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| 6/5/2013 12:00:00 AM

Este es el polémico primer ministro turco

La vida política de Recep Erdogan está atravesada por su filiación a un partido conservador.

Hasta la semana pasada, Turquía había sido uno de los pocos países musulmanes que mantenía una estabilidad política. Sin embargo, eso cambió. Lo que empezó como una protesta por la intervención de un parque para dar paso a un proyecto urbanístico, se transformó en una manifestación en contra del más popular primer ministro que ha tenido el país en décadas, Recep Tayyip Erdogan. 

Los manifestantes piden su dimisión, y por ello algunas personas podrían asemejarlo con la primavera árabe. Sin embargo, según Serkan Kökmen Director del Centro Cultural de Turquía de la Universidad del Rosario, estas manifestaciones difieren de las mencionadas ya que responden más a un fenómeno local en un país democrático con una débil oposición política y un Partido conservador cada vez más fuerte electoralmente.

Las protestas han aumentado en la Plaza Taksim de Estambul y se han replicado en otras ciudades del país. Ha habido 1700 detenidos según el Ministro del Interior Muammer Güler y más de 100 heridos, según fuentes médicas. También se han registrado manifestaciones de turcos residentes en París.

Pero ¿quién es Erdogan? Nacido en una humilde familia musulmana de Estambul, estudió en un colegio religioso y se graduó en economía de la Universidad de Marmara. En 1990 se adhirió al Partido Justicia y Desarrollo (AKP por sus siglas en turco), una colectividad conservadora que tuvo raíces religiosas, en un país cuya constitución defiende la laicidad del Estado. Bajo el liderazgo de Erdogan, el partido ha proyectado en los últimos años una imagen de conservadurismo moderado. Según Kökmen, la fuerza electoral que tiene este partido se le debe al Primer Ministro.

En 1994 fue electo alcalde de Estambul, una de las ciudades más importantes de la región. Desde ese momento, según sus detractores, habría mostrado su inclinación por sus preferencias islámicas, prohibiendo la venta de bebidas alcohólicas en los cafés de la ciudad. Esa religión prohíbe el consumo de alcohol y en la mayoría de países árabes su venta está vedada. 

Algunas personas consideran las políticas de Erdogan como autoritarias, pues violarían el carácter laico de la constitución. Varios manifestantes se declaran en contra de la reciente ley aprobada por el congreso -controlado por el AKP- en la cual se prohíbe la venta de alcohol en ciertos eventos y en presentaciones pequeñas con el fin de “proteger la juventud”. Con respecto a este punto, Kökmen afirma que esas restricciones se implementarían en un horario determinado, y permanentemente.

En 1998, Erdogan fue encarcelado por diez meses y suspendido por cuatro años para participar en política, por haber recitado en un discurso público versos de un poema islámico: “las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los fieles nuestros soldados’’. Algunos sectores consideraron esas palabras como una incitación al odio religioso.

En 2002, Erdogan fue electo Primer Ministro por el AKP. En el momento, varias personas temieron una islamización del país. Sin embargo, después de haber ganado las elecciones, Erdogan habría suavizado su visión sobre la aplicación de las leyes islámicas en la sociedad turca.

La figura del primer ministro genera diversas reacciones en los habitantes de su país, algunos más occidentalizados que otros. Las recientes manifestaciones muestran las dos Turquías: aquella que defiende la laicidad del Estado a toda costa, y aquella que no le molesta la inclinación religiosa de su presidente y que reconoce los logros de su gobierno.

Ciudadanos entrevistados por el diario británico The Guardian afirman que ha sido un buen primer ministro, que ha puesto los ojos del mundo en su país y que habría mejorado las condiciones de vida: "ya no hay basuras en la calle, el sistema de acueducto y la infraestructura mejoraron". Bajo su gobierno también la economía creció, hasta el punto en que el país entró en fila para pertenecer a la Unión Europea. 

Kökmen hace especial énfasis en el proceso de integración cultural y en el reconocimiento político otorgado a la minoría étnica kurda, logrado bajo un proceso de paz y negociaciones a un conflicto que cobró la vida de miles de personas en el país.

Estas mejoras en la calidad de vida, habrían sido posibles gracias a la gestión de Erdogan, quien ha sido electo primer ministro en tres ocasiones, siendo la última en la que más apoyo obtuvo, con un 47 por ciento. 

Kökmen afirma sin embargo que las protestas muestran que el primer ministro no habría escuchado hasta ahora a la otra mitad de la población que se encuentra en desacuerdo con su gestión.
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