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| 3/27/2014 12:00:00 AM

Filipinas firma la paz con terroristas musulmanes

Tras 40 años de conflicto y 17 años de negociaciones, el gobierno del país asiático y líderes del Frente de Liberación Moro Islámico decidieron firmar el fin de la guerra.

El gobierno filipino firmó un acuerdo de paz el jueves con el mayor grupo musulmán del país, lo cual termina oficialmente décadas de conflicto en zonas meridionales del archipiélago, lo que significó un importante logro político para el presidente Benigno Aquino III.

El acuerdo otorga una mayor autonomía política a las zonas de gran presencia musulmana de la región sur de Mindanao a cambio de poner fin a la rebelión armada. Pero no bastará para que la violencia termine en una parte del país donde reinan la anarquía, la pobreza y la insurgencia islámica. La aplicación del acuerdo presentará dificultades.

Aquino y los líderes del Frente de Liberación Moro Islámico (MILF, por sus siglas en inglés) presenciaron la firma del acuerdo en el palacio presidencial en Manila. El primer ministro de Malasia, Najib Razak, cuyo país fue mediador en los acuerdos, asistió a la ceremonia.

"Al firmar este acuerdo, las dos partes no han contemplado los problemas del pasado sino la promesa del futuro", dijo Najib. "Después de tantos años de conflicto y tanta pérdida de vidas, es un acto enorme de valentía".

Unas mil personas asistieron a la firma, entre ellas los comandantes guerrilleros vestidos de civil, no de uniforme de combate, que entraban al palacio presidencial por primera vez.

"Durante generaciones, los compatriotas filipinos en la región (sur de Mindanao) se vieron envueltos en un ciclo de pobreza, injusticia y violencia", dijo Aquino. "Para enfrentar de veras las causas fundamentales del conflicto, debemos cerrar la brecha entre la región y el resto de la sociedad filipina".

Algunos enjugaron lágrimas cuando la asesora presidencial en el proceso de paz, Teresita Deles, dijo con voz quebrada por la emoción: "¡Basta de guerra! ¡Suficiente!".

El acuerdo de paz concluye las negociaciones formales iniciadas en el 2001, aunque desde 1997 regía un cese de fuego generalmente respetado por las partes.

Durante estos años, el gobierno y los rebeldes en el sur de Mindanao negociaron sobre la autonomía de un territorio musulmán. Las negociaciones estuvieron a menudo eclipsadas por los violentos enfrentamientos. Una de las partes del pacto estipula que el gobierno debe mejorar la situación económica de Mindanao, una de las regiones más pobres de toda Filipinas, precisamente a consecuencia del conflicto.

De acuerdo con la negociadora Miriam Coronel-Ferrer, los fundamentos jurídicos se decidirán a principios del 2015. Luego, se realizará un plebiscito en las zonas afectadas y los 2.016 residentes de Bangsamoro elegirán un Parlamento regional. A cambio, el FMLI dejará las armas. El objetivo es la desmilitarización de Mindanao, dijo Coronel-Ferrer.

“Con sinceridad ofrecemos el CAB al pueblo filipino, como la mayor articulación de nuestras aspiraciones”, dijo el líder del FMLI durante su discurso. Por su parte, Malasia, que media desde hace años entre el gobierno y los rebeldes, ha pedido a las partes en el conflicto mantenerse firmes. “Todavía hay mucho trabajo y también habrá contratiempos”, dijo el primer ministro, Najib Razak, durante la ceremonia de la firma del acuerdo de paz.

Más de 120.000 personas murieron a raíz de la violencia separatista iniciada en la década de 1970 en Mindanao, la isla principal del sur de Filipinas. Allí reside la mayoría de los cinco millones de musulmanes del país, aunque los cristianos son mayoría.

Presidentes anteriores como Corazón Aquino, madre del actual mandatario, trataron en vano de resolver el conflicto, que ha detenido el crecimiento en la región y ayudado a fomentar el extremismo islámico tanto en el país como otros del sudeste asiático.

Otros grupos insurgentes han jurado continuar la lucha por la plena independencia. Uno de ellos es Abu Sayyaf, una red extremista islámica con vínculos internacionales que el ejército filipino combate con ayuda de Estados Unidos.

En la década de los sesentas, el Partido Comunista de las Filipinas junto con el Ejército del Pueblo Nuevo comenzaron una guerra de guerrillas contra el gobierno de mayoría católica en Manila. Las décadas de enfrentamientos dejaron a decenas de miles de muertos. El conflicto también ha llevado al empobrecimiento de Mindanao y fomentado la corrupción en la región.

AP, DW.
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