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| 2/8/2012 12:00:00 AM

Gabón: Un lugar de hipopótamos surfistas y pocos turistas

Hace una década, Gabón decidió destinar el 10% de su territorio para parques nacionales. Intentaba convertirse en la versión africana de Costa Rica: un imán para los ecoturistas. Pero convertir los activos naturales de Gabón en dinero en efectivo del turismo ha sido más difícil de lo esperado.

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BBC
"Surfean sobre las olas. Es sorprendente", me dijo mi guía, Wynand Viljoen, al recordar haber visto a los hipopótamos a lo largo de esta parte de la costa atlántica de África, al sur del Ecuador.
 
Esto es lo que llevó a National Geographic, en un artículo de 2004, a llamar a Gabón 'la tierra de los hipopótamos surfistas'.
 
Durante mi corta estancia -no tengo tanta suerte- no llegué a ver ningún hipopótamo jugando en el océano.
 
Pero me sorprendió ver a dos búfalos de bosque africano deambulando por la playa.
 
Los búfalos se ven como si fueran ganado, con capas de color canela y cuernos que se curvan hacia atrás.
 
No parece que pertenezcan a este lugar en esta franja de arena blanca, donde la selva se encuentra con el mar.
 
"Se ve aún más extraño cuando te encuentras a los elefantes", dice Viljoen.
 
Y a menudo se ven elefantes en la playa. Todo tipo de animales vagan este tramo de costa poco desarrollado.
 
Justo en el interior, Viljoen me muestra a los elefantes del bosque, los gorilas occidentales de tierras bajas, los cerdos rojos de río, huellas frescas de leopardo en la arena.
 
Se trata de Parque Nacional de Loango, uno de los 13 parques nacionales de Gabón establecidos por decreto presidencial en 2002, y que cubren el 10% de todo el país.
 
Los ecologistas aplaudieron la medida como una forma de proteger a los animales en peligro de extinción en África Ecuatorial y los bosques cada vez más escasos.
 
Gabón vio a los parques como una manera de impulsar su economía, siempre dependiente del petróleo.
 
La idea era convertir a Gabón en el equivalente africano de Costa Rica -un país que se ha beneficiado de sus bosques y vida silvestre a través del ecoturismo.
 
De todos los nuevos parques en Gabón, tal vez el lugar con el mayor potencial para atraer a los turistas internacionales es Loango, dada su rara vida silvestre y el entorno costero inusual.
 
Turismo en efectivo
 
Desde el principio, sin embargo, estaba claro que llevar turistas a una esquina recóndita de este país subdesarrollado requeriría de una inversión seria.
 
Fue entonces cuando intervino Rombout Swanborn. "Ningún inversionista habría hecho en este país lo que yo hice", dice el holandés Swanborn, quien creció en Gabón. Su padre trabajaba para la compañía petrolera Shell.
 
Como adulto, Swanborn hizo millones en la industria petrolera y en el momento que Loango se estaba creando, utilizó parte de su fortuna para abrir una operación turística.
 
"Realmente fue pensado para funcionar como un proyecto de demostración", dice. "Yo esperaba que a nuestro paso, más gente viera que Gabón era un área viable para invertir en ella".
 
En un primer momento, la inversión del Swanborn pareció dar sus frutos. En pocos años, Loango Lodge - como se le llamaba - llevaba varios miles de visitantes al año, muchos de EE.UU. y Europa. Fue la operación turística de mayor actividad en Gabón.
 
El flujo turístico proporcionó empleo local y apoyó la labor de conservación de los gorilas, los elefantes y las tortugas marinas.
 
En 2008, el Gremio Británico de Escritores de Viajes llamó a Loango el mejor nuevo destino turístico en el mundo.
 
Baches en el camino
 
Pero entonces, desde hace dos años, Loango Lodge cerró.
 
"Como pionero, se convirtió en víctima del hecho de que Gabón no estaba realmente preparada", dice Lee White, un biólogo británico que impulsó la creación de parques nacionales de Gabón y ayudó a lanzar el esfuerzo de conservación y turísmo en Loango. Ahora es director nacional del servicio de parques de Gabón.
 
"Cuando tratas de hacer que un país que no tiene experiencia con el turismo se convierta en un país donde los turistas son bienvenidos, te topas con desafíos enormes", dice.
 
El transporte en Gabón no es confiable. Los problemas con la policía y los funcionarios de inmigración son comunes.
 
Swanborn dice que por algún tiempo pudo evitar estos problemas. Compró sus propios aviones y llevó directamente a los turistas de toda la región a Loango.
 
Pero Swanborn cuenta que se enfrentó a problemas con la autoridad de aviación civil de Gabón, un organismo considerado inútil por la Unión Europea, que puso a Gabón en una lista negra de la seguridad aérea.
 
"Antes de hacer cualquier cosa, te piden un montón de dinero", dice Swanborn. Él dice que se negó a dar dinero a los funcionarios cuando se lo pidieron.
 
"No estábamos dispuestos a pagar un impuesto adicional. Sabíamos que no beneficiaría al país -pongámoslo de esa manera".
 
El gobierno detuvo sus aviones.
 
Entonces, Swanborn trató de llevar a los turistas a Loango por otros medios, que implicaba un paseo en bote de cuatro horas por la costa, seguido de un paseo en coche por las carreteras llenas de baches. Pero eso era demasiado incómodo y consumía el tiempo de muchos turistas. Las reservaciones escasearon y el albergue cerró.
 
Lecciones aprendidas
 
Esto puede parecer una historia simple de un hombre de negocios bien intencionado y frustrado por la presunta corrupción y la ineficiencia de África, pero otros que estuvieron involucrados dicen que no es así de simple.
 
Dicen que Swanborn no hizo lo suficiente para construir la confianza con la República Gabonesa y eso minó sus esfuerzos.
 
"La definición de ecoturismo es la siguiente: tiene que ayudar a la gente local. Tiene que compartir los beneficios", dice René Adiaheno, un exjefe del servicio nacional de parques de Gabón.
 
Adiaheno dice que como un operador de ecoturismo, Swanborn debería haber hecho más para entrenar y emplear a los pobladores locales.
 
Romain Calaque fue empleado en Loango y ahora trabaja para la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre de Gabón. Asegura que Swanborn no siempre tomó las reglas y regulaciones del gobierno en serio. "El gobierno llegó a molestarse mucho y fue casi imposible encontrar la manera de poner a todas las partes en la mesa", dice.
 
White asegura que todo se reduce a un choque de culturas -un operativo de un agresivo hombre de negocios europeo en un país donde la gente prefiere evitar el conflicto.
 
"Usted sabe, todo el mundo cometió errores", dice. "La verdad es que hay buenos y malos en ambos lados".
 
Salir adelante
 
No importa lo que haya salido mal en Loango, White es optimista sobre el potencial ecoturístico de Gabón. Dice que las cosas están empezando a salir adelante.
 
Por un lado, el país tiene un nuevo presidente, Ali Bongo Ondimba, que ha dado algunas señales de que quiere acabar con la corrupción que plagó a este país bajo el expresidente, su padre, quien ocupó el cargo durante 42 años.
 
El nuevo gobierno está negociando con las empresas turísticas para construir hasta nueve nuevos albergues en parques nacionales en los próximos años.
 
Loango Lodge también podría tener un futuro.
 
Swanborn recientemente anunció que reabrirá. Está renovando las instalaciones y tratando de resolver sus diferencias con el gobierno para que pueda reanudar los vuelos.
 
Por ahora, sin embargo, sus aviones siguen en tierra y los visitantes son escasos.
Todos los involucrados esperan que las cosas vayan mejor esta vez porque lo que está en juego no es sólo dinero.
 
Si el dinero en efectivo del turismo no entra en la economía de este lugar, la presión podría hacer que Loango y otros parques nacionales se abran a otras formas de ingresos.
 
Y la tierra que se reservó para los hipopótamos surfistas y los búfalos en la playa podría ser entregada a las personas que valoran este lugar por otras razones -para extraer su madera, minerales y petróleo.
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