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| 4/5/2014 1:00:00 AM

Una fallida invasión a punta de ‘trinos’

Una fallida invasión de Estados Unidos a Cuba, esta vez a punta de trinos, pone sobre la mesa el papel de la Usaid en el mundo y enfría las relaciones entre ambos países.

Que Estados Unidos in-tervenga en otro país no es nada exótico. Pero que no lo haga mediante alguna de sus agencias de espionaje, sino por medio de la Usaid –dedicada a la ayuda humanitaria en decenas de territorios de los cinco continentes–, es otro cuento. Eso fue lo que se supo la semana pasada, cuando la agencia AP reveló que esa oficina había abierto una red social para provocar el cambio político en Cuba, lo que no solo reabrió las heridas de la Guerra Fría sino que les dio la razón a tantos países que (justificadamente o no) han rechazado la presencia de la Usaid en su suelo.

Según AP, todo comenzó en 2009, cuando apareció misteriosamente en la isla una red social llamada ZunZuneo. Se trataba de un Twitter muy cubano que utilizaba mensajes de texto enviados y recibidos por celular, por fuera del alcance de los potentes radares de control informativo del régimen y las restricciones en el uso de internet. El proyecto fue gestionado a través de compañías fachada con cuentas bancarias en las Islas Caimán y servidores informáticos ubicados estratégicamente en otros países de América y Europa. La página alcanzó a tener más de 40.000 seguidores, antes de desaparecer abruptamente en 2012 cuando se acabaron los 1.3 millones de dólares destinados a su financiación.

El asunto pareció entonces muerto y enterrado. Pero este jueves, gracias a la investigación de los periodistas de Desmond Butler, Jack Gillum y Alberto Arce se conocieron los detalles de la operación. Según su reportaje, respaldado por un amplio trabajo de campo y múltiples entrevistas, inicialmente la idea era utilizar la red para hacer circular contenido ‘no controversial’, como reportes meteorológicos y noticias deportivas. Con el tiempo, cuando la red lograra un número crítico de seguidores, se tenía previsto enviar mensajes de contenido político que provocaran una ‘primavera cubana’.

El gobierno de Estados Unidos reconoció los hechos pero ha negado que se trate de una acción ilegal. “Sugerir que estos son programas encubiertos es simplemente incorrecto. El Congreso financia programas para la democracia en Cuba para ayudar a los cubanos a tener acceso a más información y fortalecer la sociedad civil”, señaló el Departamento de Estado en un comunicado. En los términos de la Usaid, se trataba de “renegociar el equilibrio de poder entre el Estado y la sociedad civil”. Sin embargo, en este caso es sutil la frontera entre un programa humanitario y un plan de inteligencia. Ya varias veces la Usaid ha estado en la mira por trabajar en colaboración con la CIA, reviviendo las sospechas de que las ayudas de Estados Unidos siempre esconden una segunda intención.

La cuestión de fondo apunta a que, si se trataba de un programa para fortalecer la democracia, por qué los norteamericanos recurrieron a argucias para ocultar el origen de la financiación y por qué utilizaron múltiples espejos informáticos para impedir que el gobierno cubano pudiera rastrear el origen y la autoría de los mensajes. El carácter encubierto de la operación se justificaría por los términos empleados por la Usaid para dividir a la sociedad cubana, que según el documento de la AP, comprendería cinco segmentos, que irían de movimientos democráticos a “partidarios radicales” del sistema, a los que llama “talibanes”.

Aunque no se puede decir que esto signifique un regreso a la Guerra Fría, sí habrá un enfriamiento aún mayor entre ambos países. Aunque Cuba y Estados Unidos no mantengan relaciones diplomáticas, el escándalo tendrá serias consecuencias en América Latina. Como le dijo a SEMANA el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario Mauricio Jaramillo Jassir, “esto confirma las versiones paranoicas del juego sucio de Estados Unidos y trae a la memoria casos como los de Julian Assange y Edward Snowden.” Lo que jamás imaginó el gobierno norteamericano es que su intento por quitarle piso al régimen, terminaría fortaleciéndolo. “Esto le da oxígeno político a la retórica socialista. Estados Unidos no ha dejado de someter a la isla, apelando a mecanismos clandestinos oscuros y difamatorios para llevar a cabo una contrarrevolución”, dijo Jaramillo.

Hace 53 años, tropas de cubanos exiliados dirigidas por la CIA desembarcaron en Playa Girón para intentar en vano derrocar el gobierno de Fidel Castro, dos años después de su llegada al poder. Con el Twitter a la cubana, la isla vivió una invasión parecida, pero no por cuenta de los ejércitos y los fusiles, sino a punta de trinos. Y también fracasó.
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