Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2002/04/29 00:00

Francia, Le Pend-iente

Luego de unos resultados electorales nunca previstos donde la ultraderecha se coló para disputar en una semana la segunda vuelta presidencial, los franceses viven un terremoto político, y Europa queda en alerta amarilla.

Francia, Le Pend-iente

Cuando Francia gozaba de las vacaciones escolares, se empezaban a sentir los rayos de sol de la primavera y todas las encuestas daban como ganadores de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y fijos contendores para el round final al actual presidente Jacques Chirac y al primer ministro Lionel Jospin, pasó lo nunca imaginado desde épocas de la Segunda Guerra Mundial. Jean Marie Le Pen, líder del Frente Nacional y ultraderechista a muerte se coló en la pelea por la silla del Elíseo.



Los periódicos franceses que amanecieron luego de las elecciones estaban sumidos en el desconcierto que se podía ver bajo sus titulares. En el diario Le Monde se podía leer "El duelo Chirac-Le Pen provoca un sisma político", Le Fígaro titulaba "Terremoto", y "Liberation", que fue más tajante al abarcar toda su portada con una foto de Le Pen decía fríamente: ¡NO! Esta percepción de los medios fue el inicio de un terremoto político que tendrá cautiva a Francia hasta el próximo domingo 5 de mayo cuando se decida en segunda vuelta electoral quien será el presidente para los próximos cinco años.



Pero, ¿ cuales son las causas para que un sociedad abanderada en la defensa y promoción de los derechos humanos, alimentada en un debate histórico de enfrentamiento ideológico entre la izquierda y la derecha clásicas, tenga como "amenaza" tangible la llegada al poder de un candidato de la ultraderecha que propugna por ideas y proyectos fascistas?



Primero, como lo explicó a SEMANA el experto en temas europeos, Gabriel Sánchez -quien reside en Francia- , "miles de franceses no fueron a votar porque estaban seguros de que la segunda vuelta se disputaría entre Chirac y Jospin, hecho que se pudo corroborar con una tasa de abstención del 28.4% una de las mayores en las últimas décadas"; segundo, los votos tanto de la izquierda como de la derecha dieron cabida a un tercero en discordia porque existían cinco opciones presidenciales en cada una de las alas ideológicas; tercero, porque hay un desgaste en el modelo político francés que se ha quedado corto para tratar temas como el desempleo, la inmigración y la inseguridad, factores que dan cabida y sustento a las ideas de ultraderecha propuestas por Jean Marie Le Pen; quinto, porque según el columnista español Lluís Foie "esos mismos problemas se viven en diversos países de Europa y poco a poco parece que están aflorando brotes de una ultraderecha en avanzada como ocurrió con Joerg Haider en Austria, y como podría pasar en las elecciones parlamentarias de Holanda el 15 de mayo , y de Alemania el próximo septiembre". Ahora bien, ¿ quién es ese hombre que entró como anillo al dedo en esta coyuntura ?



La "figura" de Le Pen



Este candidato de 73 años que tiene preocupados a los franceses y a los europeos en general, apareció en la vida política cuando apenas tenía 27 años al formar parte de la Asamblea Nacional en 1956. Veinte años más tarde fundó el Frente Nacional cuya presidencia ostenta desde entonces, y paradójicamente contó con el "auspicio" del ex presidente socialista Francois Mitterrand, quien buscaba abrir campo político a la ultraderecha para así debilitar a la derecha clásica, y en consecuencia como socialista llegar más fácilmente al poder.



Con ese "espaldarazo" de Mitterrand, y ya como líder del Frente Nacional, Le Pen se presentó consecutivamente como candidato a elecciones presidenciales en 1981, 1988, 1995 y finalmente a las del pasado 21 de abril. Antes de lo ocurrido ese día, el partido había tenido un despegue electoral en las elecciones municipales de 1983 que se confirmó un año más tarde cuando Le Pen fue elegido eurodiputado.



Para las pasadas elecciones de 1995, Le Pen obtuvo un cuarto lugar con un 15% de la votación, pero es en esta contienda del 2002 cuando llega a colarse en la segunda vuelta presidencial, algo inimaginable para la mayoría del pueblo francés y europeo. Sin embargo, cabe destacar que el aumento de sus votos no fue considerable entre ambas elecciones ya que pasó de un 15% hace 7 años, para obtener un 16.86% en las presentes.

"Este hecho corrobora que no hay un auge desmedido en las ideas de ultraderecha en Francia, sino que los partidos tradicionales estaban dispersos y con muchos candidatos", afirmó el politólogo francés, Pascal Perrinau.



Ahora bien, Jean Marie Le Pen, es visto como una amenaza en Francia y en Europa por sus ideas de radicalismo tajante y ultranacionalismo. No en vano, su propuesta bajo el lema "los franceses primero" se resume en un proyecto que busca expulsar a los inmigrantes para dar a los desempleados franceses los puestos que aquellos ocupaban; quiere glorificar a la nación francesa negando los tratados internacionales, separándola de la Unión Europea, recuperando el franco como moneda nacional, y excluyendo al país de la Otan; plantea proponer un referéndum para el restablecimiento de la pena de muerte para los delitos más graves; pretende duplicar el presupuesto en defensa, justicia y policía; y finalmente, defiende el uso del derecho del gobierno a decretar el estado de emergencia para restablecer la seguridad y la paz civil.



La reacción Europea



Cuando se conocieron los resultados de la primera vuelta y se desató el sismo político en Francia, Europa reaccionó de inmediato. La simple posibilidad de que la ultraderecha se instale en el ejecutivo francés con las ideas radicales de Le Pen desató una oleada de angustia y preocupación en los círculos políticos europeos. El primer ministro británico, Tony Blair ha sido el más enfático en hacer un llamado a la sociedad francesa para que por la vía democrática detengan a Le Pen y además, eviten que el Frente Nacional se convierta en una fuerza importante dentro del sistema político de ese país. Junto a Blair, se han sumado las posiciones de Alemania, Grecia, Holanda, Dinamarca, Polonia e Italia que califican la política ultraderechista de Le Pen como "repugnante" y lamentan su auge en un país con amplias tradiciones democráticas como lo ha sido Francia.



En España, no sólo el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, manifestó su crítica por la amenaza que constituye la ultraderecha francesa; representantes del Partido Socialista Obrero Español y de Izquierda Unida reaccionaron con estupor y preocupación ante los resultados de los comicios y manifestaron que "es una noticia terrible para Francia y para toda Europa".



Pero no todo fueron vientos europeos en contra de Le Pen. Como un tímido intento por equilibrar la cadena de críticas, se destaca la posición a favor de Le Pen expresada por el ultranacionalista austríaco Joerg Haider para quien "todo aquel que en el marco de una política de derecha se opone a una inmigración desbordante es calificado de extremista, y la gente ya no se conforma con promesas"; a esta se agregó la del Partido Nacional Renovador, único grupo legal de ultraderecha en Portugal, que mediante su portavoz Luis Castro dijo "es la confirmación de la enorme voluntad de cambio que existe en Europa, harta de ideas caducas".





Frente contra el Frente



Con todo este panorama, quedan apenas unos días para que Francia decida su futuro político, y desde el mismo domingo 21 de abril en que se divulgaron los datos de quienes se enfrentarán en la segunda vuelta del próximo 5 de mayo, toda la clase política francesa tradicional decidió conformar un frente común contra Jean Marie Le Pen.



La única alianza prevista que tendrá Le Pen será su antiguo copartidario Bruno Megret, quien anteriormente se había separado del Frente Nacional para conformar su propio movimiento también de carácter ultraderechista. Todas las demás fuerzas acordaron evitar la llegada al poder de Le Pen.



Teniendo en cuenta lo anterior, las encuestas divulgadas en los días siguientes a la primera vuelta , y que miden la intención de voto para la contienda electoral definitiva del 5 de mayo dejan ver a Jacques Chirac con un apoyo del 77 al 80% y a Le Pen con un 20 y 23%.



Con este escenario tan extraño es importante resaltar, según Gabriel Sánchez "que mucha gente de izquierda jamás se imaginó hacer lo que les va a tocar hacer en una semana, votar por la derecha para evitar que el fascismo suba al poder en Francia". Y esta paradoja política la reafirmó el secretario general del partido socialista, Francois Hollande, "haremos lo que tenemos que hacer porque ante todo somos republicanos y demócratas".



Diversas opiniones consultadas por SEMANA, coinciden en que Jacques Chirac será nuevamente presidente de ese país, el temor que existe es que Le Pen obtenga un importante porcentaje de la votación lo que condicionaría toda la política francesa y daría vigor a unas ideas de ultraderecha que soplan cada día con más fuerza en el Viejo Continente.





(*) Corresponsal en Madrid

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