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| 12/28/2010 12:00:00 AM

Fiestas, oportunidad para dar malas noticias

¿Son las vacaciones de Navidad y Año Nuevo el momento ideal para que los gobiernos hagan anuncios impopulares o polémicos? En Bolivia y Rusia parecen creer que sí.

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BBC
Este año, el gobierno de Bolivia eligió el 26 de diciembre para dar la que tal vez haya sido la peor noticia del 2010 para los bolivianos: un aumento en el precio de los combustibles de hasta el 82%.
 
Mientras que en Rusia el juez a cargo del proceso por lavado de dinero en contra del magnate petrolero opositor Mijaíl Jodorkovski esperó hasta el día 27 de diciembre para empezar la lectura de la sentencia, originalmente prevista para mediados de mes.
 
Ese mismo día el gobierno de España anunció un alza en el precio de la luz de un 9,8%.
 
Y según medios de comunicación de Venezuela, los despidos vinculados al proceso de reestructuración del Ministerio de Finanzas del país sudamericano -que el diario El Nacional cifra en 1.200- empezaron a hacerse efectivos el 23 de diciembre.
 
Para muchos en todas estas naciones, la elección de las fechas no fue inocente ni un producto de la casualidad.
 
Y es que, con muchas personas de vacaciones por las fiestas de Navidad y Año Nuevo, la temporada parece ser especialmente adecuada para desviar la atención de las malas noticias o los anuncios que pueden generar controversia.
 
Invasiones y ejecuciones
 
Las autoridades rusas, en cualquier caso, parecen estar acostumbradas a esperar hasta fin de año para anunciar o implementar sus decisiones más polémicas.
 
La invasión soviética de Afganistán, por ejemplo, empezó formalmente el 27 de diciembre de 1979. Y el asalto a Grozny, que desencadenó la primera guerra de Chechenia, ocurrió el 31 de diciembre de 1994.

Esta práctica, sin embargo, no parece ser exclusiva de Rusia.

China, por ejemplo, esperó al 25 de diciembre de 2009 para anunciar la sentencia del disidente Liu Xiaobo, probablemente para minimizar la reacción internacional en favor del hombre que este año fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
 
Y la ejecución de Saddam Hussein tomó al mundo por sorpresa el 30 de diciembre de 2006.

"Hay que aprovechar"
 
No obstante, la fecha "perfecta" también puede variar en dependencia del calendario local.
 
En el caso de Nicaragua, por ejemplo, donde la temporada de las fiestas arranca el 7 de diciembre con la celebración de la tradicional "Purísima" en honor a la Inmaculada Concepción de María, la primera sentencia por corrupción en contra del expresidente Arnoldo Alemán fue emitida el 8 de diciembre de 2003.

Y los partidarios de Alemán afirman que, al condenar al ex mandatario en pleno feriado nacional, las autoridades querían evitar su movilización.

De la misma manera, los gobiernos también pueden intentar aprovechar esos momentos del año en los que otros acontecimientos capturan la atención.

Aunque el gobierno de Georgia lo niega, por ejemplo, algunos observadores aún creen que este país decidió invadir Osetia del Sur el 8 de agosto de 2008 para que la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín sirviera como distracción.

Y muchos todavía recuerdan el correo electrónico enviado por una asesora del gobierno británico el 11 de septiembre de 2001, en el que ésta le decía al jefe de prensa del Ministerio de Transporte y Asuntos Locales que ese era "un muy buen día" para deshacerse de los anuncios que les gustaría "enterrar".
 
Modelo de planificación

El e-mail de Jo Moore -así se llamaba la asesora- fue enviado apenas una hora después del impacto del segundo avión contra las Torres Gemelas de Nueva York y sólo cuatro minutos antes del colapso de la primera de estos edificios, lo que generó toda una ola de críticas en contra del gobierno del primer ministro Tony Blair.
 
Pero la administración Blair sólo estaba aplicando una lógica a la que han apelado gobiernos de todo tipo de lugares y épocas.
 
De hecho, la prensa británica rápidamente vinculó el consejo de Moore con un modelo de planificación desarrollado por un asesor del presidente estadounidense Bill Clinton, James Carville.

En la concepción de Carville, el calendario se divide en "días para malas noticias" y "días para buenas noticias".

Y los encargados de prensa luego intentan asegurarse que, en la medida de lo posible, las malas noticias se den todas juntas -esperando que así ningún problema capture por sí sólo la atención- y exclusivamente en los "días para malas noticias".

¿Y estos cuáles son? Fácil: los días de mucha actividad noticiosa, con grandes eventos deportivos o los que están cerca de las vacaciones y fiestas como la Navidad.

Así que tal vez valga la pena seguirles poniendo un poco de atención a las noticias en esta temporada festiva. No vaya a ser...
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