurda y peligrosa en Centroamérica. Aparentemente esto está haciendo mella en vastos círculos de la opinión pública norteamericana y en el propio Congreso. Nos parece que el gobierno de Reagan puede llegar a retroceder debido a esas reacciones internas. Si esto se diera así realmente, podría llegar a constituir una contribución extraordinaria para la paz en Centroamérica.

S.: Por último, ¿cómo sinterizaría las dificultades principales que hoy tiene el gobierno sandinista?
S.R.M.: La primera y la principal dificultad es la agresión misma. Nosotros queremos la paz. Quisiéramos poder construir nuestro país en paz. Pero sabemos también con realismo que habrá agresión para rato y que esa aspiración de paz forma parte de los sueños.

Cesa la grabación y la entrevista formal. Evocamos entonces aspectos personales del hombre Sergio Ramírez, del escritor que, como dijo hace poco Tomás Borge, sacrificó su vocación a los impostergables requerimientos del gobierno revolucionario. Confesó su nostalgia por la literatura, pero agregó con sencillez: "Algo hay que sacrificar. Y esto es lo de menos. Otros dieron todo ".

El periodista recordó entonces al cortejo fúnebre que se le cruzó en el camino y le dio mentalmente la razón.
Miguel Bonasso, Enviado Especial de SEMANA
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