Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2015/08/01 05:00

Extremistas judíos cobran la vida de un bebé en Cisjordania

El bebé de año y medio murió quemado mientras dormía cuando extremistas judíos prendieron fuego a dos casas de palestinos en un pueblo de Cisjordania. Su hermano de 4 años quedó herido de gravedad.

El cuerpo de un bebé de 18 meses, es trasladado por palestinos indignados. Foto: Foto: AFP
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AFP

Un bebé de año y medio que estaba durmiendo murió quemado luego de que presuntos extremistas judíos prendieron fuego a dos casas de palestinos en un pueblo de Cisjordania la madrugada del viernes, en un ataque que también dejó heridos de gravedad a su hermano de cuatro años y a los padres de los menores.

El ataque, ocurrido en la madrugada del viernes, indignó tanto a israelíes como a palestinos y amenazó con desencadenar otra escalada de violencia.

Los palestinos temen que Israel deje impunes los ataques, aunque el gobierno dijo que hace todo lo posible para localizar a los agresores. Funcionarios palestinos culparon a Israel por el ataque, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el hecho de "ataque terrorista".

También hubo condenas del extranjero. La Unión Europea pidió "tolerancia cero" a la violencia de los colonos. El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó el incendio intencional como un acto "terrorista y depravado" que debe ser castigado. Instó a ambas partes a "mantener la calma y evitar la escalada de las tensiones".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el incendio de la casa de un "acto terrorista" y culpó de la tragedia a Israel por no castigar a los responsables de actos reiterados de violencia de algunos colonos.

Según el ejército israelí, los sospechosos entraron en el pueblo de Duma, cerca de la ciudad de Naplusa, donde prendieron fuego a las viviendas y escribieron grafitis en hebreo, como "Larga vida al Mesías", "venganza" y "el precio a pagar" antes de huir. La consigna de "el precio a pagar" la han usado algunos colonos desde hace años en referencia al precio que a su juicio debe pagarse a cambio de aquellas medidas israelíes que consideran favorecedoras a los palestinos.

El niño fallecido fue identificado como Ali Dawabsheh, de año y medio. Su hermano de cuatro años, Ahmad; su padre, Saed y su madre, Riham, sufrieron heridas graves, de acuerdo con Ghasan Gaghlas, un funcionario palestino de la zona de Naplusa.

Gaghlas explicó que colonos judíos rompieron la ventana de una casa y lanzaron una bomba incendiaria al interior, "provocando un incendio rápido y grande". El ejército israelí dijo que hubo tres heridos graves y uno leve. Los más afectados fueron trasladados a hospitales israelíes para su tratamiento, agregó.

Lee Gat, portavoz del hospital Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv, dijo que la madre tiene quemaduras en más del 90% de su cuerpo y que su vida está en peligro. Su hijo Ahmad tiene quemado el 60% de su cuerpo.

El ataque puso la atención en la creciente anarquía de parte de colonos judíos extremistas, que Israel es incapaz o no desea contener.

El ataque, que es parte de una radicalización judía, ocurrió un día después de que un extremista ultraortodoxo apuñaló a los participantes de un desfile del orgullo gay en Jerusalén y dos días después de que las autoridades israelíes acusaron a dos jóvenes activistas judíos de un incendio provocado en una iglesia en Tierra Santa.

Aunque esos ataques han sido condenados fuertemente por todo el espectro político israelí, han aumentado los temores de que crezca la radicalización y la violencia entre el sector ultraconservador del país.

El presidente palestino, Mahmud Abás, dijo que fue un "crimen de guerra" y que formará parte del caso que los palestinos presenten contra Israel ante la Corte Penal Internacional. Un responsable palestino, Saeb Erekat, culpó a Israel del ataque, calificándolo de "asesinato brutal".

"Esta es una consecuencia directa de décadas de impunidad del gobierno israelí al terrorismo de los colonos", dijo. "Esta es la consecuencia de una cultura de intolerancia, financiado e incentivado por el gobierno israelí y la impunidad otorgada por la comunidad internacional".

Desde hace años los extremistas judíos han atacado propiedades palestinas, así como mezquitas, iglesias e incluso bases del ejército israelí para mostrar su oposición a lo que consideran son políticas favorables de su gobierno hacia los palestinos. Es raro que alguien fallezca en estos ataques.

El verano pasado, los extremistas judíos quemaron vivo a un palestino de 16 años, Mohammed Abu Khdeir, en un ataque de venganza después que tres adolescentes judíos fueron secuestrados y posteriormente encontrados muertos. La violencia aumentó gradualmente y derivó en una guerra de 50 días entre Israel y los milicianos de Hamas en la Franja de Gaza.

El incidente del viernes se produjo después de que Israel demoliera esta semana varias casas en un asentamiento en Cisjordania que fueron construidas sin autorización. El gobierno de Netanyahu anunció poco después planes para construir viviendas nuevas para colonos en ese lugar, entre otros.

Los críticos sostienen que la policía es lenta a la hora de detener a los atacantes judíos y los palestinos acusan al ejército de no protegerlos ante estos ataques.

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