Jueves, 19 de enero de 2017

| 2016/06/04 00:00

El nuevo Strauss-Kahn

Acusado por 13 mujeres de hostigamiento sexual, el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Denis Baupin, debió renunciar a su cargo. El nuevo escándalo demuestra que el machismo en la política gala es pan de cada día.

Baupin no solo hace parte del partido más feminista de Francia, sino que ha participado en campañas contra la violencia de género. Foto: A.F.P.

El ecologista Denis Baupin entró al baño y se lanzó con violencia sobre Geneviève Zdrojewski, empleada del despacho del Ministerio del Medio Ambiente. Con las manos en los senos de la funcionaria, el respetado miembro del partido más feminista de Francia intentó besarla. Zdrojewski resistió ferozmente. No estaba sorprendida: en otra ocasión el consejero del ministerio ya se había deslizado en su oficina con las mismas intenciones y con la misma violencia.

De ese modo la funcionaria recuerda el incidente que tuvo lugar a finales de los años noventa. Su relato apareció junto al de otras 12 mujeres esta semana en el sitio de investigación Mediapart, medio que ya ha hecho caer a varios políticos, y la radio France Inter. Diputadas, empleadas, líderes locales y miembros del partido EELV (Europa Ecología Los Verdes), decidieron dar su testimonio al ver a Denis Baupin posar con labial rojo en una campaña de denuncia de violencias contra las mujeres. Algunas contaron cómo el ecologista intentó tocarlas o besarlas a la fuerza y otras describieron los mensajes insistentes que recibían. “Estoy en un tren y me gustaría sodomizarte con botas altas”, habría escrito a una colega de EELV.

Ya hay quienes apodan a este hombre que cumplió 54 años la semana pasada el ‘DSK de los verdes’, en referencia al político socialista Dominique Strauss-Kahn, quien fue acusado de haber violado en 2011 una mucama del hotel Sofitel de Nueva York. Aunque era conocido por ser un seductor, era difícil de imaginar que este miembro del partido verde francés, movimiento que se ha caracterizado por defender con ardor la causa feminista, hubiera tenido comportamientos sexistas desde los años noventa hasta hoy.

Ante la amplitud del escándalo, a Baupin no le quedó otra opción que renunciar a su puesto de vicepresidente de la Asamblea Nacional, uno de los cargos más importantes en Francia. El político se defendió esta semana en una entrevista concedida a la revista Le Nouvel Observateur. “No hice nada ilegal, pero pude ser percibido como alguien burdo”, explica, y añade en un intento por encontrar las causas históricas: “El contexto ha cambiado. No estamos en la época libertina de posmayo de 1968 que reinaba entre los ecologistas. Hoy la mirada de la sociedad es menos ‘open’”. Al cierre de esta edición, tres miembros de EELV habían presentado formalmente denuncias contra él.

El affaire trae de nuevo a la plaza pública el debate sobre el trato a las mujeres en medios tradicionalmente masculinos. Aunque en Francia las medidas desplegadas en favor de la igualdad de sexos siempre han sido importantes, algunos sectores siguen impregnados de machismo, sobre todo la política. Cuando los testimonios contra Baupin salieron al aire, las bromas sexistas no faltaron. Aurore Bergé, consejera municipal del partido conservador Les Républicains, afirmó que luego de que se conociera el escándalo un colega le dijo: “Cuando te veo, me dan ganas de hacerte un Baupin”.

En un país que cuenta tan solo con 26,9 por ciento de mujeres en la Asamblea Nacional y que nunca ha tenido una presidenta, el Estado ha intentado por todos los medios una representación más justa en la esfera pública. Los partidos políticos tienen la obligación de presentar a las elecciones legislativas desde los años 2000 el mismo nombre de mujeres y de hombres, pero muchas veces los movimientos prefieren ser sancionados financieramente a respetar la ley.

Luego de la revelación del affaire, 17 exministras publicaron una columna en el periódico Journal du Dimanche llamada ‘No nos callaremos más’, en la que se comprometen a denunciar todos los comentarios sexistas y los hostigamientos. No es la primera vez que se intenta romper el tabú sobre el tema. El presidente de la Asamblea Nacional, el socialista Claude Bartolone, había decidido en 2013 crear un organismo para tratar los casos de acoso o abuso sexual en el cuerpo legislativo.

¿Juego de seducción o acoso sexual? Es la Justicia la que decidirá lo que sucedía cada vez que Baupin intentaba besar o enviaba mensajes pesados a las mujeres de su círculo. Por ahora, al menos los testimonios de esas 13 francesas permitirán a otras expresarse cuando alguien quiera ‘hacerles un Baupin’. La política en Francia no ha terminado de revelar toda su podredumbre sexista.

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